Koinonia Evangelizadora

Koinonia Evangelizadora Estamos al servicio de Cristo Rey Nuestro

A todas las parroquias que desean formaciones, catequesis, retiros, seminarios y capacitaciones.

BuscandoEn la avenida popularCaminando y observandoBuscando algo que comprarNo pude evitar entrarBuscaba nada...Entre y ...
23/01/2026

Buscando

En la avenida popular
Caminando y observando
Buscando algo que comprar
No pude evitar entrar

Buscaba nada...
Entre y te encontré...
Más bien tu me llamas
Buscaba caminar

Aquí me pones a andar
Me llamas a mejorar amar

Ofuscado estoy...
Aún busco consuelo
No superó las palabras equivocas

Pase el portal
Qué grata sorpresa
Frente a mi tu majestad

Buscando ropa...
Y encontré tu abrazo
Buscando zapatos...
Y encontare tu empatia de amor

Buscando algo...
Y encontré un todo
Encontarte presente
Hoy... Precisamente viernes
No pensaba verte así...

Afuera se escuchan ruidos
Acá el sonido del llamado
La palabra intensa y viva
Sin decirme nada me llenas

No te buscaba
Y heme aquí...
Conversando contigo
Mirándote así... Así nada más

Comulgo contigo
Elevas mi esperitu
Ordenas mi caos
Calmas mi pensar

Yo no buscaba al amar
Y te encuentro
Entre la tierna música
Entre la luz penetrante

Salí a caminar
En esta avenida sin sentido
Buscando algo... Un que se yo...

Me quede aquí...
Un momento contigo
15 minutos no creo
Soy tan desesperado...
Y el olor a eternidad.

Suelo perderme incluso aquí
Frente a ti me pierdo
Qué ironía conmigo
Y aun así ME COMPRENDES

Pidiendo hacer...
Y aun no aprendo saber hacer...
Buscando hacer...
Encontré en ti el sentido del SER

Aqui de nuevo me tienes
Escribiendo, conversando
Meditando un poco
Buscando, te encontré, de sorpresa.

Y en un perfecto horizonte
Tu luz de este a oeste
Buscando norte estaba
Aquí calibras mi empolvada brujula

Qué grato venir
Qué bien se siente estar aquí
Qué dulce armonía
Qué bella búsqueda tuya

Mi buen Jesús
De nuevo un encuentro casual
Tan casual e íntimo
Tan íntimo como buscar y verme encontrado

Autor
Sergio Manuel Mejicanos Chuy

Por si ustedes no lo conocian.... BEATO JUAN BARRERA MÉNDEZ 🇬🇹CATEQUISTA MÁRTIR DE GUATEMALA18 DE ENERO DE 1980Juanito B...
18/01/2026

Por si ustedes no lo conocian....

BEATO JUAN BARRERA MÉNDEZ 🇬🇹
CATEQUISTA MÁRTIR DE GUATEMALA
18 DE ENERO DE 1980

Juanito Barrera es el más joven de los Beatos Mártires del Quiché. Su memoria litúrgica se celebra con todo el grupo de mártires el 4 de junio, pero un día como hoy, Juanito pasó a la vida eterna con Dios, contando apenas con 13 años de edad. Se enfila con los jóvenes mártires latinoamericanos: San José Sánchez del Río, de México, y el Beato Nelson Rutilio Lemus, de El Salvador.

NACIMIENTO Y VIDA

Nació el 4 de agosto de 1967 en El Tablón, Zacualpa (Quiché, Guatemala), hijo de Santos Barrera y Ana Méndez. Era el sexto hijo de ocho que fueron. Fue creciendo apegado a la vida de sus padres, a las faenas del campo y a la fe que se profesaba en la familia.

Aprendió de sus padres la delicadeza de la vida y las agradables formas propias de la educación de un niño indígena; saludaba a los mayores con la cabeza inclinada para recibir la bendición. Hablaba el bello y sonoro idioma k’iché y, con el tiempo, incorporó a su lengua también el español. Alimentó su viva inteligencia y sus particulares destrezas para el trabajo, que le permitieron colaborar en casa con esmero y responsabilidad. Era particularmente apegado a su mamá, una mujer reconocida en la aldea, siempre con preciosa indumentaria propia de las mujeres indígenas de Zacualpa.

