28/02/2026
Hay quienes dicen que dejaron la Iglesia por culpa de personas:
por incoherencias, por escándalos, por heridas, por malos testimonios.
Y sí, el dolor es real. Las heridas existen.
La Iglesia está formada por hombres y mujeres imperfectos.
Pero nuestra fe nunca comenzó en un hombre.
Comenzó en Cristo.
La Iglesia no es perfecta porque esté hecha de santos impecables,
es santa porque su Fundador es Dios.
Si alguien te falló, eso duele.
Pero tu encuentro nunca fue con esa persona…
fue con el Señor que te esperaba en el altar, en el Sagrario, en la Palabra, en los Sacramentos.
No vamos a la Iglesia por la calidad humana de los demás,
vamos porque allí está Cristo.
Y cuando olvidamos eso, corremos el riesgo de cambiar una decepción humana
por una distancia con Dios.
Que nada ni nadie te robe el encuentro que era con Él.