21/05/2026
Amado y dulce Jesús, presente en el Santísimo Sacramento del Altar, ante Ti me postro con el corazón lleno de amor y gratitud infinita. Gracias, porque en esta pequeña hostia, Tú, Dios infinito y misericordioso, te haces nuestro compañero, nuestro alimento y nuestro refugio. Gracias por quedarte con nosotros, por hacernos tan cercanos a Ti, por entregarte entero cada día para darnos vida, consuelo y esperanza. No tenemos mayor tesoro que Tu presencia viva entre nosotros, amor que nos llena, que nos sana y que nos transforma.
Hoy, ante Tu sagrada presencia, te traigo a todos los seres humanos, tus hijos tan amados, y te suplico con toda el alma: mira nuestras necesidades, nuestras alegrías y nuestras p***s. Para quien tiene hambre, provéele el pan de cada día y el sustento del alma. Para quien está triste o solo, hazte Tú su compañía y su consuelo. Para quien sufre dolor, enfermedad o angustia, extiende tu mano amorosa y devuélvele la paz y el alivio. Para quien se ha alejado de Ti, abre sus ojos y su corazón para que vuelva a encontrar el camino hacia tu luz. Cuida a los que trabajan, a los que buscan un hogar, a los que muchas veces lloran en silencio, a todos dales tu fortaleza, tu bondad y tu amor inmenso.
Tú que eres el agua viva que corre y que sacia nuestra sed eterna, purifica nuestros corazones, llénalos de tu ternura y enséñanos a vivir como hijos tuyos, amándonos unos a otros como Tú nos has amado. Recibe esta oración que sale de lo más profundo de nuestro ser, y haz que siempre vivamos unidos a Ti, que eres el Camino, la Verdad y la Vida.
"Amén".