21/06/2025
NO PERMITAS QUE TU CORAZON SE CONVIERTA EN UN LUGAR ABANDONADO.
Una casa abandonada sin darle la limpieza que necesita, será una casa llena de arañas, cucarachas y ratas.
Podríamos ser culpables de tratar nuestros corazones igual que aquella casa. Nuestros “lugares abandonados” pueden llegar a convertirse en semilleros para plagas de pensamientos equivocados, malas actitudes o compartimientos pecaminosos, que crean problemas que requieren una gran atención para ser corregidos. El camino sabio a seguir es reconocer la necesidad de cuidar nuestros corazones permaneciendo en la Palabra de Dios y adoptando sus verdades.
En el salmo 119:11, el rey David reconoció el peligro de no cimentar nuestras vidas en la Escrituras. Él dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.”
Con un enfoque en la Palabra, podemos construir vidas espirituales fuertes que nos ayudarán a evitar los peligros que inevitablemente crecen en lugares abandonados.