13/01/2026
¡Hoy el evangelio no está lleno de perseguidos, está lleno de ofendidos!
No de creyentes perseguidos por causa de Cristo, sino de cristianos de cristal que se quiebran cuando nadie los busca; y cuando el pastor sí los busca, responden con arrogancia, como si la preocupación pastoral fuera una ofensa y no una expresión de amor. No tienen humildad en el corazón para reconocer que hay un pastor que se detiene, pregunta y se preocupa porque la oveja no ha vuelto a la iglesia. Confunden cuidado con control, corrección con ataque, y autoridad espiritual con orgullo humano.
Se van de las iglesias sin dar explicación, cargando heridas que nunca confrontaron, y llegan a otras congregaciones contando una versión donde siempre son víctimas.Dicen: “Me fui porque mi pastor nunca me preguntó por qué dejé de ir”, pero Jesús nunca persiguió a nadie para que lo siguiera. Él dijo: “El que quiera venir en pos de mí…”.
El problema no es el pastor. El problema es un corazón sin sujeción, sin proceso y sin dirección. Hoy muchos no buscan una iglesia donde Dios los forme, sino una donde nadie los confronte. Saltan de iglesia en iglesia, no porque Dios los mueva, sino porque no quieren ser tratados. Huyen del altar, huyen del llamado, huyen del carácter.
Y hay que decirlo sin miedo: Eso no es cristianismo, eso es religiosidad cómoda. Un cristiano verdadero imita a Cristo Y Cristo no se fue cuando lo confrontaron, no se fue cuando lo rechazaron,no se fue cuando no lo entendieron.Cristo permaneció, obedeció y se sujetó al propósito del Padre hasta la cruz.
El evangelio de hoy está lleno de gente sensible a todo, pero mu**ta a la obediencia.Muy espirituales en palabras, pero incapaces de rendir cuentas. Hablan de amor, pero rehúyen la corrección. Hablan de gracia, pero detestan la disciplina.
La verdad es esta: El que no sabe permanecer, nunca será edificado. Y el que no se deja pastorear, jamás será formado. Dios no está levantando cristianos de cristal, está buscando discípulos con carácter, raíz y fruto.
Y el que tenga oídos para oír, que oiga.