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CUANDO DICES "VOY A LLEVAR MI OFRENDA AL ALTAR", ¿SABES A DÓNDE ESTÁS YENDO REALMENTE?En la iglesia moderna, el "altar" ...
26/01/2026

CUANDO DICES "VOY A LLEVAR MI OFRENDA AL ALTAR", ¿SABES A DÓNDE ESTÁS YENDO REALMENTE?

En la iglesia moderna, el "altar" es el lugar donde vamos a orar bonito, a llorar un poco y a pedir milagros. Lo vemos como una "mesa de negociación" con Dios. Pero si un israelita antiguo viera nuestro concepto de altar, se reiría (o lloraría).

El altar no es un lugar bonito. Es un lugar sangriento.

LA PALABRA: MIZBEACH (מִזְבֵּחַ)

Altar en hebreo es Mizbeach. Viene de la raíz ZABACH (זָבַח). ¿Sabes qué significa Zabach? Significa: DEGOLLAR / MATAR / SACRIFICAR.

Literalmente, el Altar es: EL LUGAR DE LA MATANZA.

AL ALTAR SE VA A MORIR

En el Mizbeach no vive nada. Todo lo que sube ahí, muere. El fuego de Dios nunca caía sobre un altar vacío. Caía sobre el sacrificio.

Si vas al altar buscando gloria, fama o poder, vas equivocado. Al altar se va a sacrificar tu "Yo". Se va a matar el orgullo. Se va a degollar la voluntad propia.

¿POR QUÉ NO CAE FUEGO EN TU VIDA?

Quizás porque estás tratando de subir al altar "vivo", negociando con Dios para no cambiar. Dios no quiere tu negociación. Quiere tu rendición.

El fuego solo desciende cuando la víctima (tu ego) está sobre la leña.

NO VAYAS AL ALTAR A PEDIR. VE AL ALTAR A MORIR (A TI MISMO). Solo entonces verás la resurrección.

DOS CRUCES, UNA DECISIÓNQue la paz sea con todos.La Biblia dice que junto a Jesús fueron crucificados dos malhechores, u...
23/01/2026

DOS CRUCES, UNA DECISIÓN

Que la paz sea con todos.

La Biblia dice que junto a Jesús fueron crucificados dos malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Ambos estaban en la misma condición, clavados, condenados y a punto de morir. Compartían el mismo castigo, el mismo dolor y el mismo final humano. Sin embargo, sus corazones tomaron caminos opuestos.

Uno de ellos, llamado Gestas según la tradición, miró a Jesús con burla. Lucas 23:39 relata que le decía: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”. No habló desde la fe, habló desde el orgullo herido. No pidió perdón, exigió una prueba. Su dolor no lo llevó a reflexionar, sino a endurecerse. Estaba tan cerca del Salvador, pero tan lejos en espíritu.

El otro, conocido como Dimas, reaccionó distinto. Al escuchar la burla, reprendió a su compañero y reconoció su propia culpa. Lucas 23:40–41 dice que declaró que ellos recibían el castigo justo por sus hechos, pero que Jesús no había hecho ningún mal. En ese momento, Dimas hizo algo que cambia destinos: reconoció su pecado y defendió la inocencia de Cristo.

Luego miró a Jesús y pronunció una súplica sencilla, sin discursos ni méritos: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42). No pidió ser bajado de la cruz. No pidió escapar del sufrimiento. Solo pidió ser recordado. Esa petición nacía de la fe, no del miedo.

La respuesta de Jesús fue inmediata y llena de gracia: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). En medio del dolor, Jesús abrió una puerta eterna. Dimas no tuvo tiempo de cambiar su pasado, pero sí de entregar su corazón. Su fe, aun en los últimos instantes, fue suficiente.

Esta escena revela una verdad profunda. La salvación no depende del tiempo que alguien haya caminado con Dios, sino de la sinceridad con la que se arrepiente. Gestas vio a Jesús y lo rechazó. Dimas vio a Jesús y confió. Ambos estaban igual de cerca físicamente, pero espiritualmente estaban en extremos opuestos.

La cruz de Cristo no solo separó el cielo de la tierra, también separó corazones. Allí quedó claro que el arrepentimiento abre puertas que la burla cierra. Que la fe humilde alcanza promesas que el orgullo desprecia.

