21/01/2020
|
DÍA 16: Martes 21 de Enero
UNA ADORACIÓN MAS PURA
La disciplina del ayuno le saca de la rutina del mundo.
Es una forma de adoración; ofrecer su cuerpo a Dios como sacrificio vivo es santo y agradable a Dios (Romanos 12:1). La disciplina del ayuno le humillará, le recordará su dependencia de Dios y le llevará otra vez a su primer amor. Hace que las raíces de su relación con Jesús, y su adoración, sean más profundas.
La pesadez o angustia quita la adoración de su vida.
Congregarse le parecerá deprimente, a menos que aprenda usted a adorar. Yo sé que esa es una frase extraña, pero es verdad. No hay nada peor que una Congregación llena del Espíritu que pierda el manto de alabanza y agarre el espíritu de pesadez o angustia. Dios desea nuestra alabanza más que nuestra mera asistencia a la iglesia.
Eso no es decir que deberíamos descuidar el reunirnos como cuerpo, pero los momentos en que estamos juntos, al igual que cuando estamos solos, deberían ser para glorificar y alabar a nuestro asombroso y poderoso Dios. ¡La alabanza hace retroceder al enemigo!
Uno de mis ejemplos favoritos de este hecho se encuentra en 2 Crónicas. Al rey Josafat le dijeron: “Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezontamar, que es Engadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo
Judá” (2 Crónicas 20:2-3).
Ahora bien, Josafat acababa de poner en orden el reino de Judá. Las cosas iban bien. En cuanto habían comenzado a disfrutar de paz, oyeron que un ejército mucho mayor del que podían derrotar ya estaba de camino. Josafat podría haber mu**to bajo ese espíritu de angustia.
El pasaje dice que él “tuvo temor”, pero solamente se detuvo un momento ahí. De inmediato, se propuso, él y todo el pueblo de Judá, buscar al Señor mediante el ayuno y la oración. Entonces, tomó su lugar en la asamblea del pueblo y comenzó a alabar, proclamando quién era Dios y todo lo que Dios había hecho por ellos. Concluyó al decir: “Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (v. 12).
Luego, esperaron.
Cuántas veces nos encontramos a nosotros mismos diciendo eso mismo: “No sé qué hacer. Este problema es mucho mayor de lo que yo puedo manejar”. ¡Debemos poner nuestros ojos en Dios! La historia continúa: “Y estaba allí Jahaziel . . . Levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión” (v. 14). “No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros” (v. 17).
¡Hay poder en el ayuno colectivo y poder en la alabanza colectiva! Crea un río de sanidad, un río de liberación y victoria, un río de limpieza en la casa de Dios. Es momento de intercambiar cenizas por belleza, luto por gozo y un manto de angustia por un manto de alabanza.
ENFOQUE DE ORACIÓN DEL DÍA 16: MINISTERIO PERSONAL
Dios le ha dado dones para utilizarlos para sus propósitos. Eso me hace pensar en Abraham y en las cinco dinámicas que le llevaron al lugar de ministerio, el lugar de destino que Dios tenía para él. En primer lugar, él sabía “oír” a Dios. En segundo lugar, Abraham creyó en lo que oía. En tercer lugar, llegó al lugar de denunciar la zona de comodidad en la que vivía, a fin de seguir la dirección de Dios. En cuarto lugar, Abraham tuvo la valentía de seguir la dirección de Dios para su vida. Y finalmente, tuvo la tenacidad de enfocarse en la promesa y no en los problemas que se interponían en su camino. Por tanto, en este día del ayuno le aliento a que ore y busque a Dios con respecto al propósito y el plan que Él tiene para su vida, su ministerio para Él.
Clame diciéndole: "Señor quiero serte útil, úsame en lo que tu quieras"