Ministerio de Misiones, PIECA

Ministerio de Misiones, PIECA Ir y haces discípulos a todas las naciones

22/05/2026

COMPRENDIENDO LA AUTORIDAD DE LA BIBLIA
Por: Luis Palau
¿Tiene autoridad la Biblia?
Esta es una de las preguntas más antiguas y debatidas entre los seres humanos. También es una de las más importantes para que consideremos en nuestro día. La gente a menudo demuestra su condición espiritual por la actitud que tiene hacia la Biblia.
Hace tiempo tuve la oportunidad de reunirme con varios pastores cerca de una ciudad en que estábamos celebrando un festival. Decir que nuestra conversación me produjo una especie de shock, podría parecer una exageración; sin embargo, me sorprendí sobremanera por las serias diferencias de opinión que teníamos en algunas cuestiones fundamentales. Al menos la mitad de esos pastores no aceptaba la autoridad de la Biblia como Palabra de Dios.
Varios señalaron que creían que en la Escritura había pasajes erróneos. Fue aún más sorprendente cuando admitieron que si ciertas porciones de la Biblia los incomodaban, llegaban a la conclusión de que tales porciones debían dejarse de lado por carecer de fundamento científico.
¿Nos extraña entonces que haya lugares en que la Iglesia cristiana está tambaleante? ¿Quién puede estar interesado en escuchar a pastores y predicadores que rechazan la Biblia como Palabra de Dios? ¿Con qué autoridad pueden predicar? Por otra parte, ¿cómo es posible saber cuáles pasajes bíblicos son inspirados por Dios y cuáles no?
Cuando oigo que personas que profesan ser cristianas cuestionan si la Biblia es Palabra de Dios, no puedo menos que preguntarme si los cristianos de hoy no adoran a un Dios demasiado pequeño. Después de todo, si Dios es Dios, ¿no pudo acaso escribir un libro sin errores? Claro que pudo y lo hizo.
Pablo pudo decir a Timoteo con toda confianza: «Pero tú debes permanecer fiel a las cosas que se te han enseñado. Sabes que son verdad, porque sabes que puedes confiar en quienes te las enseñaron. Desde la niñez, se te han enseñado las sagradas Escrituras, las cuales te han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús» (2 Timoteo 3:14-15 NTV). ¿Por qué razón Pablo podía decir eso? Porque toda la Escritura es inspirada por Dios; tiene autoridad porque es Palabra de Dios, no de hombres.
Pedro pudo escribir: «Pues no estábamos inventando cuentos ingeniosos cuando les hablamos de la poderosa venida de nuestro Señor Jesucristo. Nosotros vimos su majestuoso esplendor con nuestros propios ojos» (2 Pedro 1:16 NTV).
La Biblia transparenta autenticidad. Ningún otro libro tiene el sello de aprobación divino.
Recuerdo haber leído la explicación de un expositor bíblico, quien escribió lo siguiente acerca de la singularidad de la Biblia: «De todos los oráculos humanos, sin importar cuán confiables sean, vamos a la inspirada Palabra donde, en vez de declaraciones ambiguas e indignas de ser creídas, encontramos enseñanza distintiva y definida, enseñanza impregnada de autoridad e infalibilidad». En verdad podemos confiar en la Palabra de Dios.
Si Dios no fuera capaz de escribir un libro perfecto, ¿por qué confiar en un Dios así para nuestra salvación? No trato de decir que la fe en la inerrancia bíblica es necesaria para la salvación. Pero sí trato de decir que debemos aceptar la Biblia como Escritura divina a fin de experimentar autoridad, poder y comunión con Dios en nuestra vida cristiana.
La fe en la completa autoridad de la Escritura es vital para el entendimiento de la vida cristiana auténtica y victoriosa. Es solo a través de una fe tal que comenzamos a conformarnos a la imagen de Cristo.
¿Crees de todo corazón no solo en Jesucristo como Salvador sino también en la Biblia como la Palabra de Dios, Palabra que tiene un mensaje pleno de autoridad?
Le invitamos a visitar nuestro sitio “sihayesperanza.org” Indíquenos si recibió a Cristo como su Salvador y le estaremos enviando, completamente gratis, un ejemplar electrónico del libro Sí a la vida.