Dimas murió clavado a una cruz, pero su alma fue levantada por la misericordia. Gestas murió aferrado a su desprecio. Dos decisiones, dos destinos. Y la misma oportunidad frente al mismo Jesús.
Porque la gracia sigue siendo ofrecida hasta el último aliento, pero solo es recibida por quien se atreve a creer.

SAÚL: CUANDO LA DESOBEDIENCIA TERMINA EN DESECHOToda la gloria y la honra sean para el Dios de los cielos, porque Él es ...
22/01/2026

SAÚL: CUANDO LA DESOBEDIENCIA TERMINA EN DESECHO

Toda la gloria y la honra sean para el Dios de los cielos, porque Él es quien llama, quien establece y quien juzga con justicia. Este mensaje no es para señalar personas, sino para examinarnos delante de Dios a la luz de Su Palabra.

Saúl fue un hombre escogido por Dios. No llegó al trono por ambición ni por intriga humana. La Escritura es clara: Dios mismo lo levantó y lo entregó al pueblo como rey (1 Samuel 9–10). Al inicio, Saúl mostró humildad, incluso se escondía cuando iba a ser proclamado. Todo parecía indicar que sería un buen comienzo.
Pero el problema de Saúl no fue el inicio, fue el camino.

Dios comenzó a probar su corazón por medio de órdenes claras. No ambiguas, no simbólicas, no abiertas a interpretación personal. En 1 Samuel 13, Saúl ofrece sacrificio sin esperar a Samuel, actuando por presión y temor al pueblo. Ahí aparece el primer quiebre: hacer lo que parece correcto cuando Dios no lo ha autorizado.

Más adelante, en 1 Samuel 15, Dios le da una instrucción directa respecto a Amalec. Saúl va, pero obedece parcialmente. Perdona lo que Dios había condenado y guarda lo que Dios había ordenado destruir. Cuando es confrontado, no se arrepiente de inmediato; se justifica, culpa al pueblo y trata de cubrir su desobediencia con sacrificios.

Entonces Samuel pronuncia una de las palabras más fuertes de toda la Escritura:
“¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios”
— 1 Samuel 15:22
Aquí se revela una verdad eterna: Dios no acepta obediencia a medias. La actividad religiosa no sustituye la sumisión al mandato divino. Saúl quería seguir reinando, quería conservar la apariencia de obediencia, pero ya no estaba dispuesto a rendirse por completo a la voz de Dios.

El juicio llega con una frase devastadora:
“Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, Él también te ha desechado para que no seas rey”
— 1 Samuel 15:23
Saúl no fue desechado por un error aislado, sino por un corazón que persistió en desobedecer, aun sabiendo la voluntad de Dios. Desde ese momento, aunque siguió ocupando el trono por un tiempo, la presencia de Dios ya no estaba con él.

Samuel llora por Saúl. Esto nos enseña que la corrección no nace del orgullo, sino del temor de Dios. Pero aunque el profeta llora, la decisión divina no cambia. Cuando Dios desecha, no es por falta de amor, sino por fidelidad a Su santidad.

La historia de Saúl no fue escrita solo para narrar un fracaso, sino para advertirnos. Hoy muchos comienzan bien, sirven, ministran, trabajan, pero poco a poco aprenden a negociar la obediencia, a justificar decisiones, a agradar más a las personas que a Dios.
Y eso siempre tiene consecuencias.
Jesús mismo advirtió que habrá quienes digan: “Señor, Señor”, y Él responderá: “Apartaos de mí” (Mateo 7:21–23). No porque no hicieron cosas, sino porque no hicieron la voluntad del Padre.
Llamado final – pregunta para el corazón
Hoy la Palabra nos confronta con una pregunta seria y necesaria:

¿Estoy obedeciendo a Dios exactamente como Él ha hablado, o solo lo que me resulta conveniente?

Este mensaje no busca condenar, sino despertar. Porque el llamado puede recibirse, pero solo la obediencia lo preserva.
Que el Espíritu Santo nos conceda un corazón humilde, sensible y dispuesto a obedecer, para no terminar como Saúl, sino permanecer fieles hasta el final.

