02/08/2026
¿Soy yo cristiano? ¿Es usted cristiano?
Base bíblica: Colosenses 1: 12-14; 2ª Corintios 3: 18; y 1ª de Pedro 2:9
“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.
“Por tanto, nosotros todos mirando cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.
¿Soy yo cristiano? ¿Es usted cristiano?
Muchos de mis amigos y familiares me aseguran que yo soy cristiano. Quizá lo dicen porque saben que soy pastor de una iglesia evangélica y porque escribo temas cristianos en mi página. Pero, me pregunto ¿soy yo cristiano? Según las Escrituras ser cristiano es mucho más que ser pastor, más que congregarme en una iglesia cristiana; más que leer la biblia, más que orar por los enfermos y más que realizar milagros.
El gran problema es que puedo ser pastor, sanar enfermos y hacer milagros y sin embargo, no ser cristiano. Y esto es una tragedia, porque puedo estar creyendo que soy cristiano, sin serlo, de manera que puedo vivir engañado por muchos años, pensando que soy cristiano, y lamentablemente no lo soy. Me temo que este es el caso de una gran mayoría de las personas que asiste a iglesias cristianas.
En base a las Escrituras, Dios ha establecido es tres eventos divinos para que un hombre sea un verdadero cristiano, sucesos sobrenaturales que están fuera de la voluntad del hombre.
En primer lugar, los cristianos, antes de la fundación del mundo, fueron conocidos, predestinados, y bendecidos por Dios Padre, para ser hechos conforme a la imagen de su Hijo Jesucristo.
El apóstol Pablo, afirma que el Padre eterno conoció y predestinó a los cristianos para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo Jesucristo. En la Carta a los Romanos 8: 29 escribe: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. En otra versión de la Biblia leemos: “Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos”
Además, el apóstol Pablo declara que Dios Padre escogió y bendijo a los cristianos para que fuesen santos y sin mancha delante de él. En la carta a los Efesios 1: 3-5, el apóstol Pablo escribe: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”
En segundo lugar, los hombres y mujeres que fueron escogidos y predestinados por el Padre para ser hechos conformes a la imagen de su Hijo Jesucristo, en un momento de su peregrinación terrenal, son rescatados de las tinieblas por el Señor Jesucristo y trasladados su reino de luz admirable, y pone en ellos el Espíritu Santo.
Recordemos lo escrito por el apóstol Pablo, quien declara que fuimos librados por el Padre celestial de la potestad de las tinieblas y trasladados al reino de su amado Hijo. En la carta a los Colosenses 1: 12-14, Pablo escribe: “con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”. En otra versión de Biblia leemos: “Y den siempre gracias al Padre. Él los hizo aptos para que participen de la herencia que pertenece a su pueblo, el cual vive en la luz. Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado, quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados”.
En tercer lugar, las Escrituras enseñan que el Señor Jesucristo luego de rescatar de las tinieblas a sus escogidos y trasladarlos a su reino de luz admirable, y poner en ellos el Espíritu Santo, los instituye como sacerdotes del Dios Altísimo, para anunciar las virtudes de aquel los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Al respecto, el apóstol Pedro declara que los verdaderos cristianos, son sacerdotes escogidos para anunciar las virtudes del Señor Jesucristo. En 1ª de Pedro 2:9, el apóstol escribe: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. En otra versión de la Biblia leemos: “Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa”.
Las Escrituras enseñan que nuestro Señor cambia las vestiduras de sus sacerdotes, y los viste con ropas de gala. En el libro de Zacarias se describe la visión del profeta Zacarías, en la cual el Señor ordena cambiar las vestiduras viles del sacerdote Josué por ropas de gala. En Zacarías capítulo 3:1-5 leemos: “Me mostró al sumo sacerdote Josué, él cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. Y habló el ángel, y mando a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te hecho vestir de ropas de gala. Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza y le vistieron de las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie”.
En resumen, los verdaderos cristianos fueron conocidos, predestinados y bendecidos por Dios Padre, en lugares celestiales; el Señor Jesucristo, en un momento de su peregrinaje terrenal, saca a los cristianos de las tinieblas y pone en ellos el Espíritu Santo; y los instituye como sacerdotes del Dios Altísimo, cambiando sus vestiduras viles por ropas de gala. Estos tres eventos divinos realizados por Dios para que un hombre sea un verdadero cristiano, están fuera de la voluntad del hombre.