15/05/2026

ANALIZANDO LAS RAZONES DEL SUFRIMIENTO
Señor Palau,
Si en verdad hay un Dios, ¿por qué permite tanto sufrimiento en el mundo?
Un filósofo francés hizo el siguiente comentario: «Dios está mu**to. Marx está mu**to. Y yo por mi parte no me siento muy bien». Sus palabras y actitud ilustran el pesimismo reinante en nuestra sociedad.

Si en verdad hay un Dios, ¿por qué permite tanto sufrimiento en el mundo? Se pregunta usted y mucha gente. Muchos cristianos sinceros se debaten con esta misma pregunta. Solo podremos entender el problema del sufrimiento yendo a la Biblia.

Básicamente, hay cuatro clases de sufrimiento. El primer tipo es el sufrimiento como resultado de desastres naturales, como por ejemplo un terremoto o una gran tormenta, cuyas consecuencias afectan a justos e injustos (Mateo 5:45).

Una segunda clase de sufrimiento podría denominarse «la inhumanidad de los seres humanos hacia los seres humanos». La guerra entraría en esta categoría. El hombre trata de herir a su prójimo debido a su codicia y su orgullo (Santiago 4:1-2).

Un tercer tipo de sufrimiento se demuestra con claridad en la vida de Job en el Antiguo Testamento. Fue resultado del ataque directo de Satanás. Después que recibió autorización de Dios, Satanás comenzó a actuar y causó un sufrimiento indecible a Job y su familia.

La cuarta clase de sufrimiento es el que se produce como resultado de nuestras propias acciones equivocadas. Por ejemplo, si me arrojo del techo de mi casa y caigo al suelo, rompiéndome la pierna (y eso es lo menos que podría sucederme), estoy sufriendo porque quebranté la ley divina de la gravedad. De la misma manera los individuos sufren cuando quebrantan las leyes morales de Dios.

Mucho sufrimiento existe como resultado de las malas elecciones que hacen los seres humanos. Parte del sufrimiento —aunque no todo— es permitido por Dios como castigo por el pecado. A menudo Dios simplemente obliga a las personas a vivir con las consecuencias de sus acciones (Gálatas 6:7- 8).

Cada vez que los seres humanos quebrantan las leyes de Dios, hay otros que también estarán expuestos al dolor. Encontramos un claro ejemplo en la historia de Acán en Josué 7. Cuando él codició y tomó parte del botín de la batalla de Jericó, su pecado costó la vida de 36 hombres en la batalla contra el pueblo de Hai. Otros habrán de sufrir por la desobediencia de una persona. Es inevitable.

Ya sea que hayamos provocado nuestro propio sufrimiento o no, la manera en que respondemos a él habrá de construirnos o destruirnos como cristianos. Las circunstancias por lo general no moldean nuestro carácter, sino que lo revelan. Pero respondiendo adecuadamente a las pruebas, podemos desarrollar paciencia y un carácter maduro (Romanos 5:3-4).

Los problemas, las presiones, la calamidad o la muerte de un ser querido a menudo hacen que nos examinemos y tratemos de descubrir pecado en nuestras vidas (ver 1 Reyes 17:18). El dolor clava la bandera de la verdad en el corazón. Sin embargo, debemos tener cuidado de no permitir a Satanás que nos abrume con un falso sentido de culpa y un dolor por demás excesivo (2 Corintios 2:7). La esposa de Job lo incitó a maldecir a Dios y morirse (Job 2:9). Pero él no se dio por vencido y permaneció fiel al Señor. Nótese que al final Dios le devolvió a Job todo lo que había tenido antes, y aún más (Job 42:10-17).

En vez de centrar la mirada en las circunstancias, debemos mantener nuestros ojos en Jesucristo, la fuente de vida. Él nos dará victoria en cualquier situación que atravesemos, y como resultado de esas pruebas seremos cristianos más fuertes y mejor equipados para servirle.

