24/05/2026
“Y tomó Israel todas estas ciudades, y habitó Israel en todas las ciudades del amorreo, en Hesbón y en todas sus aldeas” (Números 21:25).
Cientos de años atrás, Dios había hecho una promesa a Abram: “A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates” (Gn 15:18-21). Pero el hijo no llegaba y la fe de Abraham tropezó. Una descendencia que constantemente se rebeló contra Dios, uno de sus nietos vendiendo su primogenitura, sus bisnietos traicionando a su hermano, una familia que fue creciendo en número, pero que terminó siendo cautiva en Egipto por más de cuatrocientos años. Dios los liberó, pero tuvo que mantenerlos durante cuarenta años en el desierto por su incredulidad. Con esto, Dios tenía razones más que suficientes para anular su promesa; sin embargo, vemos ahora el comienzo de la conquista de la tierra prometida.
La Iglesia cristiana celebra Pentecostés, el día en que Dios cumple la promesa de enviar al Espíritu que los guiaría a toda verdad y justicia. Dios cumple su promesa de enviar poder desde lo alto a sus apóstoles para ser testigos desde Jerusalén hasta lo último de la tierra. Dios cumple su promesa con más de tres mil bautizados que esparcieron el evangelio para que hoy, dos mil años después, esa misma Palabra siga siendo predicada en todos los continentes. A pesar de las veces que su Iglesia se apartó de la fe verdadera, Dios siguió manteniendo su promesa a través de siervos que anunciaron su Palabra y administraron los Sacramentos con fidelidad. Puedes hoy estar seguro de que Aquel que te llamó a ser su hijo en el día de tu Bautismo, cumplirá su promesa de estar contigo todos los días hasta el fin del mundo, cuando junto a todos los salvados llegues a disfrutar de la Canaán celestial.
Alabado seas Dios por tu fidelidad, ayúdanos a serte fieles en nuestra confesión y vida. En el nombre de Jesús. Amén.
(Ven, Espíritu Santo - HL #535, est.1)
Tú, promesa del Padre,
don de Cristo Jesús,
Ven, y danos tu fuerza para llevar nuestra cruz.