20/10/2025
«Para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer».
Claro, Señor, que la mejor manera de enseñar es con el ejemplo y, en eso, tú eres el Maestro.
¿Por qué será que los llamados a educar, no lo entendemos así?
«Orar siempre». Ese es el gran componente de la verdadera oración: la perseverancia. No oramos por interés mezquino, sino por necesidad.
Necesidad de estar contigo, Señor. Necesidad de descubrir tu justicia que está por encima de cualquier criterio, porque orar nos descubre que somos importantes para Ti, que nos has elegido, nos has amado y nos amas.
Corresponder a ese amor es la clave para responder a tu pregunta: «Cuando venga el Hijo del Hombre ¿creen ustedes que encontrará esta fe en la tierra?»
Nuestra oración, debería tener como resultado siempre un aumento de nuestra fe.
Deberíamos poder responderle al Señor: claro que encontrarás esta fe, porque para eso oramos y actuamos.
¡Oramos para darle sentido a nuestra vida, porque una vida sin sentido, es una vida sin oración! (PJÁL)