En tiempos de pesimismo y sufrimiento podemos decir con el salmista: «El Señor está de mi parte, por tanto, no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?» (Salmo 118:6 NTV). El Señor mismo, como el Siervo Sufriente, es nuestro consuelo y esperanza en tiempos difíciles.

¿Confía usted en Dios y espera en Él cuando atraviesa por tiempos de dificultades y tristezas?

Le invitamos a visitar nuestro sitio “sihayesperanza.org” Indíquenos si recibió a Cristo como su Salvador y le estaremos enviando, completamente gratis, un ejemplar electrónico del libro Sí a la vida.

08/05/2026

SOY VÍCTIMA DE LA FORNICACIÓN

Sr. Palau:

Soy viuda desde hace doce años. Tengo una hija de once años que nació a los pocos meses de morir mi esposo. Hace tiempo me entregué a un hombre casado y con hijos. El no desea romper con su esposa para casarse conmigo, pero al mismo tiempo me cela mucho hasta el punto de llegar a maltratarme porque cree que yo no le he sido fiel. Soy una mujer de buena posición económica, soy licenciada en leyes y tengo lo suficiente para vivir cómodamente. He tratado de romper con él, pero se pone violento, y aunque conozco las leyes me da temor confrontar esta situación.

El desenlace tiene que comenzar en su propia vida, señora. En primer lugar, tiene que haber una solución espiritual y luego una solución práctica. La solución espiritual está en la persona del Señor Jesucristo. Los consejos que le doy están en su totalidad basados en la Palabra de Dios, la Biblia. He conocido a muchas personas con casos similares al suyo, y tales personas encontraron la solución cuando empezaron a considerar a Dios esencial en sus vidas. Ante todo, entonces, tiene que entregarle su vida a Cristo y recibirlo en su corazón. Debe reconocer que todos estos años en que ha llevado una vida inmoral con este hombre, han sido años de pecado. Pero Jesucristo puede borrar el pasado y limpiar su corazón (1 Juan 1:9; Hebreos 8:12).

En segundo lugar, usted tiene que comenzar a orar a Dios para encontrar un método correcto de terminar con este hombre. Si sigue con él, nunca encontrará la paz que está buscando, ni tampoco podrá conocer el plan de Dios para su vida (que a lo mejor incluye un compañero ideal que Dios le haya preparado).

Quiero sugerirle que se reúna con sus padres y les cuente el drama de su vida. Estoy seguro de que ellos estarán dispuestos en ayudarla a terminar con este hombre. Tal vez por algún tiempo ellos debieran vivir con usted para respaldarla.

Usted debe hablar con este hombre, pero no en privado sino en presencia de sus padres u otra persona respetable, para que él se dé cuenta de que usted está hablando en serio y que tendrá el respaldo de otras personas para cumplir con su decisión. Dígale que deben terminar la relación porque usted se ha dado cuenta de que lo que están haciendo está mal. No hable con amenazas sino en el amor de Dios, ya que usted quiere obedecer a Dios. Explíquele la decisión que ha hecho de aceptar a Cristo en su corazón, deje en claro que no desea destruir una familia y que por otra parte su obligación es ser una madre ejemplar para su hija.

No va a ser fácil, pero Cristo en su corazón le dará el coraje y el ánimo que necesita para dar este paso decisivo.

Le recomiendo también que se una a un grupo de cristianos que conozcan a Cristo como su Salvador personal y lean y estudien la Biblia. Esto es esencial para toda persona que empieza una nueva vida con Cristo en el corazón.

Le invitamos a visitar nuestro sitio “sihayesperanza.org” Indíquenos si recibió a Cristo como su Salvador y le estaremos enviando, completamente gratis, un ejemplar electrónico del libro Sí a la vida.

01/05/2026

ME PROHIBEN QUE LO AME

Sr. Palau:

Mi novio es conductor de taxi, y mis padres se oponen a nuestro noviazgo. Ellos piensan que ser taxista no es una profesión muy noble. ¿Qué debo hacer? Yo quiero la bendición de mis padres sobre mi matrimonio.

Señorita, quiero decirte que Dios te bendecirá por esa excelente actitud que tienes hacia tus padres, y ese temor que has demostrado hacia Dios. La Biblia dice que debemos obedecer a nuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor (Colosenses 3:20). Al buscar la bendición de tus padres y al tratar de obedecerlos, estás haciendo la voluntad de Dios.

