09/12/2025
Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio.
Este fue el primer censo, siendo Quirino gobernador de Siria.
Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal.
José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David;
allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada.
En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños.
Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad. Y quedaron muy asustados.
Pero el ángel les dijo: “No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo:
hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor.
Miren cómo lo reconocerán: hallarán un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”
De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras:
“Gloria a Dios en lo más alto del cielo
y en la tierra paz a los hombres:
ésta es la hora de su gracia.”
Después de que los ángeles se volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha dado a conocer.”
--- "San Lucas 2 1-5, 8-15" ---
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