10/04/2026
*Viernes 10 de abril del 2026*
*VOCES PARA JESÚS*
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los mu***os, para una herencia incorruptible, incontaminada, e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.”
1 Pedro 1:3, 4
*UNA ESPERANZA GENUINA*
Durante un viaje a Rusia, con motivo de un ciclo de conferencias en el Estadio Olímpico de Moscú, conocí a una mujer a quien llamaré Tania. Según me contó, sus padres habían emigrado a China hacía unos años, donde se enriquecieron con la comercialización del té. Con el tiempo, decidieron volver a la entonces Unión Soviética para establecer en Kazakhstan el mismo negocio.
Justo cuando comenzaban a prosperar, Stalin comenzó a hacer una purga en la élite rica del país. Tania tenía 17 años cuando la policía secreta apresó a su padre y lo mató de un tiro en la cabeza. Durante la segunda guerra mundial, mataron también a su hermano, a su hermana y a su esposo. En el lapso de dos años, perdió a todos sus seres queridos.
Tania luchaba contra la depresión. Provenía de un hogar judio ortodoxo, pero tenía muy poco interés en la religión. Le había ido bien en otros aspectos. Había avanzado en los círculos educativo y diplomático, pero siempre sentía como que le faltaba algo.
Nunca pudo resignarse a todo el sufrimiento que su familia había padecido. Se resistía a aceptar la irrevocabilidad terrible de la muerte cruel que sus amados habían experimentado.
Un día, alguien en la calle le ofreció un folleto en el cual se anunciaba un ciclo de conferencias cristiano. Ella asistió a las reuniones y aceptó a Jesucristo.
Como creyente, Tania se sentía mejor, pero había algo todavía que no acababa de entender. ¿Por qué un Dios de amor podía permitir tanto sufrimiento? ¿Qué pasa, realmente, cuando uno muere? No todas las piezas del rompecabezas parecían encajar.
En otra ocasión, al pasar frente al Estadio Olímpico de Moscú, vio un enorme letrero que anunciaba "El método de la Biblia para una vida nueva", y decidió asistir.
Tania fue cada noche, incluso aquella en la que hablé sobre el pronto regreso de Jesús. Al terminar la reunión, vino hacia mí y me dijo:
“Pastor, me sentí profundamente conmovida hoy".
Tras mostrarme viejas fotografías de su familia, y contarme acerca de sus trágicas muertes, su rostro se iluminó al decirme que ahora confiaba en que volvería a verlos. Ya no estaba afligida como antes. Tania esperaba la reunión final con los redimidos, en ocasión de la Segunda Venida de Cristo.
¿Has perdido a algún ser amado en las garras de la muerte? Si así ha sido, acepta en lo más profundo de tu ser la esperanza genuina que la venida de nuestro Señor ofrece.
Mark Finley