28/08/2025
Así como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, nuestra alma clama por la fuente que la sostiene. El bramido del ciervo no es solo un sonido: es un clamor urgente, un suspiro profundo que nace cuando el cuerpo está agotado, sudoroso, vulnerable. Brama porque necesita agua para sobrevivir, para borrar su rastro ante los enemigos, para limpiarse de la rudeza del camino.
Su bramido también es un llamado: desea ser escuchado, reconocido, sostenido. Es la voz del alma cuando la vida pesa, cuando necesitamos energía para seguir, cuando el sudor de la lucha nos delta y nos expone. En ese momento, el ciervo se convierte en símbolo de nuestra propia vulnerabilidad espiritual.
La palabra ta’aróg (תַּעֲרֹג) expresa ese deseo ardiente, ese anhelo que no es opcional. No se puede ignorar, porque sin ella, el alma se reseca, se desorienta, se debilita. Así mismo, nuestra alma, sin esa conexión con el agua, figura de nuestro bondadoso Dios, corre el riesgo de apagarse, de perder su rumbo y su esencia.En el Salmo 42, el salmista —que no fue David, sino uno de los hijos de Coré, levitas encargados de la música en el templo— inicia comparándose con un ciervo que brama por las aguas. Esta imagen no es poética por estética, sino por urgencia: el salmista estaba lejos del templo, separado de la adoración comunitaria, y profundamente turbado. Su alma clamaba por la protección y la presencia de Dios, como quien necesita agua para no morir. Hoy, nuestras almas también se turban. En medio de agendas saturadas, exigencias familiares, presiones económicas, conflictos internos y silencios espirituales, sentimos que nos falta algo vital. Nos pesa el sudor de la lucha diaria, nos persiguen los miedos, y a veces no sabemos cómo limpiarnos de la rudeza del mundo. Como el ciervo, bramamos ayuda. Y ese bramido es válido, sagrado, necesario.
Pero cuando el ciervo encuentra el agua, se lanza con confianza. Bebe con delicadeza, se sumerge, se limpia. Y entonces, su bramido cambia. Ya no es un clamor de búsqueda, sino un suspiro de alivio, de liberación, de descanso. Es el sonido de quien ha encontrado la fuente, de quien ha sido sostenido.
En lo que a esta escritora... Continúa