22/05/2026
🌹Reflexión del Evangelio de hoy
“Pablo está en prisión, él, sostiene que Jesús, el crucificado, está vivo”
Me permito hacer una recomendación, si pueden lean los cap. 25 y 26. Encontraran todo el relato sobre la situación de Pablo…, hasta ser llevado a Roma.
La lectura de Hechos de hoy día, nos sitúa en un momento de transición política en Cesarea. Hay en el texto una tensión narrativa que se desarrolla entre varios lugares y varios actores. Festo, ha asumido el cargo de procurador romano, y se va a encontrar con un verdadero “problema” dejado por el antiguo procurador: Félix.
Se trata de Pablo de Tarso que lleva largo tiempo encarcelado, acusado por los jefes de los sacerdotes y ancianos judíos que han pedido su condena a muerte. Pero Pablo como ciudadano romano, rechaza el ser juzgado en Jerusalén. Él sabe que no será un juicio justo, por ello pide ser juzgado en un tribunal del emperador romano. “Apelo al Emperador” (25,11) “pues al Emperador iras” (v.12). Con esta respuesta del Procurado Festo esperaríamos su inmediato traslado a Roma.
Pero no será así. El narrador de este libro introduce un largo paréntesis en el relato sobre Pablo. Dios tiene planes que nos sorprenden, a veces en medio de contradicciones, prejuicios y peligros…podemos descubrir y cumplir su plan sobre cada uno de nosotros. Pablo confía plenamente en Aquel que se hizo presente en su camino, frenó sus pasos y le mostró la misión que le tenía reservada. Sabe que el sufrimiento estará presente en su futuro.
Festo está viviendo una gran confusión, desde su llegada quiere ser aceptado por los judíos, facilitando la convivencia, pero tiene pendiente la acusación y el reclamo de Pablo. Ha escuchado a los acusadores, pero no entiende el contenido de lo que expresan. Dice no encontrar delito de muerte en el actuar de Pablo. También debe hacer un informe para el Emperador enviándolo con Pablo, sin embargo no sabe qué expresar ante las contradicciones que siente. Aprovecha la visita del rey Agripa para intentar buscar luces, le expone el caso de Pablo y se alegra del interés que el rey muestra de interrogarle y verle al día siguiente. Festo se siente reconfortado y agradecido. Al fin podrá hacer el informe y cerrar el caso de Pablo.
En este relato encontramos un cierto paralelismo entre el arresto-acusación y juicio que lleva a Jesús a la cruz y al que es sometido Pablo, que en este momento no será condenado a muerte, sino que en Roma predicará, dando testimonio de Cristo resucitado y del mensaje de Salvación para toda la humanidad.
“Señor tú lo sabes todo. Sabes que te quiero”
Hoy, el evangelista Juan nos narra otra de las apariciones de Jesús a sus discípulos. De un modo profundo, toda la perícopa está totalmente centrada en la figura de Simón Pedro. El texto narra el largo diálogo que mantuvieron Jesús y Pedro en medio de una comida. El contenido del diálogo nos muestra la misericordia de Dios como su gran amor por los discípulos y el mundo. Este no es un diálogo cualquiera entre Jesús y su discípulo Pedro. Ambos, hablan de amor, cada uno desde su perspectiva.
De ahí que Jesús, antes de confiar a Pedro el encargo misionero de la naciente Iglesia, le exija una confesión de amor. Esa es la condición indispensable para poder ejercer una función de “apacentar el rebaño del que habla Jesús”. El Señor requiere el amor de Pedro por tres veces. (V 15-17) Recuerdo y eco de las tres negaciones de Pedro en el momento de la Pasión del Maestro
"La primera vez, Jesús pregunta a Pedro: «Simón, ¿me amas?» quiere decir con este amor total e incondicional (cf. Jn 21, 15). Antes de la experiencia de la traición, el Apóstol ciertamente habría dicho: «Te amo incondicionalmente». Ahora que ha experimentado la amarga tristeza de la infidelidad, el drama de su propia debilidad, dice con humildad: «Señor, te quiero», es decir, «te amo con mi pobre amor humano». Jesús insiste: «Simón, ¿me amas, con este amor total que yo quiero?». Y Pedro repite la respuesta de su humilde amor humano. «Señor, te quiero como sé querer». La tercera vez, Jesús sólo dice a Simón: «¿me quieres?». Simón comprende que a Jesús le basta su amor pobre, el único del que es capaz, y sin embargo se entristece porque el Señor se lo ha tenido que decir de ese modo. Por eso le responde: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero »." Benedicto XVI
Me sobrecoge este dialogo, Jesús nos toma tal como somos y estamos, no hay reproches ni esperas a que seamos más perfectos para poder dialogar con nosotros o para confiarnos SU misión, Él se abaja hasta nuestro suelo y desde ahí nos invita al “seguimiento”. Parecería que Jesús se ha adaptado a Pedro, en vez de que Pedro se adaptara a Jesús. Precisamente esto nos debe dar esperanza como se la dio a Pedro que experimentó el sufrimiento de la infidelidad. De aquí nace la confianza, que lo hace capaz de seguirlo hasta el final. Ojalá sea el modelo en nuestro vivir cotidiano, en relación a nosotros mismos y en relación con los demás.
🌹Las palabras de los Papas
La primera vez, Jesús pregunta a Pedro: "Simón..., ¿me amas" (agapâs-me) con este amor total e incondicional? (cf. Jn 21, 15). Antes de la experiencia de la traición, el Apóstol ciertamente habría dicho: "Te amo (agapô-se) incondicionalmente". Ahora que ha experimentado la amarga tristeza de la infidelidad, el drama de su propia debilidad dice con humildad: "Señor, te quiero (filô-se)", es decir, "te amo con mi pobre amor humano". Cristo insiste: "Simón, ¿me amas con este amor total que yo quiero?". Y Pedro repite la respuesta de su humilde amor humano: "Kyrie, filô-se", "Señor, te quiero como sé querer". La tercera vez, Jesús sólo dice a Simón: "Fileîs-me?", "¿me quieres?". Simón comprende que a Jesús le basta su amor pobre, el único del que es capaz, y sin embargo se entristece porque el Señor se lo ha tenido que decir de ese modo. Por eso le responde: "Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero (filô-se)". Parecería que Jesús se ha adaptado a Pedro, en vez de que Pedro se adaptara a Jesús. Precisamente esta adaptación divina da esperanza al discípulo que ha experimentado el sufrimiento de la infidelidad. De aquí nace la confianza, que lo hace capaz de seguirlo hasta el final (…) Pedro llegó a fiarse de ese Jesús que se adaptó a su pobre capacidad de amor. Y así también a nosotros nos muestra el camino, a pesar de toda nuestra debilidad. Sabemos que Jesús se adapta a nuestra debilidad. (Benedicto XVI - Audiencia general, 24 de mayo de 2006)
Viernes, 22 de mayo. Evangelio del día según san Juan 21, 15-19, lecturas del día y reflexión.