31/01/2026
La asamblea fue un momento profundamente bendecido por la presencia de Dios. Desde el inicio se sintió un ambiente de fe, esperanza y entrega, donde muchos corazones se abrieron con sinceridad ante el Señor. Bajo el tema “Señor, sana mis heridas”, creemos firmemente que Dios obró en lo profundo, tocando vidas, restaurando almas y derramando su amor sanador sobre cada persona presente.
Con fe reconocemos que el Señor hizo milagros, visibles e invisibles, sanando heridas del corazón, fortaleciendo la fe y renovando el espíritu de quienes confiaron en Él. Fue un tiempo de gracia, de consuelo y de encuentro personal con Dios.
Agradecemos de manera especial al hermano Juan Mendoza por su prédica tan bonita, clara y llena del Espíritu Santo, que nos recordó que Dios no ignora nuestro dolor, sino que lo transforma cuando se lo entregamos con fe. Damos gloria a Dios por todo lo vivido y seguimos creyendo que su obra continúa en cada uno de nosotros. 🙌✨