Mis hijos, mis hermanos, mis amigos: Debemos de comprender que ser cristiano es una decisión soberana de Dios; no es una decisión nuestra ser cristiano. ¡Es una decisión del Padre! ¡No es una decisión personal! Recordemos lo que afirmaba el rey David, en el salmo 65: 4: “Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios”, así como lo que escribe el apóstol Pablo, en la carta a los Romanos 9: 15: “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”.
El caminar de los verdaderos cristianos
El caminar de los verdaderos cristianos en la tierra, es totalmente diferente a demás hombres. Ellos fueron conocidos, predestinados y bendecidos por Dios Padre, en lugares celestiales; y en un momento de su peregrinaje terrenal, el Señor Jesucristo los saca de las tinieblas, y pone en ellos el Espíritu Santo; y los instituye como sacerdotes del Dios Altísimo, cambiando sus vestiduras viles por ropas de gala. Ellos son diferentes a los demás hombres. Ellos se distinguen de los demás hombres; ellos son diferentes; su marca más visible es que reflejan la imagen de Cristo.
Los cristianos reflejan la imagen de Cristo
Los cristianos verdaderos están conscientes que han sido escogidos por el Padre eterno, para reflejar la imagen de su Hijo Jesucristo aquí en la tierra. Ellos saben que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, lo hizo un poco menor que los ángeles y lo coronó de gloria y honra, con el objetivo de reflejar su gloria; ser una linterna viviente a través de la cual brillaría la gloria de Dios.
Estos cristianos verdaderos recuerdan lo escrito en el libro de Génesis, capítulo 1, donde Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” y también lo declarado por el rey David, en el salmo 8, donde se lee: “Cuando veo tus cielos, obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengan de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies”
Los cristianos verdaderos están conscientes que esta imagen de la gloria de Dios, quedó resquebrajada y empañada, luego de la desobediencia de Adán y Eva. Sin embargo, entienden que aún persiste, aunque distorsionada, la imagen y semejanza de Dios en todos los hombres.
Los cristianos verdaderos tienen claridad que, al tiempo determinado por el Padre eterno, Cristo vino a la tierra para rescatarlos de las tinieblas y poner en ellos, el Espíritu Santo, iniciando el proceso de ser hechos conforme a la imagen y semejanza de su Hijo Jesucristo. Al respecto el apóstol Pablo escribe, en 2ª de Corintios 3:18, “Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloria imagen”.
Ahora los cristianos verdaderos están habilitados para mostrar al mundo la gloria de Dios, reflejando en su diario vivir, la persona y el carácter de Cristo. Ellos, a pesar de sus imperfecciones y desvíos, mediante el Espíritu Santo, están siendo diariamente transformados de gloria en gloria, a la imagen y semejanza del Señor Jesucristo hasta el día de su muerte.
Al respecto, el renombrado pastor inglés Charles Haddon Spurgeon (1834-1892) en su sermón “Gloriosa Predestinación”, explica que Jesucristo al nacer, morir y resucitar en este mundo, llevó nuestra imagen, para que nosotros, por su gracia, pudiéramos llevar la suya; y que Dios está transformando continuamente a sus elegidos, eliminando la contaminación del pecado y moldeándolos según el modelo perfecto de su Hijo, Jesucristo. Añade el pastor Spurgeon, qué así como nuestro primer nacimiento natural nos imbuyó de la semejanza con nuestros antepasados, en el nuevo nacimiento sobrenatural se imprime a los escogidos la imagen de Cristo. El pastor Spurgeon, argumenta que nuestro primer nacimiento nos dio humanidad; en tanto nuestro segundo nacimiento, nos une a la Divinidad; y que así como fuimos concebidos en pecado al principio y formados en iniquidad, así también en la regeneración nuestro nuevo hombre es renovado en conocimiento conforme a la imagen de aquel que nos creó.
