26/06/2026
Dulcísimo Cristo del Amor, luz serena de los corazones fieles, en este santo viernes vengo a ofrecerte el incienso de mi pobre oración. Sea tu divina voluntad el norte de mis pensamientos, la rectitud de mis obras y el descanso de mi espíritu. Aparta de mí cuanto pueda ofenderte y haz que, viviendo en el santo temor de Dios y en el ejercicio de la caridad, merezca permanecer siempre bajo el amparo de tu infinita misericordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.