22/04/2026
Devocional: Cuando el dolor y la misericordia se encuentran
Hoy escribo desde un lugar que nunca pensé conocer tan de cerca… el duelo.
Un espacio donde los recuerdos abrazan, pero también duelen… donde el corazón extraña tanto que a veces parece no caber dentro del pecho.
Papá… tu ausencia pesa.
Hay momentos en los que quisiera detener el tiempo, volver a escuchar tu voz, reír contigo una vez más… pero la realidad llega, y duele.
He llorado más de lo que imaginé.
He tenido días en los que la fe se siente bajita… como un susurro apenas audible entre tanto pensamiento.
Pero aún así… aquí estoy.
Y en medio de este proceso tan humano, tan frágil… he visto la mano de Yeshúa sosteniéndome.
No con respuestas grandes…
sino con pequeños detalles:
la paz que llega sin explicación,
una palabra a tiempo,
un abrazo sincero,
la fuerza para levantarme cuando no quiero hacerlo.
Ahí he entendido algo…
Su misericordia no desaparece en el dolor, se vuelve más evidente.
“Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos,
porque nunca decayeron sus misericordias;
nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
– Lamentaciones 3:22-23
Hoy sigo caminando con el corazón dolido… pero sostenido.
“Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón;
y salva a los contritos de espíritu.”
– Salmos 34:18
No tengo todas las respuestas…
pero tengo Su presencia.
Y eso, en medio de todo… es suficiente para dar un paso más.
Oración
Amado Yeshúa,
hoy no vengo con palabras perfectas…
vengo con un corazón que duele.
Tú sabes cuánto extraño a mi papá,
sabes los momentos en los que el silencio pesa más que todo…
y también sabes las preguntas que no me atrevo a decir en voz alta.
Solo quiero pedirte algo sencillo…
quédate conmigo.
Abrázame cuando nadie más pueda hacerlo,
dame descanso cuando mi mente no se apaga,
y sostén mi fe cuando se siente débil.
Gracias… porque aun en medio de este dolor,
no me has soltado.
Enséñame a seguir adelante sin olvidar,
a recordar con amor y no solo con tristeza,
y a confiar en que tu misericordia sigue cubriendo cada parte de mi vida.
Amén.