23/06/2026
Santa Madre, Reina de América y de nuestro pueblo guatemalteco, que en el cerro del Tepeyac te manifestaste como nuestra Madre tierna y cercana: nos presentamos hoy ante tu sagrada imagen con el corazón abierto, llenos de gratitud y confianza.
Te damos gracias sin fin por haberte quedado entre nosotros, por no haber despreciado nuestra pequeñez, Gracias por escuchar siempre el clamor que sube de cada hogar, por acompañarnos en los caminos difíciles, por ser refugio seguro cuando la carga pesa demasiado y por recordarnos que jamás estamos solos, porque estás aquí con nosotros, como lo prometiste. Gracias por cada bendición recibida, por cada auxilio que llega en el momento justo, por la fe que heredamos y por la esperanza que mantiene viva nuestra devoción de generación en generación.
Hoy, como hijos tuyos reunidos en oración, te suplicamos con toda el alma por todos tus devotos, cercanos y lejanos: por quienes te rezan en silencio, por quienes llevan tu nombre y tu amor en su vida, por quienes acuden a ti con el corazón lleno de preocupaciones.
Mira con bondad nuestras necesidades:
A los que sufren enfermedad, líbralos del dolor y dales fortaleza y recuperación;
A los que pasan por momentos de escasez, abre caminos de providencia, trabajo digno y sustento justo;
A los que viven solos, tristes o desanimados, hazles sentir tu presencia consoladora y cercanía amorosa;
A las familias que atraviesan dificultades, restaura la armonía, el perdón y el amor entre sus miembros;
A los jóvenes, guíalos por senderos de bien, protégelos del mal y enséñales a construir su vida según la voluntad de Dios;
A quienes buscan la verdad y la paz, ilumina su entendimiento y confirma su fe;
Y a todos, en medio de cualquier prueba, concédenos la gracia de no perder jamás la confianza en el amor que Dios nos tiene a través de ti.
Sabemos bien que eres siempre nuestra Madre compasiva, que ves nuestras heridas y comprendes nuestras limitaciones. Intercede por nosotros ante tu Hijo amado, Jesucristo, para que todo lo que nos convenga para nuestra alma y nuestra vida terrenal sea concedido según su sabiduría infinita.
Que tu imagen, que nos recuerda el cielo abierto y la ternura de Dios, siga siendo siempre luz en nuestra oscuridad, consuelo en nuestra aflicción y señal segura de salvación.
Con el corazón lleno de fe y amor, repetimos hoy y siempre: ¡Santa Madre de Guadalupe, ruega por nosotros que recurrimos a ti!
"Amén."