05/02/2026
Ser sal y luz no es hacer ruido, sino hacer sentido.
La sal no se ve, pero transforma; preserva lo que está a punto de perderse y realza lo que ya es bueno. La luz no obliga, simplemente ilumina, y al hacerlo permite que otros encuentren el camino por sí mismos.
Ser sal y luz es vivir con coherencia: que nuestras palabras sanen, que nuestra presencia dé sabor a la vida de otros, que nuestras acciones iluminen incluso en silencio. No se trata de brillar para ser vistos, sino de alumbrar para que otros puedan ver.
¡Invitadísimos tod@s!