Ante todo, quiero decirte que toda profesión u oficio es noble cuando se ejecuta de manera recta e íntegra. Veo que ustedes han sido novios a escondidas de tus padres, porque parece ser que al enterarse tus padres, no quisieron que siguieras con el noviazgo. Les has hecho creer que has terminado con esta situación, pero en realidad no lo has hecho. Esto es triste. No hay cosa más desagradable para un joven o una señorita que mantener un noviazgo cuando sabe que sus padres no están de acuerdo con el mismo. Ese ocultamiento, esa duplicidad, o podríamos decir hipocresía, aunque sincera, trae tremendas cargas sobre la conciencia y el corazón, y en el caso tuyo es evidente.

La Biblia dice que debemos andar en la luz (1 Juan 1:9), no en las tinieblas. Lo primero que debes hacer es arreglar la relación con tu novio. Para esto, sigas los siguientes pasos.

Primero, honestidad. Habla con tu novio hoy mismo y dile que no puedes seguir ocultando el noviazgo de tus padres. Es una mala práctica. Si los jóvenes se acostumbran a ocultar a sus padres su noviazgo, ¿quién puede decir que después de casados no se habitúen a ocultarse cosas el uno del otro? Tiene que salir todo a la luz y pedir el perdón y la limpieza de Dios (1 Juan 1:9).

Segundo, firmeza. Dile a tu novio que esta es una decisión definitiva tuya, y que no vas a seguir este noviazgo bajo ninguna circunstancia hasta que no tengas la plena bendición de tus padres y sientas paz y tranquilidad.

Tercero, lograr que tu noviazgo tenga plena esperanza en Dios, porque si es Su voluntad que ustedes se casen, no tendrán ningún temor.

Hay que considerar la relación con tus padres. Vas a tener que optar por una actitud de humildad ante ellos. Tienes que ganarte su confianza. Habla con ellos acerca de tu noviazgo.

Tu novio tendrá que ir a la casa y demostrar a tus padres que de veras es un hombre noble, responsable, digno de tu amor, y por lo tanto un muchacho que ellos puedan aprobar para ser tu marido.


Por último, usa de razonamiento. Tus padres no son tercos porque si se oponen, es porque tienen una convicción íntima que a lo mejor no quieren expresarle a ti.

Te debo hablar de tu relación personal con Jesucristo, el Hijo de Dios. No te estoy hablando de una u otra iglesia; sino de una amistad personal, íntima, genuina, en el alma tuya con Jesucristo, el Hijo de Dios. Cristo es el único que te puede dar el poder para afrontar esta situación difícil y resolverla positivamente. Además, Cristo puede darles a ti y a tu novio la fidelidad, el amor y la honestidad que necesitan para un matrimonio perdurable. Solo Cristo puede asegurar un matrimonio feliz. Cuando Cristo viene a vivir en el corazón, Él nos perdona el pasado, nos limpia de toda maldad, purifica nuestra conciencia y nos da paz con Dios, porque la Biblia dice en 1 Juan capítulo l:7: «La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado».

Si ustedes reciben a Cristo y si es la voluntad de Dios que tus padres cambien de opinión y ustedes se casen, tu matrimonio será feliz. Con problemas, sí, pero con Cristo siempre hay solución, porque el cristiano puede decir: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).

Señorita, si recibes a Cristo en el corazón, si hablas con tu novio y con tus padres, este problema se va a resolver favorablemente.

Le invitamos a visitar nuestro sitio “sihayesperanza.org” Indíquenos si recibió a Cristo como su Salvador y le estaremos enviando, completamente gratis, un ejemplar electrónico del libro Sí a la vida.

