21/06/2019
Los materiales para la construccion del templo
Parte 2
Efesios 2:3-7
Continuando con el estudio del segundo capítulo de la epístola a los Efesios. Me gustaría iniciar esta parte diciendo lo siguiente: que entraremos ahora en un área donde se menciona el pasado, el presente y el futuro de la Iglesia y de los creyentes. Lo podemos hacer aún más personal; aquí tenemos tu pasado, tu presente y tu futuro.
Leamos el versículo 3 de este capítulo 2 de Efesios:
"Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás."
En otro tiempo, o quizas en este tiempo nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad, Dice Romanos 5:12, 12Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. El pecado de Adán nos convirtió en hijos o descendientes de un hombre caído, y todos tenemos la misma naturaleza que tuvo Adán. Es una naturaleza caída que no tiene capacidad o inclinación hacia Dios.
Adán murió espiritualmente el día en que no creyó en Dios y le desobedeció, huyó de Dios y trató de esconderse. Ya no buscó a Dios. Y ésa es la posición del hombre natural en la actualidad. Esta idea de que los seres humanos, tienen una chispa de lo divino y están buscando a Dios es falsa. El día en que Adán desobedeció murió espiritualmente con respecto a Dios y a las cosas de Dios, aunque no murió físicamente hasta novecientos años después de haber comido del fruto prohibido. Pero Adán perdió la capacidad y el anhelo por Dios. Se separó de Dios. Después de todo, la muerte implica separación. Toda muerte es una separación. La muerte física es una separación del espíritu y del alma, del cuerpo. Cuando alguien muere, no vemos la separación del espíritu y del alma; sólo vemos el cuerpo mu**to.
La muerte espiritual es una separación de Dios.
Después que el Adán pecó, pudo continuar viviendo física y mentalmente, pero estaba espiritualmente mu**to, separado de Dios y transmitió esa misma naturaleza mu**ta a toda su descendencia. Sólo el poder de convicción del Espíritu Santo puede hacer que al ser humano actual le remuerda la conciencia. Ni usted ni yo podemos hacer eso. Sólo el Espíritu de Dios puede hacerlo.
Despues de una predicacion desde el púlpito yo me sentia impotente. Tenia la sensación de estar predicando en un cementerio porque muchos de los que estaban sentados ante mi estaban espiritualmente mu**tos en su estado de pecado. Entonces oraba a Dios pidiendo Su ayuda, porque era consciente de que necesitaba el poder del Espíritu de Dios para que aquella gente pudiera escuchar y responder al mensaje del Evangelio. Pero también soy consciente de que el Espíritu de Dios actuó y continuaría actuando para que los que estaban en aquel estado de muerte espiritual pudieran reaccionar. El Señor, hablando del Espíritu Santo les dijo a Sus discípulos, en Juan 16:8, "Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio". ¿Sabe usted, estimado amigo, que usted y yo que vivimos en este mundo nos encontramos es una especie de cementerio? Los seres humanos están espiritualmente mu**tos. Recordamos en este momento una definición que alguien dio sobre un cementerio: "es el lugar donde viven los mu**tos". Esta frase describe a nuestro mundo desde el punto de vista de Dios.
Adán cometió una transgresión, se salió de los límites que Dios había establecido. El pecado significa no acertar en el blanco. Es que no estamos a la altura del nivel que Dios requiere. Ésa es la verdadera condición; mu**tos en transgresiones y pecados y bajo la influencia del maligno. Esa declaración describe nuestro estado antes de que fuéramos salvos y cada persona no salva está andando de acá para allá como un autómata o un zombi.
La descripción de nuestro pasado, pues, no es muy halagadora. Vivíamos conforme al espíritu de nuestra época. Nos adaptamos a la civilización y al estilo de vida del sistema de valores del mundo, según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en desobediencia. Es Satanás el que les influencia.
Hoy cuando los cristianos hablan de estar separados de esa forma de pensar del mundo, piensan en las pasiones humanas físicas e impías. Los pecados característicos del mundo perdido son los pecados mentales y espirituales; y éstos son, en realidad y ante Dios, peores que los pecados físicos.
Escuchemos lo que dijo el apóstol Santiago en 4:1-4, "1¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia y nada podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. 4¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios."
El apóstol Juan, en Primera de Juan 2:15-17 lo expresó de esta manera: "15No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, 16porque nada de lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre."
Hay mucha gente que hoy dice: "yo no cometería esos pecados. Pero la pregunta es"¿Le agradaría vivir como ellos viven?" "¿Le agrada ver en la pantalla de TV a la gente pecando porque de esa manera usted está cometiendo los mismos actos indirectamente?" Eso es lo que al apóstol Juan quiso decir cuando escribió que no debíamos amar al mundo. ¿Lo ama usted realmente? ¿Cómo se siente al respecto?
Amigo, ¿anhelas realmente la venida del Señor?
Es hermoso hablar sobre ese tema, pero me gustaría preguntarles: ¿Lamentaría usted abandonar este mundo porque está embelesado con él? ¿Está usted tan apegado a un trabajo, a un negocio, a alguna asociación o círculo social? ¿Sería usted reacio a partir de este mundo por los cambios drásticos que ello implicaría? Recordemos la forma en que Simón Pedro describió a un mundo perdido en Segunda de Pedro 2:15-16, "15Han dejado el camino recto y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad 16y fue reprendido por su iniquidad, pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta".
Ésta es pues una figura del sistema del mundo. ¿Se ve usted como hijo de Dios adaptándose a ese panorama?
Antes de conocer a Cristo vivíamos conformes al que gobierna los poderes de este mundo, que es Satanás.
No podemos servir a Dios y a Satanás. Aquel a quien uno cede su voluntad se convierte en el señor. Incluso el cristiano tiene que elegir a quien servir. Algunos creen que servir a Dios consiste en apartarse de ciertas prácticas externas o de cierta clase de personas. Pero esto no es una verdadera separación del mal. Es absurdo pensar de esa manera cuando la vida de un cristiano está llena de amargura, resentimiento y orgullo que, por cierto, son graves pecados.
Aquí en el versículo 3 Pablo dijo entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, impulsados por nuestros deseos pecaminosos. Observemos que Pablo dijo "nosotros". Se incluyó a sí mismo en esta primera persona del plural. Se incluyó en ese grupo y usted y yo también tenemos que hacerlo. Podríamos leer este versículo de manera ampliada, y de otra versión: De esa manera vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, siguiendo nuestros propios deseos y satisfaciendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos. A causa de esa naturaleza merecíamos el terrible castigo de Dios, igual que los demás. Desgraciadamente, hay quienes profesan ser cristianos y viven para esa vieja naturaleza caída y dominada por las pasiones. Viven exactamente igual que una persona sujeta al estilo de vida de los valores de este mundo. Su forma de vivir está impulsada y motivada por una filosofía en la cual Dios no tiene cabida, e influenciada por los principios del maligno.
Así vemos que en esta sección del segundo capítulo de Efesios Pablo estaba presentando una descripción del pasado, presente y futuro de la iglesia y de todos los creyentes en Cristo. A veces en algunos países pueden verse anuncios en los que se ofrece adivinar el futuro de las personas. Hay gente dispuesta a predecir que usted pronto recibirá una fortuna, o se encontrará con el amor de su vida. Hay quienes no pueden solucionar su propia vida y, sin embargo, pretenden ofrecer soluciones a las vidas de los demás. El cristiano no necesita dirigirse hacia esa gente. Porque Dios ya nos ha revelado nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro