22/01/2024
Si un día vuelvo a ver a Jesús, correré hacia Él y me postraré a Sus pies. Le agradeceré por haber dado Su vida por mí y por todo lo bueno que ha obrado en mi vida. Mis lagrimas mojarán sus pies y le imploraré perdón por todos mis pecados e imperfecciones. No he sido la mejor persona y a pesar de todos mis esfuerzos no he sido más que un simple pecador. Sin embargo, Él siempre ha estado conmigo. Sé que probablemente no sea merecedor de Su amor, pero Él me ha amado ¡Gracias Jesús por tanto!