Solo Cristo Salva — seguimos sirviendo a Aquel que viene pronto — Dios es Amor ❤️

NÚMEROS 12: CUANDO LA DIFAMACIÓN CONTAMINA Y LA INTERCESIÓN RESTAURAEl capítulo 12 del libro de Números nos presenta una...
21/01/2026

NÚMEROS 12: CUANDO LA DIFAMACIÓN CONTAMINA Y LA INTERCESIÓN RESTAURA

El capítulo 12 del libro de Números nos presenta una de las escenas más delicadas dentro del pueblo de Dios: no es una rebelión externa, no es un ataque de enemigos paganos, sino un conflicto que nace dentro del liderazgo y dentro de la familia espiritual.
“Miriam y Aarón hablaron contra Moisés…”
Números 12:1
No levantaron un arma.
No organizaron una revuelta visible.
Hablaron.
Aquí comienza una enseñanza muy seria: muchas veces el mayor daño dentro del pueblo de Dios no viene por persecución externa, sino por palabras mal usadas, murmuración, juicio y difamación.

El texto deja claro que el problema no era la mujer cusita de Moisés. Ese fue solo el pretexto. El verdadero problema era el corazón:
“¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?”
Números 12:2
Aquí se revela el espíritu que estaba operando: orgullo, celos espirituales y cuestionamiento de la autoridad establecida por Dios. No estaban defendiendo la justicia, estaban defendiendo su posición.
Y la Escritura dice algo clave: “Y lo oyó Jehová.”
Dios escucha las conversaciones privadas.
Dios oye lo que se dice a espaldas.
Dios no es indiferente a la difamación.
Entonces Jehová llama a los tres y establece una diferencia clara. Dios explica que con los profetas Él habla en sueños y visiones, pero con Moisés hablaba cara a cara. No porque Moisés fuera perfecto, sino porque Dios lo había escogido para una función específica.
“¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?”
Números 12:8
Aquí aparece el juicio. Miriam queda leprosa. La lepra en la Escritura no es solo una enfermedad física; representa contaminación, separación y exclusión. El leproso era sacado fuera del campamento, apartado de la comunión, lejos de la presencia colectiva del pueblo.

Esto nos enseña que la murmuración y la difamación no solo dañan al otro; contaminan al que las practica y pueden llevarlo a quedar fuera del campamento espiritual.
“Aarón miró a Miriam, y he aquí que estaba leprosa.”
Números 12:10
Pero aquí aparece algo profundamente revelador del carácter de Dios y del liderazgo verdadero. Moisés no se alegra del juicio, no se justifica, no celebra. Moisés intercede.
“Entonces Moisés clamó a Jehová, diciendo: Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora.”
Números 12:13
Esto es tremendo. El que fue difamado ora por quien lo hirió. El que fue atacado intercede por el que habló mal. Aquí vemos una figura clara de Cristo: el justo intercediendo por el culpable.
Dios escucha la oración, pero aun así establece un tiempo de disciplina. Miriam debe permanecer siete días fuera del campamento antes de ser restaurada.

Esto nos enseña un equilibrio muy importante: Dios restaura, pero no ignora la corrección.
Dios sana, pero también disciplina.
Dios perdona, pero permite procesos para formar el corazón.
“Después Miriam volvió a ser admitida en el campamento.”
Números 12:15
La restauración fue posible, pero hubo un proceso.

Este pasaje nos habla hoy con mucha claridad. Vivimos tiempos donde la murmuración se ha normalizado, donde las redes amplifican la difamación, donde se habla sin temor de Dios contra líderes, hermanos y siervos. Muchos no se dan cuenta de que ese espíritu no edifica, contamina.

La Escritura nos advierte:
“El que guarda su boca guarda su alma.”
Proverbios 13:3
La enseñanza no es callar ante el pecado, sino hablar con temor, con verdad y con amor, no desde el orgullo ni desde la lengua suelta.
Pero también hay esperanza. Así como Miriam fue restaurada, Dios sigue restaurando corazones que se humillan. Y así como Moisés intercedió, Cristo sigue intercediendo hoy por nosotros.

Este mensaje es para despertar, para examinar el corazón, para cuidar la lengua y para entender que la comunión es un tesoro que puede perderse si no caminamos en temor de Dios.

Solo Cristo Salva — seguimos sirviendo a Aquel que viene pronto — Dios es Amor ❤️

No dejes de predicar la PALABRA DE DIOS. Aunque hoy no veas resultados, la semilla está siendo sembrada.Algunos corazone...
21/01/2026

No dejes de predicar la PALABRA DE DIOS. Aunque hoy no veas resultados, la semilla está siendo sembrada.