24/04/2026

Amor vs. Arrogancia
Por Luis Palau
Es muy bueno conversar y reflexionar acerca de las cosas profundas de la vida porque uno escucha muchas cuestiones vacías y superficiales en el mundo de hoy, ¿verdad?
Todos sentimos, palpamos y vivimos en nuestra vida personal, esa batalla entre Dios y Satanás; esa batalla que se libra en los cielos día tras día.
Hay una batalla entre la pureza y el pecado, y otra entre el amor y la arrogancia; batallas que usted y yo confrontamos día tras día aquí en la tierra.
Las masas incrédulas que no se quieren entregar a Jesucristo, el Hijo de Dios, llevan una vida donde reina el vacío mental, moral y espiritual. En realidad en el alma humana hay dos que quieren gobernar y colocarse sobre el trono de nuestro ser.
Uno es el amor personificado en la persona de Cristo (Juan 3:16) y el otro es la arrogancia personificada en nuestro ego, en nuestro yo, independiente de Jesucristo (Romanos 1:18-23).
El amor y la arrogancia son dos dioses —por así decirlo— que quieren apoderarse de nosotros y dominarnos. El uno nos levantaría y el otro nos destrozaría; el uno nos hace mejores, el otro nos hace peores; el uno nos hace hijos de Dios (Romanos 8:16), el otro nos condena a la eterna condenación del in****no (Tito 3:11).
El amor de Dios está personificado en Cristo Jesús, el bendito hijo de Dios, que nacido de la bendita virgen María se hizo hombre (Filipenses 2:5-8), vivió sin pecado (Hebreos 4:15), murió y resucitó (Romanos 14:9), y hoy se nos presenta a la puerta del alma diciendo:
«Déjame entrar, déjame entrar, quiero perdonarte, quiero cambiarte, quiero darte mi amor y llenarte del Espíritu Santo de Dios».
¿Sabe cuál es el resultado cuando uno recibe a Cristo y al Espíritu Santo? La Biblia dice que el primer fruto es el amor. Luego vienen: alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio (Gálatas 5:22-23 NTV). Pero el amor es el número uno.
Algunos estudiosos de la Biblia dicen que el fruto del Espíritu es el amor. Los demás —alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio— son frutos del amor.
El Apóstol Pablo dice en el libro de Romanos que el amor es el cumplimiento de la ley (Romanos 13:8), o sea que cuando uno ama con base bíblica a otra persona verás que tiene alegría, porque el amor produce alegría. Además, uno tiene paz porque sabe que Dios lo ama y está perdonado; uno tiene gentileza porque confía en Dios y descansa en él; uno tiene paciencia porque sabe que Dios está en control.
Por otro lado, la arrogancia es extremadamente destructiva (Proverbios 16:18) y Dios la odia (Proverbios 6:17). Proverbios 8:13 dice: «odio el orgullo y la arrogancia, la corrupción y el lenguaje perverso» (NTV); quien está hablando es el Señor. Dios aborrece y no hay palabra más fuerte para expresar el desagrado de Dios. El aborrece tanto el orgullo como la arrogancia. Luego el fruto de la arrogancia, que son la corrupción y el lenguaje perverso.
La Biblia indica que todos venimos al mundo con el ego arrogante. La arrogancia es el pecado de todos los pecados. Los demás pecados brotan de la arrogancia, porque la arrogancia es el ego, el yo, mi personalidad queriendo imponerse sobre los demás. Soy yo creyéndome superior a mi amigo; soy yo creyéndome superior a mi esposa, hasta superior a mi madre, a mis hijos y a todo el mundo.
La verdadera raíz del veneno que contamina la raza humana es la arrogancia junto con la soberbia. La arrogancia destruye, y Dios la detesta.
Proverbios 6:16 dice: «Hay seis cosas que el Señor odia, no, son siete las que detesta» (NTV). Detestar significa que uno prácticamente quiere vomitar, tanto es despreciable.
Aquí podemos ver que Dios detesta los ojos arrogantes, no solo los aborrece, sino su alma los abomina. Para que Dios odie algo tan duramente y diga que lo detesta tiene que ser algo muy grave. ¡En realidad es muy grave!
Esto no es una cuestión de decir: «Yo soy una persona muy orgullosa». Si uno tuviera el valor habría dicho: «¿Sabe usted que Dios odia y detesta el orgullo?».
Dios no lo tolera, porque la arrogancia es lo que destruye al ser humano, a las parejas, a los pueblos y a las ciudades y a las naciones. Cuando alguien se humilla delante de Dios, su hermano o su vecino, la mayoría de los problemas desaparecen.
Esto es posible por medio del amor, el amor de Dios. Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8).
La Biblia dice en 1 Juan 4:7: «Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros». ¡Qué hermoso pasaje! En este pasaje el apóstol del amor Juan dice: «amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios».
Querido hermano, querida hermana, repito lo que dice la Palabra del Señor esta vez de la Nueva Traducción Viviente: «Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios». Además, Jesús explica en Juan 13:35: «El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos» (NTV).
Hay veces que resulta difícil amar a la gente, pero el amor que viene de Dios y del Espíritu y que vive en nosotros nos ayuda a amar.
Le invitamos a visitar nuestro sitio “sihayesperanza.org” Indíquenos si recibió a Cristo como su Salvador y le estaremos enviando, completamente gratis, un ejemplar electrónico del libro Sí a la vida.