Intuitivo y perspicaz, nunca se quedaba con preguntas, le gustaba aprender. Al mismo tiempo, era de temperamento afable y tranquilo; pronto, en su conciencia inocente de niño que descubre la vida, se fueron grabando paulatinamente los signos y las raíces de su fe y el apego a las actividades de la Iglesia, decisión en la que se mantuvo firme durante su vida. Era un niño inquieto, con iniciativas casi de adulto. En sus trabajos se escondían ya semillas de un ideal grande todavía no realizado, con el sueño de ver a su pueblo adornado con los valores de la paz, la justicia y la fraternidad que permitieran a todos una vida más digna.

Su gran gozo era ir al templo y participar en la Misa. Juanito evangelizó poco a poco a sus propios padres. Los catequistas lo tenían por un niño muy correcto y bueno. Antes de cada Misa se arrodillaba delante del Sagrario para hacer su adoración eucarística. Llegó a ser catequista y participaba en la comunidad parroquial, asistiendo también con los adultos a la formación. Su sueño era tener un terrenito para construir en él un templo digno, dedicado a San Sebastián, para su comunidad y, sobre todo, cerca de casa, para que toda su familia pudiera reunirse y escuchar la Palabra de Dios. Se puede intuir con qué ilusión y devoción hizo Juanito su Primera Comunión.

PERSECUCIÓN A LA IGLESIA EN EL QUICHÉ

La muerte del Beato Juanito se inscribe dentro de una escalada militar contrainsurgente del ejército durante el gobierno de Romeo Lucas García, en confrontación contra el pueblo y la insurgencia revolucionaria o subversión, como era conocida. El gobierno de este general corrupto y despiadado atrajo la guerra sobre el país, y no dio ningún paso para buscar la paz. La crisis económica se agravó en extremo. El departamento de Quiché fue uno de los escenarios donde el enfrentamiento armado interno mantuvo el pulso de las confrontaciones, casi hasta las inmediaciones de la firma de los Acuerdos de Paz en diciembre de 1996.

Con este militar en la cúpula del gobierno, el país no tenía un presidente, sino un dictador, que muy posiblemente ganó las elecciones de 1978 de forma fraudulenta. Desde su llegada al poder, la violencia de la represión gubernamental iba alcanzando todos los rincones del país, porque hasta la familia más apartada caía bajo la sospecha de dar cobijo a los guerrilleros.

Zacualpa era un municipio de campesinos humildes. Durante 1979 se dieron múltiples asesinatos selectivos, secuestros, ejecuciones extrajudiciales, o detenciones a manos de comisionados militares, infiltrados dentro de la población. Al año siguiente el ejército llevó a cabo la primera masacre en la comunidad del Cantón Segundo Centro de la Vega, en el Tablón, luego los soldados, con el aparato de fuerza que les era característico en todas esas operaciones de “limpieza”, registraban casa por casa. Esos eran los momentos más dolorosos para todas las familias. Toda la gente caía bajo la sospecha de ser un subversivo, pero si en la casa encontraban Biblias, catecismos, libros de cantos, cartillas de alfabetización, cuadros religiosos, altares con velas…la evidencia era suficiente. Es posible que algún traidor les guiara e indicara las familias católicas.

EL MARTIRIO

La familia de don Santos y doña Ana estaba todavía sentada a la mesa cuando, el 18 de enero temprano, los soldados se presentaron sin avisar en la puerta; dos ráfagas de metralleta los paralizaron. Las balas sembraron el terror en todos los miembros de la familia, entraron violentamente en la humilde casa, consiguieron atrapar a los hijos varones; en medio de los gritos, el llanto de la madre y los niños pequeños todo se volvió confusión y pánico. En el forcejeo los que peor salieron fueron Jacinto y su hermano Juanito, que se quedó inmóvil del susto. Los soldados con sus armas, gritos y amenazas, hacían alarde de poder, creando un ambiente de terror y pánico. Doña Ana quedó inmovilizada por el susto, pero con gran entereza. Observó impotente como agarraron por la fuerza a tres de sus hijos: Jacinto, Miguel y Juan. Miguel logró escapar, pero Jacinto y Juan no. Los amarraron con violencia, arrastrándolos lejos para interrogarlos, amenazarlos y golpearlos. Querían dar con el resto de la familia y sacarles más información de otras personas de la aldea, cosa que ellos no sabían. A Jacinto lo amarraron y golpearon hasta que se cansaron, pero pudo escapar en una distracción.

