Enfoque Cristiano Internacional

Enfoque Cristiano Internacional Somos un Ministerio Cristiano, que se dedica a la capacitación, formación y edificación de Pastores y Líderes Cristianos

NUESTRA VISIÓN: Contribuir a la Gran Comisión mediante la preparación, capacitación y equipamiento de Líderes cristianos de habla hispana, de preferencia aquellos que no tengan los recursos necesarios, en evangelismo efectivo para que podamos impactar las ciudades y naciones

24/05/2026
“Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad…” (Isaías 35:8) PARTE 1En esa época el pueblo de Israe...
22/05/2026

“Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad…” (Isaías 35:8) PARTE 1
En esa época el pueblo de Israel enfrentaba amenazas militares del imperio asirio, había idolatría y decadencia espiritual en Judá, injusticia social y corrupción moral, temor nacional ante invasiones y crisis políticas; además, enfrentaban una gran incertidumbre por su futuro y un juicio por el pecado; pero en medio de esa situación de crisis, Dios demuestra Su misericordia prometiendo la restauración futura para un remanente fiel. Por otro lado, en esa cultura los caminos (del hebreo Dérek) y calzadas (Maslúl) eran importante para el comercio, las peregrinaciones a las fiestas y las campañas militares. Dérek significa camino, sendero, ruta, MANERA DE VIVIR y Conducta, proviene de una raíz que está relacionada con andar; en el Antiguo Testamento se usa en forma literal haciendo referencia a un camino físico por donde la persona viaja y como forma figurada hace referencia a la conducta, estilo de vida o dirección moral de una persona; en este texto Dérek tiene un sentido espiritual y moral y representa la senda de la obediencia, la vida guiada por Dios y el acceso seguro hacia la restauración de Dios; no es solamente una carretera física, sino de una manera santa de vivir. Maslúl, significa un camino elevado, una carretera construida, una vía preparada; proviene de una raíz que significa levantar, elevar; Maslúl describe un camino preparado, nivelado y seguro, hecho especialmente para el tránsito; en el mundo antiguo las Calzadas eran rutas seguras y directas construidas para reyes, ejércitos, procesiones, viajeros importantes o para un pueblo que regresaba victorioso; en este texto Maslúl representa el camino especial preparado por Dios para Su pueblo redimido; la idea es la de una gran vía segura en medio del desierto donde los creyentes pueden avanzar sin perderse. Esto implica que como creyentes, el Espíritu Santo nos da la dirección espiritual y la capacidad para que podamos vivir en santidad; y Él nos da la Seguridad, preparación y acceso especial sobre esa ruta. Con el uso de Maslúl y Dérek, el profeta Isaías nos comunica una verdad muy profunda que Dios prepara el camino seguro y santo, y ese camino representa la vida de santidad en la que debemos transitar y nuestra comunión con Él. Esto significa que no solo tenemos una dirección espiritual correcta, sino que Dios mismo nos provee el acceso, por medio de Jesús el Cristo, y la guía para caminar en ella por medio de la Biblia, que la entendemos bajo la guía del Espíritu Santo. Teológicamente, estas dos palabras representan nuestra restauración y nuestra salvación por medio de la obra sacrificial de Cristo; la protección del Hijo de Dios a lo largo del Camino; la santificación espiritual que nos produce el Espíritu Santo; y la peregrinación en esta tierra. Podemos, ver en este texto, la Santidad de este Camino, que es Cristo mismo, un perfecto hombre que nunca cometió pecado, quien es la senda de comunión con Dios, reservada para los redimidos; es una imagen espiritual de restauración, seguridad y dirección divina. Muchos estudiosos consideran que este texto tiene un cumplimiento parcial en el regreso del exilio de Babilonia, pero también apunta a un cumplimiento mesiánico y escatológico al Reino futuro del Mesías. En este sentido, el Camino de Santidad era visto por los primeros cristianos como el Camino de la salvación en Cristo, que es la vida cristiana misma, y que es la senda que conduce al Reino de Dios; es decir que esta calzada preparada por Dios encontraba su cumplimiento en Cristo. Para Martín Lutero el Camino es Cristo mismo, y la santidad proviene de la justificación por la fe y la calzada representa la seguridad del creyente en las Promesas de Dios. Como creyentes debemos andar en el Camino de Santidad consagrándonos al servicio de Cristo y apartándonos del pecado; además, los caminos que recorremos en este mundo son muy peligrosos, pero cuando andamos en el Camino estamos bajo la protección de Cristo. Como creyente tu estás en el Camino de la Santidad y es fácil transitarlo sin perderte, cuando permaneces en Cristo, ya que Cristo mismo preparó esta calzada y te muestra el camino, ya que apartado de Él NADA podrás hacer.
