09/12/2021
14 de Julio
Evangelio según San Mateo 10:37-42;
Dijo el Señor: »El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. El que se aferre a su propia vida, la perderá, y el que renuncie a su propia vida por mi causa, la encontrará. »Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí recibe al que me envió. Cualquiera que recibe a un profeta por tratarse de un profeta recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo por tratarse de un justo recibirá recompensa de justo. Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa». Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en otros pueblos.
ORACIÓN DE VIDA
¡Oremos al Señor! ¡Señor, Ten piedad!
Oh Dios, Vivir aferrados a esta vida sin TU PRESENCIA VIVIENTE en nuestro interior, es estar en la zozobra, en la incertidumbre, en la desconfianza, en el desaliento y en el temor carente de todo amor.
¡Gracias, Señor, por el don que nos has dado de estar bien informados por Tu Divina Palabra de la importancia vital de tenerte muy dentro de nosotros para que Tú seas quien nos ilumine y guíe hasta llegar al encuentro final!
Es imposible caminar hacia LA CASA DEL PADRE CELESTIAL, oh Señor Jesucristo, cuando no estamos CRUCIFICADOS Y UNIDOS A TI.
Crucificando nuestro EGO en la Santa Cruz, es aprender a vivir! Cuando a diario encontramos ALGO que desdice de mí, que es una deshonra en mí, que es una infamia en mí, que es un desprestigio en mí, que es una afrenta en mí y lo crucifico en la Cruz del Señor, es cuando Dios me ve que estoy logrando SER DIGNO DE ÉL, porque demuestro con ello que LO PREFIERO ANTES QUE NADA Y QUE NADIE.
Señor, ¡Qué bueno es contar contigo en la vida teniendo un verdadero amigo que se interesa en mí, a fin de darme aliento en ser DIGNO DE TI! Mi amigo es aquel hermano que se ha interesado en CONOCERTE, OH DIOS, para poder auxiliarme cargando tu Cruz.
¡Gracias infinitas, Señor, por concederme un amigo y hermano en mi caminar que en verdad demuestra que desea mi bien y me habla con toda honestidad a fin de que día tras día, yo sea mejor en todo para que Tú, oh Señor, me conviertas en un hijo de Tu predilección! ¡Bendito seas, oh Señor de nuestros benditos padres! Amén.