Iglesia Adventista Enriqueta VN

Iglesia Adventista Enriqueta VN Glorificar a Dios y bajo la unción del Espíritu Santo, guiar a cada creyente a una experiencia de fe

13/04/2026
13/04/2026

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13/04/2026

¡Mañana será la Cena del Señor! 🍞🍷Tómate un momento para reflexionar y preparar tu corazón para este encuentro especial ...
10/04/2026

¡Mañana será la Cena del Señor! 🍞🍷
Tómate un momento para reflexionar y preparar tu corazón para este encuentro especial con Dios.
📍 Será en Iglesia Enriqueta
🕗 Te esperamos a partir de las 8:30
Ven y comparte este momento de fe, comunión y bendición. 🙏

🌅 ¡Feliz Día de Preparación! 🙏Hoy es un día especial para alistar nuestro corazón, nuestro hogar y nuestra mente para re...
10/04/2026

🌅 ¡Feliz Día de Preparación! 🙏

Hoy es un día especial para alistar nuestro corazón, nuestro hogar y nuestra mente para recibir el santo sábado. Es un momento para dejar a un lado las preocupaciones y acercarnos más a Dios.

📖 “Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová…” (Éxodo 16:23)

Que este día esté lleno de paz, reflexión y bendiciones para ti y tu familia. 💛

10/04/2026

*Viernes 10 de abril del 2026*

*VOCES PARA JESÚS*

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los mu***os, para una herencia incorruptible, incontaminada, e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.”
1 Pedro 1:3, 4

*UNA ESPERANZA GENUINA*

Durante un viaje a Rusia, con motivo de un ciclo de conferencias en el Estadio Olímpico de Moscú, conocí a una mujer a quien llamaré Tania. Según me contó, sus padres habían emigrado a China hacía unos años, donde se enriquecieron con la comercialización del té. Con el tiempo, decidieron volver a la entonces Unión Soviética para establecer en Kazakhstan el mismo negocio.

Justo cuando comenzaban a prosperar, Stalin comenzó a hacer una purga en la élite rica del país. Tania tenía 17 años cuando la policía secreta apresó a su padre y lo mató de un tiro en la cabeza. Durante la segunda guerra mundial, mataron también a su hermano, a su hermana y a su esposo. En el lapso de dos años, perdió a todos sus seres queridos.

Tania luchaba contra la depresión. Provenía de un hogar judio ortodoxo, pero tenía muy poco interés en la religión. Le había ido bien en otros aspectos. Había avanzado en los círculos educativo y diplomático, pero siempre sentía como que le faltaba algo.

Nunca pudo resignarse a todo el sufrimiento que su familia había padecido. Se resistía a aceptar la irrevocabilidad terrible de la muerte cruel que sus amados habían experimentado.

Un día, alguien en la calle le ofreció un folleto en el cual se anunciaba un ciclo de conferencias cristiano. Ella asistió a las reuniones y aceptó a Jesucristo.

Como creyente, Tania se sentía mejor, pero había algo todavía que no acababa de entender. ¿Por qué un Dios de amor podía permitir tanto sufrimiento? ¿Qué pasa, realmente, cuando uno muere? No todas las piezas del rompecabezas parecían encajar.

En otra ocasión, al pasar frente al Estadio Olímpico de Moscú, vio un enorme letrero que anunciaba "El método de la Biblia para una vida nueva", y decidió asistir.

Tania fue cada noche, incluso aquella en la que hablé sobre el pronto regreso de Jesús. Al terminar la reunión, vino hacia mí y me dijo:
“Pastor, me sentí profundamente conmovida hoy".

Tras mostrarme viejas fotografías de su familia, y contarme acerca de sus trágicas muertes, su rostro se iluminó al decirme que ahora confiaba en que volvería a verlos. Ya no estaba afligida como antes. Tania esperaba la reunión final con los redimidos, en ocasión de la Segunda Venida de Cristo.

¿Has perdido a algún ser amado en las garras de la muerte? Si así ha sido, acepta en lo más profundo de tu ser la esperanza genuina que la venida de nuestro Señor ofrece.

Mark Finley

08/04/2026

*Miércoles 8 de abril del 2026*

*VOCES PARA JESÚS*

“Conforme a la fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.”
Hebreos 1:13

*FE INTREPIDA*

La fe contempla más allá de lo que es. Contempla lo que va a ser. Se ase de la mano de Dios en cada prueba. Considera si no, la fe de Henri Arnaud y su comunidad de valdenses. Los valdenses constituían un grupo pequeño de cristianos fieles que creían en la Biblia y se animaban a ser diferentes. Rehusaban aceptar los decretos de la lglesia respaldada por el Estado, en lugar de la Palabra de Dios. Para ellos, los mandamientos de Dios eran más importantes que las tradiciones de los hombres. La iglesia mayoritaria respondió con un ejército para destruirlos.

Una mañana de primavera, desde lo alto de una montaña, los valdenses alcanzaron a oír gritos a lo lejos. Se trataba del coronel DePerot y sus tropas, listos para el ataque.
— ¡Muchachos, vamos a dormir allá esta noche! — alardeó el coronel, e invitó a todos los habitantes de la aldea a la ejecución pública en la horca, que tendría lugar el día siguiente — ¡Venid y ved el fin de los valdenses!

En la cima de la montaña, el dirigente valdense Henri Arnaud abrió su Biblia y le leyó a sus compañeros los versículos 2 y 3 del Salmo 124: "A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres, vivos nos habrían tragado".

DePerot y su tropa de 4.000 hombres comenzaron a subir la montaña. Todo iba bien hasta que los mejores escaladores del grupo casi llegaron a la muralla de troncos del fuerte montañés. Desde allí, los hombres de Arnaud les lanzaron una lluvia de piedras. Las tropas retrocedieron. El coronel DePerot resultó herido y tuvo que pedir refugio en el fuerte valdense. Así, tal como lo había predicho — aunque no en las condiciones que hubiera preferido —, el coronel pasó la noche en lo alto de la montaña... por gentileza de los valdenses.

A la noche siguiente, los soldados de DePerot rodearon el fuerte, pero los valdenses ya se habían escapado, ascendiendo a las cumbres más altas, lejos del alcance del enemigo.

Los soldados maldijeron su suerte:
"Parece que el cielo tiene un interés especial en conservar a esta gente".

Pero no. No fue siempre así. Llegó el día en que los soldados enemigos lograron atrapar a 250 valdenses, encendiendo una hoguera a la entrada de la cueva donde se habían refugiado. Mientras el humo llenaba la cueva, los valdenses cantaron alabanzas a Dios hasta exhalar su último aliento.

Como otros miles de mártires, los valdenses prefirieron morir, antes que poner en peligro su integridad. Aceptaron el martirio, antes que renunciar a su fe. El testimonio de aquellos fieles mártires nos llama a seguir su ejemplo de lealtad.

Mark Finley

08/04/2026

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