29/05/2026
Evangelio del día Viernes 29 de mayo.
Lectura del santo Evangelio
según san Marcos (11, 11-26)
Gloria a ti, Señor.
Después de haber sido
aclamado por la multitud, Jesús
entró en Jerusalén, fue al templo
y miró todo lo que en él sucedía;
pero como ya era tarde, se
marchó a Betania con los Doce.
Al día siguiente, cuando
salieron de Betania, sintió
hambre. Viendo a lo lejos una
higuera con hojas, Jesús se
acercó a ver si encontraba higos;
pero al llegar, sólo encontró
hojas, pues no era tiempo de
higos. Entonces le dijo a la
higuera: “Que nunca jamás
coma nadie frutos de ti”. Y sus
discípulos lo estaban oyendo.
Cuando llegaron a Jerusalén,
entró en el templo y se puso
a arrojar de ahí a los que vendían
y compraban; volcó las mesas
de los que cambiaban dinero
y los puestos de los que vendían
palomas; y no dejaba que nadie
cruzara por el templo cargando
cosas. Luego se puso a enseñar
a la gente, diciéndoles: “¿Acaso
no está escrito: Mi casa será
casa de oración para todos los
pueblos? Pero ustedes la han
convertido en una cueva de
ladrones”.
Los sumos sacerdotes y
los escribas se enteraron de
esto y buscaban la forma de
matarlo; pero le tenían miedo,
porque todo el mundo estaba
asombrado de sus enseñanzas.
Cuando atardeció, Jesús y los
suyos salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, cuando
pasaban junto a la higuera,
vieron que estaba seca hasta la
raíz. Pedro cayó en la cuenta y le
dijo a Jesús: “Maestro, mira: la
higuera que maldijiste se secó”.
Jesús les dijo entonces:
“Tengan fe en Dios. Les aseguro
que si uno le dice a ese monte:
‘Quítate de ahí y arrójate al
mar’, sin dudar en su corazón
y creyendo que va a suceder
lo que dice, lo obtendrá. Por
eso les digo: Cualquier cosa
que pidan en la oración, crean
ustedes que ya se la han
concedido, y la obtendrán.
Y cuando se pongan a orar,
perdonen lo que tengan contra
otros, para que también el
Padre, que está en el cielo, les
perdone a ustedes sus ofensas;
porque si ustedes no perdonan,
tampoco el Padre, que está en
el cielo, les perdonará a ustedes
sus ofensas”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.