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“…con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.” (Hebreos 3:14) PARTE 2El autor nos exhorta...
21/05/2026

“…con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.” (Hebreos 3:14) PARTE 2
El autor nos exhorta a que retengamos (del griego Katéjo) firme nuestra fe. Katéjo significa literalmente sostener firmemente, retener, aferrarse, mantener bajo control; aferrarse firmemente en la confianza inicial en Cristo; esto es, que no debemos abandonar nuestra fe en Cristo, NO VOLVER ATRÁS, a no endurecernos como lo hizo Israel y a permanecer constantes hasta el fin. Katéjo expresa una perseverancia continua, con la idea de mantenernos aferrados a Cristo sin abandonar la fe. Lo que debemos retener firmemente es nuestra confianza (Jupóstasis). Jupóstasis, está formada por Jupó, que significa debajo, y Stásis, que significa posición, fundamento y firmeza; esto expresa lo que está debajo, lo que sirve de base y fundamento para nuestra fe. En este texto, Jupóstais hace referencia a la seguridad de la fe, la convicción genuina, y la firmeza espiritual que tuvimos al inicio de nuestra vida cristiana; en este sentido Jupóstasis no señala una emoción pasajera, sino de una convicción profunda en Cristo, es decir, señala a una fe sólida y segura que debe mantenerse hasta el final. Juan Calvino interpretó Jupóstasis como la seguridad de la fe verdadera que permanece hasta el fin. Jupóstasis entonces, es la confianza o firmeza que se manifiesta en el primer instante de vivir en la fe. No alcanzamos la comunión con Cristo por perseverar en la confianza que nace en el inicio de nuestra fe, sino que, porque se está realmente en comunión con Cristo, se persevera hasta el fin; esto es, que nuestra participación en Cristo está relacionada con la firmeza de Su fidelidad, ya que Jesús fue fiel en todo, permaneció en la Voluntad del Padre; y por eso, andamos en el camino que Jesús abrió con Su propio ejemplo. Esto nos muestra que Cristo es suficiente para nosotros para tener la capacidad para llegar hasta el final; ya que nuestra seguridad no está en nuestras propias fuerzas, sino en Cristo, ya que el mismo Jesús que nos salvó, nos sostiene, fortalece, guarda y perfecciona; ya que nos tiene tomado de Su mano y nadie nos puede arrebatar de es lugar donde estamos seguros. Este versículo es frecuentemente mal interpretado para expresar que una persona puede ser salva y volverse a perder, es decir que la salvación puede perderse; sin embargo, no es lo que este texto está expresando y que la Biblia enseña que la salvación la recibimos por la gracia de Dios, por la obra sacrificial de Cristo, y por medio de nuestra fe y que se evidencia por nuestras buenas obras; esto significa que la verdadera fe siempre tiene la característica de ser permanente. Claramente no significa que nuestras obras ganen nuestra participación en Cristo, sino que como fuimos hechos participantes en Cristo por la gracia de Dios, de Su perseverancia, la perseverancia es una evidencia de una unión genuina con Él. Como creyentes no es suficiente con un comienzo fervoroso en nuestra caminar cristiano, sino que es necesario que la mantengamos hasta el final con el objetivo de obtener el premio o la corona espiritual que Dios tiene preparada “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14); no es una fidelidad aparente o religiosa que no nos lleva a alcanzar el premio, sino que la fidelidad verdadera permite alcanzar el premio de la vocación a la que Dios nos llamó como cristianos. Sin embargo, hay personas que aparentemente comienzan en la fe, que escuchan el Evangelio, participan en los cultos de la Iglesia, experimentan emociones espirituales, pero nunca desarrollan una fe perseverante; que fue algo que enseñó el Señor Jesús en la Parábola del Sembrador. La verdadera fe nos une con Cristo y esa unión transforma nuestra vida, y la perseverancia en la fe demuestra la autenticidad de esa unión permanente y que nadie puede romper. En este sentido los verdaderos compañeros de Cristo son quienes por su firmeza y perseverancia en la fe, demuestran que verdaderamente le pertenecen al Hijo de Dios. Nuestra evidencia de que somos realmente participantes en Cristo, es la perseverancia en la confianza que surge al principio de nuestro nuevo nacimiento y que debe persistir hasta el fin de nuestro peregrinaje manifestando la fidelidad de Jesús; esto es algo que es difícil de imitar por medio de esfuerzos y rituales religiosos, pero se nos facilita cuando rendimos nuestra vida al Espíritu Santo y dejamos que reproduzca a Jesús en nuestra corazón para que Cristo viva en nosotros. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). El texto nos enseña que la vida cristiana requiere constancia y fidelidad; por eso como creyentes debemos continuar confiando en Cristo, aun en medio, de pruebas, luchas, persecuciones o cansancio espiritual; esto no significa que debamos ser perfecto, sino que debemos permanecer aferrados a Cristo. Enfatizando que la perseverancia no crea esa participación o nuestra salvación, sino que evidencia que verdaderamente han llegado a ser participantes de Cristo. Esto es que como creyentes no solo conoce acerca de Cristo, sino que participa de Su vida y permanece unido a Él. Tu vida cristiana es una carrera de resistencia, no una emoción pasajera; ya que Dios busca constancia, fidelidad, perseverancia diaria; no abandones la confianza que tuviste a Cristo al inicio de tu conversión, por eso debes aferrarte a Cristo hasta el final.
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“Porque somos hechos participantes de Cristo…” (Hebreos 3:14) PARTE 1Con el uso de esta conjunción causal porque (del gr...
20/05/2026

“Porque somos hechos participantes de Cristo…” (Hebreos 3:14) PARTE 1
Con el uso de esta conjunción causal porque (del griego Gar) el hagiógrafo de Hebreos nos esta dando el motivo por el cual como creyentes debemos exhortarnos mutuamente, debemos evitar que nuestro corazón se endurezca, ya que Dios nos ha hecho participantes (Métojos) de Cristo, por lo cual debemos perseverar hasta el fin de nuestro peregrinaje en esta tierra, ya que so demuestra que somos verdaderos cristianos. Gár, no es un simple porque casual, sino es una explicación teológica que conecta la perseverancia con la evidencia de un verdadero cristiano. Esto implica que la perseverancia no es un tema secundario, sino una evidencia central de la participación real en Cristo. Métojos, significa socio, copartícipe, alguien que comparte algo con otro COMPAÑERO, la idea es la de tener una participación real y activa en algo o con alguien, en es caso nos muestra que los creyentes estamos muy unidos a Cristo, ya que compartimos Su vida, Su salvación y Sus bendiciones. Métojos no hace referencia solo a una relación superficial o intelectual, sino a una comunión verdadera y perseverante con Cristo. Métojos, está relacionado con el verbo somos hechos (Gínomai). Gínomai significa llegar a ser, convertirse en, venir a existir. Gínomai está conjugado en Tiempo Perfecto, que indica una acción completada en el pasado cuyos resultados continúan en el presente; esto es que hemos llegados a ser participantes de Cristo y que continuamos participando o siendo compañeros de Cristo. La Voz Activa, indica que el sujeto participa realmente en la acción. El Modo Indicativo, presenta la afirmación como un hecho real. La idea es que no nacimos naturalmente siendo participantes de Cristo, sino que como creyentes nacimos de nuevo y entramos en esa relación permanente mediante la fe en el Hijo de Dios. Esto nos muestra que fuimos transformados espiritualmente, ya que antes estábamos separados de Dios y ahora hemos llegado a compartir la vida y comunión con Cristo. En este sentido Métojos, describe nuestra identidad como cristianos, ya que el llamamiento que Dios nos hace tiene como propósito la identificación con Cristo en unidad viva con Él y mantener una plena comunión hasta formar una unidad corporativa de todos los creyentes. Llegamos a un identificación de tal profundidad que somos hechos participantes de la naturaleza divina “por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:4). Como creyentes somos participantes de los beneficios de la obra de Cristo, de la salvación que Él nos ofrece y alcanzó para nosotros, recibimos el perdón por Su sacrificio en la Cruz y así alcanzamos vida eterna; tenemos acceso al Padre Celestial. De la misma manera, somos participantes de la vida espiritual de Cristo, ya que esto implica una comunión viva con Él, compartimos Su vida, Su gracia, Su presencia y de Su dirección espiritual; no es solo una adhesión intelectual, sino una relación espiritual continua. Somos participantes del Pueblo de Cristo, de Su Cuerpo y a la comunidad del Nuevo Pacto; Cristo no es solo Salvador individual, sino que es la Cabeza de un pueblo redimido. Asimismo, somos participantes del Reino de Cristo y de Su Gloria futura, esto es, la esperanza eterna, entrar en Su Reposo; nuestra participación presente apunta a una herencia futura completa. Todo esto significa compartir con Él los beneficios, la vida y la esperanza que pertenecen al Nuevo Pacto. Algo que normalmente no nos agrada saber, es que somos participantes de Sus sufrimientos; esto es que sufrimos y somos perseguidos por causa de la fe en Cristo, debemos soportar la pruebas, y mantenernos fieles en medio de la persecución. Los sufrimientos que Jesús padeció, a excepción de los de la salvación que no pueden repetirse, ya que Cristo padeció UNA vez y para siempre para que fuéramos participantes de Él; esto es motivo de privilegio y de gozo para nosotros como creyentes “sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Pedro 4:13); en este mismo sentido las persecuciones y los sufrimientos que nos hacen las personas son hechas al mismo Cristo “y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:4,5). Como creyente no tienes una relación superficial con Cristo, sino que tienes una unión real y continua con el Hijo de Dios; tú no solo conoces a Cristo, sino que participas de Su vida, Su gracia, Su Reino y de Su Salvación.