Algunos corazones hoy son camino, y el enemigo arrebata el mensaje. Otros reciben la Palabra con gozo, pero la tribulación y la persecución los hacen tropezar. Y muchos no darán fruto porque los afanes de este siglo y el engaño de las riquezas han ahogado la semilla.

Pero no te rindas.

Porque un día ese corazón será tierra fértil. Oirá el Evangelio, lo recibirá, y dará fruto:
al treinta, al sesenta y al ciento por uno.

Duele ver a personas que amamos lejos de Dios, pero Él, en su gracia, desea salvar a todos.
Y nos ha elegido para sembrar, no para rendirnos.

Aunque te rechacen.
Aunque te menosprecien.
No te canses de predicar a Cristo.

La caída espiritual comienza cuando decides esconder tu PECADO.Después de la poderosa victoria de Israel sobre Jericó, D...
21/01/2026

La caída espiritual comienza cuando decides esconder tu PECADO.

Después de la poderosa victoria de Israel sobre Jericó, Dios había dado una orden clara: no tomar nada del anatema. Sin embargo, Acán desobedeció en secreto, tomó objetos prohibidos y los escondió bajo su tienda.

Aunque nadie lo vio, Dios sí lo vio. El texto afirma que “Israel pecó” (Jos 7:1), mostrando que el pecado personal nunca afecta solo a quien lo comete, sino a todo el pueblo.

Como consecuencia del pecado oculto, Israel sufrió una derrota humillante frente a Hai. No fue falta de estrategia ni debilidad militar, sino la ruptura de la comunión con Dios lo que trajo miedo, desánimo y pérdida.

El pecado no confesado neutralizó la bendición divina y convirtió lo que debía ser una victoria sencilla en un fracaso doloroso.

Teológicamente, este pasaje enseña que el pecado escondido aleja la presencia de Dios y produce derrota espiritual.

Mientras Acán ocultaba su pecado, todo el pueblo caminaba sin el respaldo del Señor. Cuando el pecado finalmente fue expuesto, la confesión llegó tarde y las consecuencias ya eran irreversibles, recordándonos la santidad y justicia de Dios.

Esta historia confronta a los cristianos de hoy. Muchos viven vidas espiritualmente derrotadas no por causas externas, sino por pecados ocultos, tolerados o justificados, mientras mantienen una apariencia de piedad.

La Escritura advierte claramente:

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr 28:13).

La derrota espiritual comienza al encubrir el pecado, pero la restauración inicia con una confesión sincera y un arrepentimiento genuino. Dios no busca apariencias, sino corazones humildes.

Quitar el pecado escondido y volver a Él sigue siendo hoy el camino hacia la misericordia, la restauración y una vida verdaderamente bendecida.

¿QUIÉRES TENER UNA VIDA BENDECIDA? Confiesa hoy tu PECADO.

📖 EL REINO SUFRE VIOLENCIA: CUANDO LA VERDAD ENTRA, EL PECADO SE INQUIETAHay un patrón que se repite en toda la Escritur...
20/01/2026

📖 EL REINO SUFRE VIOLENCIA: CUANDO LA VERDAD ENTRA, EL PECADO SE INQUIETA

Hay un patrón que se repite en toda la Escritura, y cuando uno lo mira con seriedad, entiende por qué el llamado de Dios nunca fue un camino cómodo. Los profetas fueron perseguidos, despreciados, desterrados, señalados y en muchos casos asesinados. No porque fueran personas conflictivas, sino porque traían una palabra que el corazón carnal no soporta: Dios es santo, el pecado es real, y el juicio viene si no hay arrepentimiento.
Lo tremendo es que esa oposición no vino solamente de afuera. Muchas veces se levantó dentro del mismo pueblo, dentro de la estructura religiosa, dentro del sistema que decía conocer a Dios. Y eso es lo que vuelve este mensaje tan actual. Porque cuando la verdad entra en una congregación, el pecado oculto no se queda quieto: se incomoda, se defiende, se disfraza, y busca callar la voz que lo expone.

Por eso Cristo dijo algo que muchos citan, pero pocos entienden en su peso real:
“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.”
(Mateo 11:12)
Esa “violencia” no es carnal, no es agresividad humana ni fanatismo. No es gritar, ni insultar, ni hacer escándalo. Es otra clase de violencia: la resistencia espiritual que se levanta cuando el Reino avanza, y también la determinación santa del que decide obedecer a Dios aunque le cueste todo.

