17/05/2026
Solemnidad de la Ascensión del Señor
Hoy, 17 de mayo, Séptimo Domingo de Pascua, la Iglesia celebra la Solemnidad de la Ascensión del Señor Jesús a los Cielos.
Cuarenta días después de la Resurrección, Cristo corona su victoria sobre el pecado y la muerte elevándose glorioso ante sus discípulos y regresando al Padre. Pero la Ascensión no significa ausencia ni abandono. Jesús promete el envío del Espíritu Santo, el Paráclito, que fortalecerá a la Iglesia y sostendrá a quienes anuncien el Evangelio hasta los confines del mundo.
En la Primera Lectura (Hch 1, 1-11), los discípulos permanecen mirando al cielo mientras el Señor asciende entre las nubes. Entonces, dos hombres vestidos de blanco los interpelan:
“Galileos, ¿qué hacéis mirando al cielo?”
La misión apenas comienza. Cristo asciende, pero la Iglesia debe permanecer en la tierra anunciando la salvación.
El Evangelio (Mt 28, 16-20) recoge el mandato misionero de Jesús:
“Vayan y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.
El Señor promete permanecer con nosotros “todos los días hasta el fin del mundo”. La Ascensión abre así el tiempo de la Iglesia, llamada a evangelizar sin miedo y sostenida siempre por la presencia de Cristo.
Como recordaba San Juan Pablo II, en este pasaje emerge con claridad la misión universal de la Iglesia y el misterio de la Trinidad presente en el bautismo cristiano.