10/05/2026
Dios te miró con amor antes de que el mundo existiera y te eligió para ser instrumento de Su ternura. Por tus manos pasó la vida, en tu regazo encontró calor el amor, y en tu mirada se refleja la misericordia del Padre.
María, la madre de Jesús, te acompaña en cada desvelo, en cada lágrima que escondes y en cada sonrisa que regalas. Como Ella, tú eres esa mujer valiente que dice "sí" en lo cotidiano, que guarda las cosas en el corazón y que, desde la fe, te conviertes en refugio y escuela de santidad.
Que el Señor te sostenga cuando sientas cansancio, que San José te regale su silencio fecundo y que el Espíritu Santo ilumine cada decisión por tus hijos. Tu oración es semilla, tu sacrificio es altar, tu amor es evangelio vivo.
Hoy la Iglesia te honra, el cielo te sonríe y Dios te susurra al alma: "Mujer ejemplar, ¿quién te encontrará? Tu valor supera a todas las riquezas" (Proverbios 31,10).
Gracias por dar vida, Gracias por dar fe. Que la Virgen cubra tu hogar con su manto y que el Corazón de Jesús sea siempre tu fortaleza.
† Bendita tú entre todas las mujeres. Amén.