22/05/2026
Instruir a un hijo en los caminos de Dios no es una tarea ocasional, sino una responsabilidad diaria que requiere amor, paciencia y ejemplo.
Proverbios 22:6 nos recuerda que la formación espiritual comienza desde temprana edad y deja huellas profundas para toda la vida.
Un niño aprende no solo por lo que escucha, sino también por lo que ve en sus padres. Por eso, más que enseñar reglas, debemos mostrar con nuestra vida lo que significa amar, obedecer y temer al Señor.
El mundo intentará moldear el corazón de nuestros hijos, pero los padres creyentes fueron llamados a guiarlos constantemente a la verdad de la Palabra, para que aun en el futuro recuerden el camino correcto y permanezcan firmes en Dios.