01/10/2025
Se imaginan que este cambio, esta remodelación de la facha hubiera ocurrido hoy en día
¿Se imaginan si esto hubiera ocurrido en nuestros tiempos?
¿Cuántos chismes, calumnias, críticas, insultos, protestas e incluso agresiones se habrían desatado? ¿Qué tanto se escandalizaría la gente? Entre los comentarios no faltarían frases como:
- “Hay otras necesidades más urgentes en la iglesia.”
- “No saben el esfuerzo que nos costó construirla.”
- “Están destruyendo lo que tanto nos ha costado.”
- “El padre no sirve.”
- “Como tienen dinero, creen que pueden hacer lo que quieran.”
Y sin embargo, hoy contamos con la iglesia más bella del departamento, fruto de pequeños cambios que, aunque en su momento generaron murmullos y divisiones, hoy son motivo de orgullo y bendición.
Los chismes y las habladurías solo causan daño y separan corazones. Pero esto no es nuevo. Desde los tiempos de Jesús, ya ocurría. Incluso entre sus propios discípulos hubo confusión, dudas y juicios.
Jesús preguntó:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?»
Ellos respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, que es Elías; y otros, que es Jeremías o alguno de los profetas.»
Jesús les dijo: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»
Simón Pedro respondió: «¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!»
Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en los cielos.»
(Mateo 16:13-17)
Por eso, hermanos y hermanas, hoy más que nunca les exhortamos a orar.
Vivimos tiempos en los que la fe se ha puesto en lo material, en lo superficial, y no en lo que realmente importa:
- Vivir como Jesús nos pide.
- Servir a los demás.
- Ser camino y no obstáculo.
- Ser luz y no oscuridad.
- Ser verdad y no mentira.
Oren, oren y no se cansen de orar.
Porque la oración tiene poder.
Porque Dios escucha la oración.
Porque cuando oramos, el corazón se transforma y la comunidad se fortalece