El Reino sufre violencia porque cuando Dios establece Su gobierno en un corazón, ese corazón deja de negociar con el pecado. Y cuando un predicador, un profeta o un atalaya declara la verdad sin venderla, se convierte en una amenaza para todo lo que ama las tinieblas. La luz siempre provoca reacción.
Juan el Bautista es el ejemplo más claro de esto. Juan no murió por predicar “cosas bonitas”. Juan murió por confrontar un pecado específico, visible, público, tolerado por el poder. Él dijo:
“No te es lícito tenerla.”
(Mateo 14:4)
No fue un mensaje general, fue una palabra directa. Y cuando el pecado es confrontado, casi siempre responde de dos maneras: con persecución o con manipulación. Herodes no quería obedecer, pero tampoco quería quedar mal. Vivía dividido entre convicción y placer. La Escritura muestra que Juan lo inquietaba. El pecado se incomoda cuando oye verdad, aunque no se arrepienta.

Y entonces aparece Herodías, la figura del pecado que no solo quiere seguir pecando, sino callar la voz que lo denuncia. Aprovechó el momento, usó la ocasión, usó la fiesta, y convirtió el entretenimiento en instrumento de muerte. Y ahí se ve otra verdad terrible: el pecado no solo destruye, también negocia, también cobra, también saca provecho.
Juan terminó decapitado. El mensaje fue claro: “si denuncias, te cortamos”. No siempre es literal, pero el espíritu es el mismo. En muchos lugares hoy no cortan cabezas con espada, pero cortan influencia, cortan voz, cortan púlpito, cortan alcance. Y si no pueden callar por persecución abierta, lo hacen por otra vía: por doctrina.

Aquí entra lo que tú has discernido con tanta claridad: hoy se está intentando callar el pecado, no siempre con violencia física, sino con un evangelio adulterado. Un evangelio superficial que no confronta. Una “gracia” sin arrepentimiento. Una prosperidad que reemplaza la cruz. Un mensaje diseñado para no incomodar a nadie, porque incomodar significa perder público, perder ofrendas, perder plataforma.

Pero cuando el evangelio deja de confrontar el pecado, ya no es evangelio. Porque Cristo no vino a decorar vidas, vino a salvar almas. Y salvar implica arrepentimiento. Por eso Jesús predicó: “Arrepentíos” (Marcos 1:15). Por eso los apóstoles predicaron arrepentimiento (Hechos 2:38). Por eso Pablo decía que no rehuía anunciar todo el consejo de Dios (Hechos 20:27). Un evangelio que nunca produce convicción es un evangelio sin espada. Y la Palabra es espada (Hebreos 4:12), no para destruir al hombre, sino para cortar el engaño.

El Reino sufre violencia porque el pecado no quiere perder terreno. Y en estos últimos tiempos el engaño se volverá más fino. No siempre vendrá como herejía obvia, sino como mensaje “positivo”, “motivacional”, “atractivo”, donde Cristo es un medio para prosperar, no el Señor para obedecer. Donde la gente queda “contenta”, pero no transformada. Donde se llenan los bolsillos, pero se vacían las conciencias.

¿Y qué hace el que es fiel? Lo mismo que Juan: permanece firme. No con orgullo, sino con temor de Dios. No con odio, sino con amor por las almas. No buscando pelea, sino buscando obediencia. Porque el verdadero atalaya no denuncia para humillar, denuncia para advertir. Y el verdadero pastor no acomoda la verdad para evitar conflicto; la predica completa porque ama al rebaño.
Esta es la violencia santa del Reino: la determinación de no vender la verdad, aunque cueste reputación, aprobación, amistad o incluso vida. No es violencia de manos, es violencia de corazón rendido. Es el valor de decir: “No es lícito”, cuando todos dicen “no pasa nada”.

Hoy necesitamos recuperar ese temor. No para vivir con paranoia, sino para vivir con pureza. Porque si el pecado no es confrontado, se vuelve costumbre. Y si se vuelve costumbre, termina matando lo espiritual sin que la gente se dé cuenta.
El mensaje sigue siendo el mismo: el Reino avanza, pero habrá resistencia. La verdad se predica, pero habrá vituperio. La santidad se demanda, pero habrá rechazo. Y aun así, Cristo sigue llamando a un remanente que no negocia.
Porque queda poco tiempo. Y el evangelio verdadero no vino para agradar al hombre, sino para salvarlo.

