24/05/2026
Hoy, en la solemnidad de Pentecostés, el Evangelio nos muestra a los discípulos encerrados por miedo, hasta que Jesús Resucitado se hace presente y les dice: “Reciban el Espíritu Santo” (Jn 20,22). Aquel mismo Espíritu que abrió las puertas del Cenáculo sigue hoy suscitando vocaciones en la Iglesia, llamando a hombres y mujeres a dejar sus seguridades para anunciar el Evangelio con valentía. Cada vocación nace del encuentro con Cristo y de un corazón dispuesto a dejarse transformar por el Espíritu, porque donde el Espíritu de Dios actúa, el miedo se convierte en misión y el encierro en entrega. Pidamos en este Pentecostés que, como los apóstoles, muchos jóvenes escuchen la voz del Señor y respondan generosamente a su llamado: “La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos” (Lc 10,2).