30/11/2013
Los sentimientos son incontrolables, de tal forma que entran y salen a capricho. Sé que no debo tomar azúcar, pues será malo para los diabéticos, pero, aún sabiéndolo, somos vencidos por la tentación en muchos momentos. Incluso con todo lo que supone de peligro para nuestra integridad física.
De la misma forma, ocurre con otras cosas que nos acontece en nuestra vida. Los sentimientos no podemos controlarlos, pero sí aceptarlos o rechazarlos. Con nuestra voluntad podemos dejarlos anidar en nuestro corazón, o por el contrario rechazarlos tratando de que de la misma manera que han entrado, salgan de nuevo por la puerta de atrás. Sin hacer bulla ni escándalo. Sin que se note ni tengan consecuencias.
Para ello tenemos la asistencia del Espíritu Santo que nos ayuda, nos fortalece y nos permite salir victorioso de la batalla de cada día. Somos libres, y tenemos voluntad... -unrinconparaorar-