✝️ Solo Cristo Salva — seguimos sirviendo a Aquel que viene pronto — God is Love ❤️

20/01/2026

LA FE QUE NO SE NOTA NO TRANSFORMA: Cuando creer ya no alcanza

Creer en Dios es importante, pero no es suficiente. Hay una fe que se queda en palabras, en ideas, en costumbre. Esa fe no cambia decisiones, no corrige actitudes, no ordena la vida. Y aunque suene fuerte, es necesario decirlo claro: la fe que no se nota no transforma. Si no se ve en la forma de vivir, entonces creer ya no alcanza.

La Biblia nunca habló de una fe escondida, pasiva o cómoda. Habló de una fe que se manifiesta, que se demuestra, que se vive.

Creer no es lo mismo que vivir conforme a lo que se cree

Muchas personas dicen creer en Dios, pero siguen caminando como si Él no influyera en sus decisiones diarias.

📖 Santiago 2:17 dice:
“La fe, si no tiene obras, está mu**ta.”

No dice débil, no dice incompleta. Dice mu**ta. Porque la fe verdadera produce movimiento. Cuando no hay cambio, algo está detenido por dentro.

La fe real se refleja en la conducta

Jesús fue directo cuando habló de esto:

📖 Mateo 7:16:
“Por sus frutos los conoceréis.”

· No por lo que dicen.
· No por lo que saben.
· No por lo que aparentan.

El fruto es visible. Si no hay fruto, la fe no está operando como debería.

Creer sin obedecer crea contradicción

Hay personas que creen, pero no obedecen. Eso genera una fe incoherente, una vida dividida.

📖 Lucas 6:46 dice:
“¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”

Aquí Jesús no discute si creen o no. Señala algo más serio: no obedecen. Y la fe que no obedece se queda en discurso.

La fe que transforma incomoda

Cuando la fe es real, empieza a confrontar cosas internas. Corrige palabras, ajusta hábitos, cambia prioridades. No deja todo igual.

📖 2 Corintios 5:17 dice:
“El que está en Cristo, nueva criatura es.”

Nuevo no significa perfecto, significa diferente. Si todo sigue igual, entonces la fe no está siendo aplicada.

La fe que no se nota no afecta el entorno

Una fe viva impacta relaciones, trabajo, familia y decisiones. No porque uno lo busque, sino porque Dios gobierna la vida.

📖 Mateo 5:16 dice:
“Alumbre vuestra luz delante de los hombres.”

La luz no se esconde. La fe que transforma se ve sin necesidad de anunciarla.

Creer ya no alcanza cuando no hay entrega

Creer es el inicio, no el final. La transformación comienza cuando se rinde el control.

📖 Romanos 12:1 dice:
“Presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo.”

Dios no transforma lo que no se le entrega.

HERMANA (O)👇🏻

· Creer sin cambiar no transforma.
· Fe sin obediencia no avanza.
· Palabras sin fruto no edifican.
· La fe verdadera se nota.
· Y cuando se nota, transforma.

LA PREGUNTA NO ES SI CREES EN DIOS.
LA PREGUNTA ES SI TU FORMA DE VIVIR MUESTRA QUE EL GOBIERNA TU VIDA. PORQUE CUANDO LA FE ES REAL, NO SE ESCONDE….SE VIVE.

El relato histórico del Génesis no nos dice que la esposa de Lot se detuvo por simple curiosidad, sino por apego. Las ci...
20/01/2026

El relato histórico del Génesis no nos dice que la esposa de Lot se detuvo por simple curiosidad, sino por apego. Las ciudades de la llanura eran prósperas, fértiles y cómodas; dejar Sodoma implicaba renunciar a una vida de seguridad material para caminar hacia lo desconocido. El texto bíblico sugiere que su error no fue un despiste, sino una resistencia interna a la gracia que la estaba sacando del juicio.

A veces, la misericordia de Dios nos toma de la mano para sacarnos de lugares que nos destruyen, pero nuestra naturaleza humana insiste en añorar "los viejos tiempos" porque nos daban una falsa sensación de identidad.

​Jesús utiliza este evento histórico siglos después con una advertencia tajante en Lucas 17:32: "Acordaos de la mujer de Lot". No lo dice para asustarnos, sino para reenfocarnos.