Se quedaron con el Beato Juanito, contra quien arremetieron con mayor violencia. En realidad, los soldados sabían donde se encontraban los guerrilleros, pero querían dar un golpe demostrativo de fuerza y violencia, para que la gente de las aldeas entrara en pánico y, a base de sembrar el terror, asegurarse de que no iban a colaborar con los insurgentes. La Iglesia debía sufrir el escarmiento y sus directivos y catequistas eran los primeros señalados.

El Beato Juanito sufrió una terrible tortura: fue perdiendo los zapatos en la arrastrada, terminando descalzo, forzando todo su cuerpo. Los soldados actuaban como fieras, como si una violencia hubiera poseído su alma empequeñecida por la barbarie, y de tal manera estaban adiestrados, que la compasión por un ser humano no tenía cabida en ellos. Cerca del medio día, el papá de Juanito y otros aldeanos pudieron esconderse a cierta distancia, de tal manera que escuchaban los gritos y las preguntas que le hacían. Juan lloraba llamando a sus papás mientras ellos, impotentes, no podían acercarse. Cerca del medio día lo fueron arrastrando hacia el cauce de un riachuelo, pateándolo y empujándolo por entre las piedras, luego de haberle rebanado las plantas de los pies y arrancarle trozos de piel. Le cortaron una oreja, le quebraron una pierna a la altura del tobillo y finalmente, lo arrastraron a un terreno baldío y debajo de un gran pino lo colgaron. Su pequeño y débil cuerpo no ofrecía gran resistencia a tanta violencia. Con un lazo lo amarraron alrededor del cuello, lo levantaron, abrieron sus brazos sobre el pino, como un crucificado, lo amarraron de manos y pies al árbol. Miguel, su hermano que veía a lo lejos, insiste en dar el dato de que lo clavaron al pino literalmente. Mientras los vituperios contra su fe católica no cesaban.

El cuerpo de Juanito ya estaba desfigurado. Alguien recuerda que, en ese momento, al levantarlo con violencia sobre el pino, se le cayó el rosario que llevaba en su bolsillo del pantalón; un soldado lo empuñó con rabia y se lo mostraba en la cara, ofendiéndole. Arrojó de nuevo el rosario al suelo y en cambio recibió una ráfaga de metralleta sobre su cuerpo. Luego abandonaron el cadáver unos kilómetros más delante de su casa. Aquel día mataron a unos 25 miembros de la comunidad. Su cuerpecito fue sepultado en una fosa compartida días después. La tierra directa fue su tumba, signo de un gran despojo, tal fue su configuración con el Crucificado. Muchos años después sus restos se exhumaron y trasladaron al cementerio de Zacualpa. En ocasión de la beatificación sus restos han sido colocados en una bella y modesta urna para ser venerados en la Parroquia de Zacualpa.

Juanito fue beatificado junto a otros 9 mártires (tres sacerdotes misioneros y seis laicos catequistas) el 23 de abril de 2021.

OREMOS

Dios y Padre nuestro,
te damos gracias por tu siervo,
el Beato Juanito Barrera,
un niño que con valentía
y fe inquebrantable,
enseñó el catecismo
y guió a sus hermanos en la fe,
incluso en medio de la persecución
en el Quiché.
Por tu gracia y los méritos de Juanito,
te pedimos que infundas en nosotros
un amor profundo a tu palabra
y un gran valor,
para hacer tu voluntad sin temor,
aun cuando enfrentemos dificultades.
Que por su intercesión, podamos unirnos
a la cruz de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Oh, Beato Juanito Barrera,
martirizado por tu fe, ruega por nosotros.
Intercede ante Dios
para que seamos valientes,
para vivir como verdaderos cristianos
y para que tu ejemplo nos impulse
a amar a Cristo sobre todas las cosas.
Pedimos tu pronta canonización,
para que tu vida y martirio
sean un faro de esperanza
para toda la Iglesia,
especialmente para Guatemala.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Señor, por la intercesión
del Beato Juanito Barrera,
te pido humildemente por
[menciona tu necesidad o favor aquí].

