24/05/2026
RETO DEL DÍA
La verdad es que solo me sale darle gracias al Señor por la maravilla de la creación, porque en ella vemos cómo todo es pura gratuidad. Lo recibimos gratis del Señor para que podamos alimentarnos. Es tan impresionante la naturaleza. Si lo piensas, no abarcas a comprender. Solo el amor es capaz de hacer tal maravilla. Porque esta creación nos la ha regalado el Señor para que vivamos de ella.
Al volver al convento, me fui a la capilla a estar con el Señor y le decía al Señor: ¿Y cómo podemos hacer para que nuestra vida dé fruto? ¿Nuestra vida espiritual crezca? Porque el Señor nos da todos los medios para ello, pone a nuestro alcance los sacramentos, la oración, las inspiraciones del Espíritu Santo. Todo esto hace que podamos crecer y florecer. Pero me daba cuenta de que necesitamos acogerlo en nuestra vida.
Los discípulos fueron poco a poco transformándose, sobre todo cuando vino el Espíritu Santo sobre ellos. Entonces, empezaron a crecer y dar fruto. Porque esto no es algo humano, por mucho que nos empeñemos. Esto es un camino divino, y se te regala gratuitamente; solo necesita el Señor tu sí. Después, Él se encarga de todo. Por ello, tú confía, que Él lo puede todo. Sé que confiar a veces es complicado o difícil, pero la confianza es la escalera del Cielo.