19/04/2026
LOS PACTOS DE DIOS (EL ANTIGUO Y EL NUEVO), INCLUYEN A LOS NIÑOS
Desde el Antiguo Testamento, Dios no establece su alianza solo con individuos aislados, sino con familias enteras. La circuncisión, signo del pacto, se daba a los niños, incorporándolos desde pequeños al pueblo de Dios. La lógica divina siempre ha sido incluir, no excluir.
Si Moisés hubiera sido evangélico, quizá habría dejado a los niños en Egipto hasta que pudieran decidir si salir o no. Pero no fue así. Cuando Dios liberó a su pueblo, salieron todos: hombres, mujeres y niños, porque la promesa también era para ellos.
San Pablo ilumina este hecho al afirmar: “Todos fueron bautizados en Moisés, en la nube y en el mar” (1 Corintios 10,2). Ese paso por el mar es figura del Bautismo, y en él participaron también los pequeños.
En el Nuevo Pacto, el Bautismo cumple lo que antes prefiguraba la circuncisión. Por eso, los hijos de los creyentes no quedan fuera. Dios sigue actuando con la misma lógica: incluir a toda la familia en su alianza de salvación.