Juanito Barrera, niño catequista
y mártir, ruega por nosotros. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

1926 – 2026. CENTENARIO DEL GLORIOSO MÁRTIR DE CRISTO REY, DON JOSÉ GARCÍA FARFÁN. PROTOMARTIR DE LA PERSECUCIÓN CRISTER...
17/01/2026

1926 – 2026. CENTENARIO DEL GLORIOSO MÁRTIR DE CRISTO REY, DON JOSÉ GARCÍA FARFÁN. PROTOMARTIR DE LA PERSECUCIÓN CRISTERA EN MÉXICO.
Don José García Farfán había nacido en el estado de Tlaxcala, en 1860. Era un hombre de recia complexión, fuerte y activo a pesar de sus sesenta años. Católico sincero y piadoso, había luchado toda su vida contra su carácter impetuoso e irascible, que en ocasiones lo hacía caer en arrebatos de violencia e ira, de los cuales se arrepentía de inmediato, pidiendo humildemente perdón a quien hubiera ofendido con su difícilmente contenible vehemencia.
Pese a sus exabruptos, vecinos y clientes del barrio lo estimaban mucho. Sabían que, bajo aquel exterior áspero, se ocultaba un corazón de oro; y él mismo era el primero en dolerse de sus arranques.
Movido por su fe, don José trajo a Puebla varios letreros impresos por la Liga de Defensa de la Libertad Religiosa con consignas como: “¡Viva Cristo Rey!”, “¡Viva la Virgen de Guadalupe!” y “¡Sólo Dios no muere!”. Los colocó en el aparador de revistas de su tienda. Al decretarse el cierre de los templos, Farfán sacó aún más letreros de “¡Viva Cristo Rey!” y cubrió completamente el aparador de su negocio con ellos.
El 28 de julio de 1926, tras asistir a misa y comulgar, alrededor de las once de la mañana, se detuvo un automóvil frente a su tienda. En él iban el general Juan Gualberto Amaya, el general Daniel Sánchez, un chofer y otro soldado. Por orden de Amaya, el asistente ingresó al local y le dijo a Farfán:
— Por orden del general Amaya, que salga usted a verlo.
— ¿Dónde está?
— En su automóvil, ahí en la puerta.
— Pues dígale usted a su general que hay la misma distancia de su coche a mi mostrador, que de mi mostrador a su coche. Y que si quiere hablarme, venga él aquí, donde estoy a sus órdenes.
Furioso ante tal respuesta, Amaya, acompañado de Sánchez, entró en la tienda colmando de improperios a Farfán, quien los esperaba firme y sereno.
— ¡Viejo im***il, tal por cual! ¡A ver cómo, pero ya!, quita usted todos esos letreros subversivos.
— ¿Que los quite? Estoy en mi casa, y en mi casa no manda nadie sino Dios, y después yo. Ninguno de ustedes, por muy general que sea, me puede obligar a retirarlos. Si tanto empeño tiene, quítelos usted mismo... y aténgase a las consecuencias.
Amaya desenfundó su pi***la y le disparó a quemarropa, pero ya fuera por error o por la ira que lo embargaba, la bala sólo atravesó el costado del s**o del anciano sin herirlo. Sin siquiera verificar el resultado, el general se volvió, abrió el aparador y comenzó a arrancar furiosamente los letreros.
Farfán sintió que toda su naturaleza se encendía. Jamás había conocido el miedo, y al ver cómo el militar devastaba su propiedad, se llenó de indignación. Tomó lo que tenía más a mano: un frasco de cristal con chiles en vinagre, y lo lanzó con fuerza contra el atacante. Sánchez interpuso el brazo para proteger a su compañero, y el frasco estalló en su muñeca, causándole una herida.
Al ver la sangre, don José recuperó la serenidad. Como tantas veces después de un arrebato, se acercó al herido y le dijo:
— Perdóneme usted... ¡Estaba ciego de ira!
Tomó una botella de alcohol de un anaquel y, con gran cuidado, limpió la herida, vendándola con un pañuelo limpio. Sánchez, perplejo, no atinaba a responder. Mientras tanto, Amaya continuaba destrozando todo lo que quedaba en el aparador. Sólo un letrero quedó en lo alto, quizá por estar fuera de su vista, que decía claramente: "¡Dios no muere!"
Terminado el acto de vandalismo, Amaya ordenó al soldado que aprehendiera a Farfán y lo llevara al cuartel de San Francisco. Una multitud se había reunido ya afuera, alertada por los gritos y el disparo. Cuando apareció don Pepito escoltado por los generales, una pobre anciana de la vecindad gritó con angustia:
— ¿Por qué se lo llevan? ¡No sean cobardes! ¡No lo maten! ¡Él no ha hecho nada malo!
Sánchez, encolerizado, cruzó el rostro de la mujer con un latigazo.
La noticia corrió como pólvora por el barrio. Un abogado interpuso de inmediato un amparo. Pero, ¿de qué servían los amparos frente a la furia de los perseguidores?
A la mañana siguiente, 29 de julio, el mismo Amaya formó un cuadro de soldados para ejecutar a Farfán. Ya preparados para el fusilamiento, entre burlas y groserías, le dijo:
— ¡A ver ahora cómo mueren los católicos!
— Así —respondió el anciano.
Y estrechando contra su pecho el pequeño crucifijo de su Rosario, lanzó con voz firme y estridente su grito final:
— ¡Viva Cristo Rey!
Cayó atravesado por las balas. Fue el primer mártir de la persecución... Y allá, en lo alto del aparador destrozado de su tienda, permanecía el letrero que Amaya había olvidado:
¡Dios no muere!

