04/11/2019
Sé que ha habido mucha controversia alrededor de la película The Joker.
Se han presentado ya un sinnúmero de reseñas sobre esta cinta.
Algunos líderes espirituales han advertido a los padres a no dejar que sus hijos adolescentes y jóvenes entren a cualquier sala que esté exhibiendo esta obra.
Michael Moore, un célebre y aclamado productor y director de cine ha argumentado que el verdadero crimen en realidad sería no ir a verla.
Cuando fue la noche de estreno en Nueva York habían cordones de seguridad de policía con el fin de “prevenir" cualquier incidente que fuese detonado por la película.
Algunos consideran que la cinta de Todd Philips es una crítica mordaz a los sistemas políticos excluyentes.
Otros sugieren que la película se trata de adentrarse al mundo difícil de las personas que padecen un trastorno mental.
Otros consideran que la actuación de Phoenix merece un Oscar con seguridad.
Es cierto. Mucho se ha dicho.
En lo personal no pretendo añadir mis veinte centavos de opinión sobre los elementos estéticos y narrativos e incluso morales de The Joker.
Es sólo que me impactó esta imagen hecha por un caricaturista brasileño.
Jesús es aquel que se acerca a los guasones de la vida. A las prostitutas y leprosos y enfermos que han sido víctimas del sistema.
Y también a los victimarios culpables, como Zaqueo, que han causado daño a muchos.
En Jesús hay esperanza.
Para cualquier persona en cualquier temporada de esta montaña rusa que solemos llamar vida.
Porque la esperanza, afirma el teólogo Walter Brugeeman, es la firme convicción que Dios no ha renunciado al proyecto de redimir la creación que empezó en un pesebre de Belén, se selló en el Gólgota e inició al dejar una tumba vacía.
Hay esperanza para los guasones. Hay esperanza para los enfermos. Hay esperanza para las víctimas. Hay esperanza para los victimarios.
Lo que es aún más sorprendente: hay esperanza para mí.
Y hay esperanza para ti.
-Luís Luna Jr.