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“antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca ...
19/05/2026

“antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” (Hebreos 3:13)
El autor destaca el contraste con la apostasía con la conjunción adversativa (del griego Alá). Alá significa pero, más bien, al contrario; donde el versículo anterior destaca el peligro espiritual advirtiendo contra la incredulidad, el endurecimiento espiritual y el apartarse de Dios y la solución práctica en este texto, que es Exhortarse (Parakaléo) mutuamente. Alá que marca un cambio importante, de evitar acciones negativas como la apostasía y evitar el engaño del pecado; a tener acciones positivas que cultivan la comunión la exhortación mutua y la perseverancia espiritual. Parakaléo, está compuesto de los términos Para, que significa al lado de, y Kaléo, que significa llamar;
literalmente significa “llamar al lado de uno”; esto implica ayudar, fortalecer, animar, exhortar con cercanía personal, llamar al lado para ayudar, CONSOLAR. En este texto tiene el sentido de animar a otros hermanos en la fe, para que sigan una determinada forma de comportamiento. Debemos destacar que Exhortar no tiene el sentido de reprender, reñir o incluso amenazar; sino que Parakaléo es la acción conductora para mantener un rumbo correcto sin amenazar, sino animando a la persona. Parakaléo es una acción alentadora y pastoral que todos los creyentes estamos llamados a realizar con otros hermanos; como lo expresa el apóstol Juan si vemos cometer pecado a un creyente, estamos llamados a orar y a interceder por él “Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida” (1 Juan 5:16), y también debemos hacerle ver su error con el objetivo de restaurarlo “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano” (Mateo 18:15). Parakaléo, está conjugado en Tiempo Presente, Voz Activa y Modo Imperativo; lo cual nos indica una acción continua y habitual, esto nos muestra que no implica exhortarse una vez, sino que debemos hacerlo constantemente, manteniendo una práctica continua de ánimo espiritual; es decir que debemos continuar exhortándonos diariamente. El Modo Imperativo expresa un mandato del Señor; Parakaléo no es una sugerencia opcional, sino una responsabilidad comunitaria que es indispensable para la perseverancia cristiana; esto es un llamamiento para obedecer la Palabra de Dios o perseverar en la Fe; un consuelo para fortalecer en medio del sufrimiento; animar espiritualmente para estimular la fe y la fidelidad de otros hermanos. El texto añade cada día, enfatizando la continuidad, urgencia, y necesidad constante de apoyo espiritual. Esa exhortación debe hacerse mientras todavía exista ese hoy, es decir mientras estemos en nuestro peregrinaje en esta tierra; ya que la exhortación mutua sirve para combatir el endurecimiento del corazón, el autoengaño espiritual, mantener la sensibilidad hacia Dios y evitar la apostasía. En este sentido la exhortación mutua de los miembros de una comunidad de creyentes es un medio de preservación espiritual; es decir que la exhortación es pastoral, preventiva, protectora y edificadora. Para exhortar a los hermanos, primero debemos acercarnos al hermano para redargüirle, argumentar con él para que pueda cambiar de actitud y de forma de pensar; es importante que no podemos exhortar al hermano con argumentos humanistas o personales, sino con el fundamento del poder de la Palabra de Dios; además, debe hacerse a solas para que corrija la falta y evitar el escándalo, y sobre todo hacerse con amor y delicadeza; y si se corrige preservaremos el bueno nombre del hermano. Esto nos destaca que la vida cristiana no es aislada, sino que debe hacerse en comunidad de creyentes y que debemos reconocer el peligro serio de volver atrás en el camino del Señor, y aprovechar cada día de nuestra vida, o del tiempo que resta hasta que venga el Señor, para proseguir a la meta y para ayudar a otros a hacer lo mismo. Como cristiano enfrentas constantemente la tentación de volver atrás, como lo hicieron los judíos cuando vieron la Tierra Prometida, o de acomodarte en tu situación actual en este peregrinaje, ya que el acomodamiento es endurecerte por el engaño del pecado, que te ofrece promesas falsas de contentamiento o de soluciones fáciles a tus problemas; y por eso debes exhortar a otros hermanos y permitir que otros hermanos te exhorten.