11/01/2026
Hombre sencillo - Entrega Full
05/01/2026

Hombre sencillo - Entrega Full

Aquel 11 de octubre de 1962, día del inicio del Concilio Vaticano II, los ojos de muchos peritos conciliares, bastante e...
01/01/2026

Aquel 11 de octubre de 1962, día del inicio del Concilio Vaticano II, los ojos de muchos peritos conciliares, bastante experimentados y mayores, se fijaron en el joven asesor del cardenal Josef Frings: un sacerdote alemán de 34 años que fungía como profesor de teología en la Universidad de Bonn. Las risas y comentarios entre los peritos no se hicieron esperar, y este joven teólogo fue apodado con sorna el "teenager teológico", y se decían entre ellos: "¿a qué viene este muchachito al Concilio?"

Lo que ellos no sabían es que, anteriormente, el cardenal de Colonia había pronunciado en Roma una conferencia llamada "La Teología del Concilio", la cual obtuvo muy buena acogida y fue felicitada por San Juan XXIII, quien al expresar su gratitud y admiración por tan magistral conferencia, se sorprendió al escuchar a Frings decirle que el verdadero autor del texto de la conferencia era el joven sacerdote Joseph Ratzinger. Al momento, el Papa Roncalli sugirió a Frings invitar a tan prometedor teólogo como su asesor teológico en el Concilio Ecuménico próximo a celebrarse.

Estos viejos teólogos no imaginaron que el "teenager teológico", a través del cardenal Frings, ejercería tal influencia en el Concilio, ya que Ratzinger escribía los textos de sus intervenciones, las cuales permearon en la redacción de Dei Verbum, Lumen Gentium y Dignitatis Humanae, además de que Ratzinger fue miembro de las comisiones encargadas de estos documentos.

Nunca se hubieran imaginado que este joven sacerdote sería consagrado por San Pablo VI arzobispo de Munich y Freising en 1977, y ese mismo año, creado cardenal.

No les habría pasado por la cabeza que ese "muchachito" sería designado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe por San Juan Pablo II en 1981, ni que él sería el principal redactor del nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, ni que sería presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y la Comisión Teológica Internacional.

Tampoco habrían pensado que sería un prolífico escritor y gran referente de la teología actual, y considerado por muchos el más grande teólogo del siglo XX en la Iglesia Católica.

Mucho menos creerían que en 2005 sería elegido Sumo Pontífice, aunando su labor como Sucesor de San Pedro con su faceta de escritor y guiando a la Iglesia Católica hasta su renuncia en 2013, permaneciendo fiel y obediente a su sucesor Francisco, ahora como Papa Emérito.

Aquellos teólogos nunca habrían sospechado lo lejos que llegaría el joven consultor de Frings, siempre fiel al lema que eligió cuando fue consagrado obispo: "Cooperatores Veritatis" (Colaborador de la Verdad).

Este breve texto es un humilde homenaje de los administradores de Tradimoda Lefevacante al gran Benedicto XVI, quien hace tres años partió a la casa del Padre, cuyo recuerdo y legado guardamos con respeto, veneración y admiración.

Pintura de Raúl Berzosa.

- ¡Feliz Navidad!- ¿En qué mundo vives?  Se dice "felices fiestas".- ¿Ah sí?  ¿Por qué, Jorge?- Porque en todo el mundo ...
25/12/2025

- ¡Feliz Navidad!
- ¿En qué mundo vives? Se dice "felices fiestas".
- ¿Ah sí? ¿Por qué, Jorge?
- Porque en todo el mundo se celebran muchas fiestas, no sólo navidad. Hay Janucá, Kwanzaa, fin de año. Son muchas culturas y hay que respetarlas.
- Ah, vaya. Entonces, ¿todos ellos también dicen "felices fiestas"?
- Pues no lo sé, pero el respeto tiene que empezar por alguien.
- Ah, ok. Gracias por el consejo, Persona.
- ¿Por qué me llamas "persona"? Me llamo Jorge.
- Lo sé, Persona. Pero en este mundo hay muchas personas, y debemos empezar a respetarlas a todas. Entonces, empiezo contigo, Persona.
- Pero esa es mi identidad. ¡Me llamo Jorge!
- Y yo, por mi identidad como cristiano, la fiesta que celebro se llama Navidad. ¿Ves que no es divertido cuando tratan de alterar tu identidad? ¡Feliz Navidad, Jorge!

1 Pd 3, 15

UNA HISTORIA QUE DEBERIAS INTENTAR REALIZAR....Estoy En Medellín, Colombia, hay una esquina en el barrio Manrique donde ...
17/12/2025

UNA HISTORIA QUE DEBERIAS INTENTAR REALIZAR....

Estoy En Medellín, Colombia, hay una esquina en el barrio Manrique donde todos los días aparecen sándwiches.

A las 3am. Exacto.

Envueltos en papel aluminio. En una bolsa plástica. Colgando de un poste.

Nadie sabía quién los dejaba.

Los habitantes de calle del sector los esperaban. Si llegabas a las 3:15am, ya no había nada.

Esto pasó todos los días durante 6 años. De 2016 a 2022.

Sin fallar. Ni un solo día.

Ni cuando llovía. Ni en Navidad. Ni en año nuevo.

3am. Siempre.

En 2022, dejaron de aparecer.

Los habitantes de calle preguntaban: "¿Dónde está el man de los sándwiches?"

Nadie sabía.

Una trabajadora social del sector, Carolina, decidió investigar.

Preguntó a vecinos. A tenderos. A vigilantes.

Hasta que un vigilante nocturno le dijo: "Yo lo vi varias veces. Era un señor mayor. Como de 65 años. Llegaba en moto. Colgaba la bolsa. Se iba. Sin hablar con nadie."

"¿Y por qué dejó de venir?"

"No sé. Hace 4 meses que no lo veo."

Carolina publicó en grupos de Facebook de Medellín: "Busco al hombre que dejaba sándwiches en Manrique a las 3am durante 6 años. Dejó de hacerlo hace 4 meses. ¿Alguien sabe quién es?"

La publicación se compartió 8,000 veces en dos días.

Finalmente, una mujer comentó: "Creo que era mi papá. Pero él murió hace 5 meses."

Carolina la contactó. Se llamaba Lucía.

"Mi papá se llamaba Hernán. Tenía 68 años. Murió de un infarto en marzo."

"¿Por qué hacía los sándwiches?"

Lucía le contó la historia.

En 2015, el hijo menor de Hernán, Sebastián, murió. Tenía 19 años.

Era adicto. Vivía en la calle en el centro de Medellín.

Hernán lo buscó durante 3 años. Todos los días después del trabajo iba al centro. A buscarlo.

Nunca lo encontró.

Un día, la policía llamó. Habían encontrado a Sebastián mu**to en una esquina de Manrique.

Desnutrición. Hipotermia. Hacía tres días que había mu**to.

Hernán quedó destruido.

"Si hubiera comido algo. Si alguien le hubiera dado comida. Tal vez no habría mu**to."

Dos semanas después del funeral, Hernán empezó.

Cada noche preparaba 8 sándwiches. Salía de su casa a las 2:45am. Llegaba a la esquina donde encontraron a Sebastián a las 3am.

Colgaba la bolsa.

Se iba.

"Le pregunté por qué lo hacía," dijo Lucía. "Me dijo: 'Porque tal vez uno de ellos es el hijo de alguien que todavía lo está buscando.'"

Hernán trabajaba en construcción. No tenía mucho dinero.

Pero cada noche, sin falta, hacía esos 8 sándwiches.

Pan. Jamón. Queso. A veces solo pan con mantequilla cuando no le alcanzaba para más.