17/04/2026

¿La tentación es pecado?

Sr. Palau: ¿Me puede explicar si la tentación es pecado?

RESPUESTA

En primer lugar, la tentación no es pecado. Hay una gran diferencia entre tentación y pecado. Tentación es aquel primer atractivo, aquel primer interés en algo que no está bien. De repente nos llama la atención o llega la ocasión en que nos confrontamos con algo que no está bien. Eso es tentación. ¿Qué es el pecado, pues? Pecado es sucumbir ante la tentación. Si yo soy tentado, y con el poder de Cristo resisto la tentación, entonces no pequé. Pero si soy tentado porque me gusta y quiero, y no aplico el poder de Cristo y sucumbo ante la tentación, eso sí es pecado.

Pero hablemos de la tentación. La tentación nunca es pecado, pero sí ceder ante la tentación, ya sea primero en la mente o luego en el acto. Hay personas que dicen «tentación» cuando quieren decir «pecado». ¿Por qué hay confusión entre tentación y pecado? Muchas personas piensan que si somos tentados pero no cometemos el acto mismo que nos tienta, por cobardía, por conveniencia social, por falta de tiempo, por falta de dinero o por lo que sea, no pecamos. Al contrario, si en nuestra mente y en nuestro corazón deseamos tanto aquel asunto que nos tentaba, en verdad para nosotros ya es pecado, aun cuando no lo hayamos hecho por cobardía, o por lo que fuere. Jesucristo dice sobre la tentación sexual: «Pero el que mira con pasión sexual a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en el corazón» (Mateo 5:28 NTV). Es decir, si codicio a una persona del s**o opuesto, y no me atrevo a cometer el acto de inmoralidad, pero en mi alma lo pienso, lo analizo y juego con ese pensamiento, entonces para mí ya es pecado.

Por otro lado, la tentación puede vencerse gloriosamente. Filipenses, capítulo 4 en la Biblia dice: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (4:13 RV60); y en 1 Corintios capítulo 10 dice: «No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana, pero fiel es Dios que no los dejará ser tentados más de lo que pueden resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que puedan soportar» (10:13 RV60). Siempre que tengamos una tentación, habrá una salida. Paralelamente, Dios no nos permite ser tentados más de lo que podemos soportar. Con Cristo en el corazón, tenemos todo el poder necesario para vencer la tentación, y Dios siempre nos da una salida.
Qué aliento, ¿no es cierto?

Le invitamos a visitar nuestro sitio “sihayesperanza.org” Indíquenos si recibió a Cristo como su Salvador y le estaremos enviando, completamente gratis, un ejemplar electrónico del libro Sí a la vida.

10/04/2026

ENAMORADA DE UNA ILUSIÓN

Sr. Palau:

Conocí a un muchacho que vino de otro país latinoamericano a estudiar a mi país. Me hizo muchas promesas y me enamoré de él, con la ilusión de que él era el hombre que Dios había escogido para ser mi esposo. Pero sucede que hace tres meses decidió regresar a su patria sin mencionar siquiera su deseo de que nos casáramos. Ni siquiera me ha escrito todo este tiempo. Estoy terriblemente decepcionada. ¿Qué puedo hacer?

