29/06/2023
Actualmente, la MAYORÍA de los "campamentos JA" son más elaborados para la disipación, la emoción, la competitividad de los jóvenes, menos para consagrarse o para salir al término de la jornada, con un corazón dispuesto a entregar todo a Dios. Y peor aún que a nosotros los jóvenes se nos trae música movida de ritmos urbanos y rock, luces, humo. Algunos argumentan: Es mejor que estén dentro de la iglesia, que haciendo cosas fuera de ella..
Pero, ¿A qué costo?
¿Cómo esperamos que, Nosotros los jóvenes, salgamos a dar la última amonestación de misericordia a un mundo en confusión, si nosotros salimos más confundidos?
El E. Profecía nos da instrucciones claras sobre nuestras reuniones, en general:
✅ Todo talento de influencia debe ser sagradamente alimentado y usado con el fin de conquistar a los seres humanos para Cristo. Los jóvenes de ambos sexos no deberían pensar que son aceptables a Cristo sus deportes, sus veladas y sus entretenimientos musicales, tal como se desarrollan habitualmente.
✅Repetidas veces se me ha dado luz en cuanto a que todas nuestras reuniones deberían caracterizarse por una decidida influencia religiosa. Si nuestros jóvenes se reuniesen para leer y entender las Escrituras, preguntándose: “¿Qué debo hacer para tener la vida eterna?”, y luego se pusiesen unidos de parte de la verdad, el Señor Jesús enviaría su bendición al corazón de cada uno de ellos.
—The Youth’s Instructor, 14 de agosto de 1906.
✅Las reuniones sociales pueden ser en elevado grado provechosas e instructivas cuando los que asisten a ellas tienen el amor de Dios en su corazón, cuando se reúnen para expresar pensamientos relacionados con la Palabra de Dios, o para considerar los métodos para el progreso de su obra o para hacer el bien a sus prójimos. Dios es honrado, y los que tienen parte en estas reuniones son refrigerados y fortalecidos cuando el Espíritu Santo es considerado un huésped bienvenido a tales encuentros, y cuando no se dice o hace nada que lo haga retirarse entristecido. MJ 274.4
✅Pero hay reuniones sociales de carácter diferente, donde se ven con demasiada frecuencia el orgullo de la apariencia, hilaridad y frivolidad. En su deseo de divertirse, los que asisten a ellas corren el peligro de olvidar a Dios, y ocurren cosas que hacen llorar a los ángeles que las observan. El escenario de placer llega a ser, momentáneamente, su paraíso. Todos se entregan a la hilaridad y la alegría. Los ojos chispean, las mejillas se sonrojan; pero la conciencia duerme. MJ 274.5