Por su parte, el reconocido pastor y teólogo inglés, Arthur Walkington Pink (1886-1952) en su artículo “Conformidad” afirma que la declaración del apóstol Pablo que los creyentes están predestinados para ser hechos conforme a la imagen de Cristo, es sencillamente asombrosa. Ninguna mente humana jamás habría imaginado, que algunos de los descendientes caídos de Adán no solo fueran salvados de sus pecados y librados de la ira venidera, sino que Dios decretara que fueran hechos semejantes a Jesucristo. El teólogo Pink expresa que criaturas depravadas se conviertan en réplicas del Santo; que gusanos de la tierra sean moldeados a imagen del Señor de la gloria, sobrepasa la comprensión humana. Es el punto más alto de la gracia, pues no es posible conferir un favor mayor a sus elegidos. Explica el teólogo Pink que a medida que el alma regenerada se entrega con fe y adoración a esa maravillosa gloria, es transformada a su imagen; no completamente en un instante, sino gradual y progresivamente, de gloria en gloria. No por ningún esfuerzo nuestro, sino por el Espíritu, cuya función es, en primer lugar, unirnos a Cristo y luego transformarnos a su imagen, y que, cuanto más tiempo pasa el santo en compañía de Cristo, más se asimila a su semejanza. Finaliza Pink diciendo que la conformidad a Cristo no se consumará en el cielo a menos que haya comenzado en la tierra.
La restauración de la imagen de Cristo en los cristianos se completará en los cielos
Estos cristianos verdaderos están conscientes que la restauración de la imagen de Cristo en ellos, no se completa aquí en la tierra, a causa del remanente de pecado que permanece en su ser, no obstante que son nuevas criaturas, que el Espíritu Santo mora en ellos. La restauración de la imagen de Jesucristo se completará cuando estemos en los cielos, en donde seremos semejantes al Señor Jesucristo, con cuerpos glorificados, brillando como él brilla, y con mentes renovadas, con el mismo sentir de Cristo.
LAAl as Escrituras revelan qué en los cielos, seremos semejantes al Señor Jesucristo; que el Señor Jesucristo transformará nuestro cuerpo terrenal, semejante al cuerpo de gloria suya. El apóstol Juan, en 1ª de Juan 3: 2 escribe: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”. Por su parte el apóstol Pablo, en la carta a los Filipenses 3: 20-21, escribe: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de gloria suya”.
Al respecto, el pastor estadounidense James Russell Miller (1840-1912) en su artículo “Transformado por la Contemplación” afirma que si somos hijos de Dios llegaremos a ser como Él. No importa cuán débilmente brille ahora la belleza divina en nuestras vidas manchadas e imperfectas: ¡algún día seremos como él!
La promesa de los apóstoles Juan y Pablo de que los cristianos al final de sus días, estarán con Jesucristo con cuerpos semejantes a la gloria suya, hacen que vivan confiados y felices en esta tierra, esperando el día, en que se gozarán viendo el rostro de su Señor y Salvador.
Mensaje final
los verdaderos cristianos fueron conocidos, predestinados y bendecidos por Dios Padre, en lugares celestiales; el Señor Jesucristo, en un momento de su peregrinaje terrenal, saca a los cristianos de las tinieblas y pone en ellos el Espíritu Santo; y los instituye como sacerdotes del Dios Altísimo, cambiando sus vestiduras viles por ropas de gala. Estos tres eventos divinos realizados por Dios para que un hombre sea un verdadero cristiano, están fuera de la voluntad del hombre.
El caminar de los verdaderos cristianos en la tierra es totalmente diferente a los demás hombres. Ellos se distinguen de los demás hombres; su marca visible es que reflejan la imagen y semejanza de Cristo. Ellos están habilitados para reflejar y mostrar al mundo en su diario vivir la persona y el carácter de Cristo, a pesar de sus imperfecciones y desvíos. Mediante el Espíritu Santo, los cristianos verdaderos están siendo diariamente transformados de gloria en gloria, a la imagen del Señor, hasta el día de su muerte.
Nuestro Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y lo coronó de gloria y honra, para que reflejara su imagen a través de la persona y carácter de Cristo. Este es el propósito de por el cual fuimos creados: reflejar y mostrar aquí en la tierra y en la eternidad, la persona y carácter de Jesucristo. Este es nuestro destino, y nuestro propósito en la vida: ser semejante a Cristo aquí en la tierra y en la eternidad. No hay otro propósito.