Tu caso no es único, muchas jóvenes sufren la misma desilusión. Quiero que sepa que Dios, quien te creó y te ama, desea lo mejor para ti. En mi opinión, un novio que se retira sin dar explicación por su proceder es un hombre inmaduro que no conoce el valor de la dignidad humana y por lo tanto no sabe respetar a los demás. Yo creo que fue más bien una bendición de Dios que este joven se diera a conocer por su forma de actuar. Ahora puedes reconocer que él no es la clase de esposo que hubieras querido tener para el resto de tu vida.

El sabio Salomón dice en Proverbios capítulo 18: «El hombre que halla esposa encuentra un tesoro, y recibe el favor del Señor» (Proverbios 18:22 NTV)

Me alegra que hayas buscado el consejo de un pastor espiritual. Dios tiene a alguien mejor para ti. El hecho de que este joven no te escribe, simplemente significa que, o estaba jugando con tus emociones, o sencillamente él reconoció que no estaba preparado para el matrimonio, y no sabiendo cómo retirarse con dignidad, simplemente se esfumó y no desea tener comunicación contigo.

El sabio Salomón también dice en el mismo capítulo 18: «El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo» (Proverbios 18:24 RV60).

Yo le recomiendo señorita que busques varios amigos, de buena moral, alegres, cristianos. Pon tu atención en cosas constructivas. Toma un curso de algo que verdaderamente te agrade. Pero, ante todo, hazte amiga del Amigo más sincero y noble que todos podemos tener: Cristo. El desea ser tu amigo y si le pides que venga a vivir a tu corazón, te ayudará a escoger el hombre ideal para ser tu esposo. Cristo es un amigo fiel para siempre. Él te puede dar la paz que ahora necesitas.

No dejes que tu mente se concentre obstinadamente en este fracaso. Establece una visión nueva. Con Cristo en tu corazón guiando tu vida, podrás ver las cosas más claras; encontrarás nuevos horizontes que te llevarán a experimentar mucha satisfacción.

Ahora mismo, en oración, pídele a Cristo que venga a morar a tu corazón para siempre.

Le invitamos a visitar nuestro sitio “sihayesperanza.org” Indíquenos si recibió a Cristo como su Salvador y le estaremos enviando, completamente gratis, un ejemplar electrónico del libro Sí a la vida.

05/04/2026

Decisiones a la sombra de la cruz
por Luis Palau

Llegó el Domingo de Resurrección y la cruz está vacía

Saulo: el criminal regenerado

Llegó el Domingo de Resurrección y la cruz está vacía. ¿Por qué? Al fin y al cabo pocas horas antes Cristo había estado colgando en la cruz, ¡pero ya no lo estaba! Jesucristo jamás volvería a subir a esa cruz porque cuando murió, hizo una obra perfecta una vez y para siempre. «… nuestro Sumo Sacerdote se ofreció a sí mismo a Dios como un solo sacrificio por los pecados, válido para siempre. […] Pues mediante esa única ofrenda, él perfeccionó para siempre a los que está haciendo santos (Hebreos10:12-14).

El Viernes Santo Cristo fue crucificado, pero el Domingo de Resurrección, salió de la tumba. Y cuando salió, venció a Satanás, al pecado, a la muerte y al in****no. «Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él» (Salmo 118:24).

Y con ese enorme poder que le sacó de entre los mu**tos, Cristo puede cambiar la vida de las personas.

Me hace pensar en aquella gran decisión que meses después de la cruz y de la resurrección del Señor Jesús, tomara aquel hombre llamado Saulo de Tarso (lea capítulo 8 y 9 del Libro de los Hechos en su Biblia). Saulo de Tarso era un criminal, blasfemo y perseguidor de los cristianos. No obstante, muchos meses después de que Cristo hubiera resucitado, Saulo tuvo un encuentro con Jesús, con aquel que había mu**to, pero que poderosamente había también resucitado. Ese encuentro cambió su vida totalmente. El criminal, blasfemo y perseguidor se transformó, tras su encuentro personal con Cristo, en el gran San Pablo, el hombre transformado, el escritor de una gran porción de la Biblia. Fue el hombre que pudo decir: «Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!» (2 Corintios 5:17).

