15/06/2017
Lo que nos mata puede estar dentro de nosotros. Pero tenemos el espíritu de poder, amor y dominio propio que Dios nos ha dado para librarnos de todo eso y más.
¡UNA VÍCTIMA MÁS!
Esto aparece en los diarios muy seguido y nadie quiere ser la próxima víctima. Pero la muerte también puede ser espiritual, seguir vivos por fuera pero mu***os por dentro. Lo peor de todo es que nosotros mismos busquemos esa muerte. ¿Cómo es posible? Siguiendo la figura de la oveja, cuando nos apartamos del rebaño, cuando salimos del perímetro de seguridad que nos da el pastor, cuando nos aislamos del grupo porque creemos que no se hacen las cosas como “yo quiero”. Cuando hacemos esto y más nos volvemos vulnerables, sensibles, débiles y somos presa fácil de aquello que nos quiere matar. ¿Qué cosas estamos permitiendo en nosotros que están quitando la vida abundante que Dios nos da? La ira, la envidia, la falta de perdón, el orgullo o el egoísmo? Acaso hay algo más?... Cuidado! Algo o alguien nos quiere hacer daño. Sigamos escuchando la voz de nuestro buen pastor, Jesús. Que nuestra oración sea la misma del salmista “Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva” (Salmo 139:23-24 TLA)
Dios te bendiga.