17/05/2026
Cuarenta días después de la Pascua, la Iglesia celebra la gloriosa Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo al cielo, acontecimiento narrado en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles (cf. Hch 1, 9-11). Desde los primeros siglos del cristianismo, esta solemnidad recuerda el momento en que Cristo Resucitado asciende a la gloria del Padre, no para alejarse de la humanidad, sino para abrirnos el camino hacia la vida eterna. En este día resuena el mandato misionero del Señor: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones…» (Mt 28, 19), enviando a la Iglesia a anunciar el Evangelio al mundo entero.
La liturgia y el Catecismo de la Iglesia Católica (cf. CIC 659-665) nos enseñan que la Ascensión es signo de esperanza y victoria, porque Jesús glorificado permanece vivo y cercano a su pueblo. San León Magno expresaba: «La Ascensión de Cristo es nuestra elevación», recordándonos que nuestra mirada debe dirigirse al cielo sin apartarnos de la misión en la tierra. Hoy, la Iglesia contempla a Cristo Rey que asciende glorioso, mientras permanece fiel a su promesa: «Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20). 🙏🏻