Primeramente pues, Cristo resucitado nos habla de vida, vida eterna, vida nueva.

Segundo, Cristo resucitado nos habla de poder, poder para vencer el pecado, poder para vencer la tentación. «Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas» (Filipenses 4:13).

Tercero, Cristo resucitado nos habla de triunfo sobre la muerte y triunfo sobre Satanás. Y ese Todopoderoso Cristo resucitado, transformó a Saulo de Tarso en el gran San Pablo.

¡Puede cambiar su vida en este Domingo de Resurrección! ¿Qué debe hacer? Reconocer que es un fracasado espiritual, creer en Cristo y recibir al Cristo Resucitado por la fe en su corazón. En este mismo momento ábrale el corazón a Cristo, y usted será hecho una nueva criatura. Triunfará sobre el pecado, tendrá poder sobre la tentación y tendrá la vida eterna, la vida que Cristo conquistó aquel día en que salió triunfante de la tumba.

¡Que Dios lo bendiga al abrirle su corazón a Cristo! Que el resto de sus días los viva con el poder interno que Cristo le ofrece.

Sí desea recibir el libro “Decisiones a la sombra de la cruz” escrito por el Dr. Luis Palau, en versión electrónica e indicarnos que leyó todos los artículos que subimos esta semana, solamente nos puede dar su dirección electrónica o bien escribir a: [email protected]. Se lo enviaremos completamente gratis.

04/04/2026

Decisiones a la sombra de la cruz
por Luis Palau

Simón Pedro y la espada

Simón Pedro creyó que él podía imponer el reino de Dios a capa y espada. El quiso defender al Señor Jesús en el jardín de Getsemaní, cortándole la oreja al siervo del sumo sacerdote (Juan 18:10).

Su primera decisión fue: «voy a defender a Cristo con la espada». Pero en pocos días, Pedro tuvo que aprender que él era un fracasado. Jesucristo ya se lo había advertido. Le había dicho: «Simón, Simón [Pedro], Satanás ha pedido zarandear a cada uno de ustedes como si fueran trigo» (Lucas 22:31). Pero Pedro no conocía la profundidad de su propia depravación (Jeremías 17:9). Vino una sirvientita y se burló de él al decir: «Este hombre era uno de los seguidores de Jesús» (Lucas 22:56). Pedro empezó a blasfemar y a negar que conociera a Jesús. De repente el Señor, que estaba en el patio del sumo sacerdote, se dio cuenta y lo miró. Y Pedro encontró que sus ojos no podían soportar la mirada de amor de Jesús. Se quebrantó, empezó a llorar amargamente y salió llorando a las tinieblas de la noche.

Pocos días después, Cristo resucitaba de los mu**tos. Se acercó a Pedro a fin de volver encontrarse con él. Es cuando Pedro tomó su segunda decisión. Es la misma que usted tiene que tomar también. La decisión de no intentar imponer el reino de Dios por esfuerzo propio. Pedro descubrió que no tenía la fuerza necesaria, y tuvo que permitir que Cristo entrara a su corazón; que el Espíritu Santo de Dios llenara su mente, su corazón y su sentir. Pedro tenía que dejar de ser Simón, y pasar a ser la roca, porque la Roca de los siglos vivía en su corazón. Cristo se apoderó de Pedro, y él llegó a ser unos de los grandes siervos de Dios de la historia. Millares siguieron a Jesús por la vida de Pedro, pero no era Pedro, era Cristo viviendo en su corazón.

Ahora le toca a usted recibir a Cristo en su corazón. Debe abrirle la puerta de su vida a Jesús. No pretenda servirlo con sus propias fuerzas, no las tiene. Diga más bien, «ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Gálatas 2:20).

Le invitamos visitar nuestro sitio “sihayesperanza.org” Indíquenos si recibió a Cristo como su Salvador y le estaremos enviando, completamente gratis, un ejemplar electrónico del libro Sí a la vida.

Dirección

19 Calles 2/58 Zona 1
Guatemala City

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Ministerio de Misiones, PIECA publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Ministerio de Misiones, PIECA:

Compartir