"Calculé una vez," dijo Lucía. "En 6 años son 2,190 días. 8 sándwiches por día. Son 17,520 sándwiches."

"¿Alguna vez conoció a la gente que los comía?"

"Nunca. No quería. Decía que si los conocía, empezaría a elegir a quién darle y a quién no. Así, eran para quien los necesitara."

Carolina compartió la historia.

Se volvió viral en Medellín. Luego en Colombia.

Habitantes de calle del sector empezaron a comentar:

"Yo comí esos sándwiches durante 4 años. No sabía quién los dejaba. Me salvaron muchas noches."

"Esos sándwiches fueron lo único que comí algunos días. Quien fuera, gracias."

Un hombre comentó: "Yo era habitante de calle en Manrique. Comí esos sándwiches en 2018. Hoy tengo casa y trabajo. Tal vez no estaría aquí sin ellos."

Lucía leyó todos los comentarios.

"Mi papá nunca supo que ayudó a alguien. Murió pensando que tal vez era inútil. Que tal vez nadie los comía."

Carolina organizó algo.

Un mes después de que la historia se hiciera viral, en la esquina de Manrique, a las 3am, se reunieron 43 personas.

Todos habían comido los sándwiches de Hernán en algún momento.

Trajeron flores. Velas. Una foto de Hernán que Lucía les dio.

Hicieron un minuto de silencio a las 3am. La hora exacta.

Lucía estaba ahí. Llorando.

"Mi papá hacía esto por mi hermano. Porque no pudo salvarlo. Pero sin saberlo, ayudó a 43 personas que hoy están aquí."

Uno de los 43, un hombre de 35 años llamado Rodrigo, dijo:

"Yo estuve en la calle 7 años. Esos sándwiches me mantuvieron vivo literalmente. No sé cuántas veces pensé en rendirme. Pero sabía que a las 3am había comida. Eso me daba una razón para llegar a las 3am. Hoy llevo 2 años limpio. Trabajo. Tengo un cuarto. Existo porque ese señor no dejó de hacer sándwiches."

La comunidad decidió continuar el legado.

Crearon un grupo de WhatsApp. "Los Sándwiches de Hernán."

47 personas se turnaron. Cada una hace sándwiches una noche al mes.

Los dejan en la misma esquina. A las 3am.

Han pasado 2 años desde que Hernán murió.

Los sándwiches nunca han dejado de aparecer.

Pero hay algo más.

En la esquina donde Hernán los dejaba, los vecinos pusieron una pequeña placa en el poste:

"Aquí, durante 6 años, un padre dejó 17,520 sándwiches para hijos que no eran suyos. Porque no pudo salvar al suyo. Hernán, tu hijo está orgulloso."

Lucía visita la esquina cada mes.

Siempre a las 3am.

"Para ver si los sándwiches siguen apareciendo. Porque si aparecen, significa que lo que mi papá empezó no murió con él."

Y siempre aparecen.

¿Qué harías todas las noches durante 6 años para honrar a alguien que no pudiste salvar?

RendidoHoy camine hacia tiTu amor me rebasaSiempre lo hacesSiempre me amasLlegue hasta tiHasta ti, porque te necesitoNec...
11/12/2025

Rendido

Hoy camine hacia ti
Tu amor me rebasa
Siempre lo haces
Siempre me amas

Llegue hasta ti
Hasta ti, porque te necesito
Necesito de ti,
De tu sencillez

Vine a agradecerte
Vine incluso sin flores
Vine con mis manchas
Mis agujeros negros

Y me ves
Me comprendes
Me amas
Me cobijas

Ya me esperabas
No hice grandes sacrificios
Vine por amor
Vine porque te necesito

Te dejo mis lágrimas de alegría
Mis gotas de paz
Mi sal de imperfecta caridad
Mi poquito amor por ti

Sabes que peleo por amar mejor
Por ser mejor
Por amar a los otros
Y me pierdo...

Escucharte en esta paz
Aturde mi caos,
Ordena mi edén perdido,
Purifica mi Jordan

Vine a agradecerte
Vine y los traje
Te traje a mis amores
Amalos más a ellos

Oh mi buen Señor
Santifica esta visita
Transforma mi saber ser
Forma mi saber hacer

Aquí estamos para que nos ames
Aquí estoy para que me ames
Señor del sencillo amor
Gracias, gracias amado Dios

Autor
Sergio Mejicanos

Dirección

Guatemala City

Página web

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