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“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (Hebreos...
18/05/2026

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3:12)
El autor nos hace una exhortación muy solemne que empieza con el verbo Mirad (del griego Blépo), que significa ver, mirar, observar; pero en este texto tiene un sentido más profundo como tener cuidado, prestar cuidadosa atención, vigilar atentamente o estar alerta; esto es, que no está hablando de una simple observación física, sino de una vigilancia seria; expresa la idea de Examinar el corazón, estar alerta contra la incredulidad, evitar endurecerse espiritualmente y cuidarse de apartarse de Dios. El verbo está conjugado en Tiempo Presente, Voz Activa y Modo Imperativo. El tiempo Presente expresa una acción continua o habitual; no expresa que miremos una sola vez, sino que nos mantengamos vigilando constantemente, sino una vigilancia espiritual permanente. El Modo Imperativo expresa un mandato serio o una exhortación urgente a todos los creyentes. Blépo introduce una advertencia contra la incredulidad, el endurecimiento del corazón o la apostasía. Blépo comunica la imagen de un creyente que permanece espiritualmente despierto y cuidadoso, evitando caer en el fracaso en el desierto que se mencionan en los versículos anteriores; esto implica que debemos observar el ejemplo negativo de Israel, aprender de su incredulidad y evitar repetir el mismo pecado. El autor agrega la palabra hermanos, que lo une también a él con la comunidad de creyentes a la cual dirige la advertencia solemne, que nos incluye a nosotros en la actualidad; esto es, que todos estamos expuestos a este pecado de tener un corazón malo (Ponerós) de incredulidad que nos aparte del Dios vivo. Ponerós significa perverso, maligno o corrupto, en este versículo describe la condición moral y espiritual de un corazón que se aleja de Dios por la incredulidad. Ponerós no describe simplemente un corazón débil e imperfecto, sino un corazón dañado que está espiritualmente corrompido que se inclina a desconfiar de Dios, que se resiste a Su Voz, y que es capaz de apartarse o apostatar deliberadamente de Cristo. En este sentido, el profeta Jeremías hace una denuncia el pecado de Judá que tenían un corazón malvado “y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí” (Jer 16:12); el corazón malvado del pueblo había producido un oído endurecido para no atender a la voz de Dios; de la misma manera el corazón malvado lo usa para referirse al pecado de idolatría, como decisión personal y voluntaria de la rebeldía contra Dios que llama al pueblo a convertirse a él y el pueblo responde “Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón” (Jeremías 18:12). En estas denuncias muestra que la maldad expresa incredulidad y apostasía separándolos del Camino de Cristo y de la fe. Esto nos enseña que la incredulidad no es solo una duda intelectual, sino una condición moral y espiritual del corazón, que revela una disposición interior rebelde hacia Dios. Este texto nos enseña que nuestro caminar en Cristo requiere una acción activa de parte nuestra manifestando un discernimiento espiritual continuo, hacernos un autoexamen sincero bajo la guía del Espíritu Santo, permanecer en el Evangelio de Cristo, que nos mantengamos vigilantes contra el engaño del pecado. El peligro que enfrentamos no es únicamente externo, sino interno; de un corazón que lentamente se aparta de Jehová; por esa razón debemos mantenernos vigilantes y atentos a la Voz del Espíritu Santo que nos advierte cuando nos estamos enfriando espiritualmente y apartándonos poco a poco del Dios vivo, que inicia en nuestro interior. Como creyente no debes confiar superficialmente en la fe externa que se expresa en rituales cultuales, debes vigilar tu corazón diaria y continuamente, evaluando tu vida espiritual y tu corazón, haciendo la oración de David “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” (Salmos 139:23,24)
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