Seguir a Cristo es un movimiento hacia adelante; no se puede arar el campo mirando por el retrovisor (Lucas 9:62). La fe nos recuerda que la salvación es obra de Dios de principio a fin, pero esa misma salvación transforma nuestros deseos para que dejemos de extrañar las cenizas de una vida que ya no nos pertenece.

​(Génesis 19:17-26, Lucas 17:32, Filipenses 3:13)

JOB NO ES UNA HISTORIA BONITA.Es una advertencia.🥺👇Job no perdió “cosas”… lo perdió TODO.Familia. Riquezas. Salud. Prest...
19/01/2026

JOB NO ES UNA HISTORIA BONITA.
Es una advertencia.🥺👇

Job no perdió “cosas”… lo perdió TODO.
Familia. Riquezas. Salud. Prestigio.
Y lo más brutal: Dios guardó silencio mientras el in****no se desataba sobre él.

Fue atacado sin explicación. Juzgado por sus amigos. Humillado públicamente.
Cubierto de llagas, sentado en ceniza, deseando no haber nacido.

Y aun así… no negó a Dios.

“Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo volveré allá.
El Señor dio, y el Señor quitó;
sea el nombre del Señor bendito” (Job 1:21).

Esto es lo que muchos no soportan aceptar:
Dios no le debía nada a Job.
Todo lo que tenía era un regalo… y Dios podía retirarlo cuando quisiera.

La fe de Job no dependía de bendiciones,
dependía de una relación REAL con Dios.

Por eso dijo algo que hoy incomoda a muchos creyentes modernos:

“Aunque Él me mat@re, en Él confiaré” (Job 13:15).

Eso no es fe emocional.
Eso es fe que sangra.
Eso es fe que sobrevive cuando no hay respuestas.

Job nos confronta con una pregunta peligrosa:
👉 ¿Seguirías creyendo si Dios te quitara TODO?

La perseverancia de Job nos desenmascara.
Porque cuando llega la prueba, muchos abandonan, murmuran o culpan a Dios.

Pero la Escritura declara:

“En todas estas cosas somos más que vencedores
por medio de Aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

No vencedores por escapar del dolor,
sino por permanecer fieles dentro del dolor.

Así que no le pidas a Dios solo bendiciones.
Pídele un corazón como el de Job.
Un corazón que resiste.
Un corazón que adora aun cuando todo se derrumba.
Un corazón que no negocia su fe.

Porque…

“Bienaventurado el varón que soporta la prueba;
porque cuando haya resistido,
recibirá la corona de vida
que Dios ha prometido a los que le aman”
(Santiago 1:12)

⚠️ Job no es un cuento motivacional.
Es un llamado al arrepentimiento, a la fe verdadera y a una confianza que no se vende.
Y recuerda hermano o hermana Cristo Viene Pronto.
Dios es ❤️

PERSEVERANCIA: MANTENERSE FIRME EN LAS PRUEBASHermanos, cuando la Biblia habla de perseverancia, no habla de algo ligero...
19/01/2026

PERSEVERANCIA: MANTENERSE FIRME EN LAS PRUEBAS

Hermanos, cuando la Biblia habla de perseverancia, no habla de algo ligero. Habla de mantenerse de pie cuando la vida empuja, cuando los días se nublan, cuando el corazón se cansa y cuando pareciera que no hay fuerzas para seguir. Y Dios sabe que no es fácil. Por eso no solo te da el mandato, también te da el fundamento.

Santiago 1:2-4 dice así, claro y sin confusión:
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

Hermano, hermana, la perseverancia no nace cuando todo está bien, nace cuando hay pruebas. Cuando la fe es sacudida, cuando la paciencia es estirada, cuando el tiempo pesa, cuando la respuesta no llega de inmediato. Es ahí donde se forma el creyente firme, no el creyente que nunca sufre, sino el que no suelta a Dios aunque duela.

La perseverancia es como un árbol plantado junto a corrientes de agua (Salmo 1:3), que no depende del clima, sino de la raíz que lo sostiene. Si tu raíz está en Dios, el viento podrá mover las ramas, pero no te arrancará del suelo.

Las pruebas no vienen para destruirte, vienen para formarte

Dios no manda pruebas porque no te ame.
Las manda porque quiere que crezcas fuerte, no frágil.

Romanos 5:3-4 dice que:
“…la tribulación produce paciencia, la paciencia prueba, y la prueba esperanza.”
• La perseverancia convierte el dolor en esperanza.

Perseverar es esperar sin dejar de creer

Salmos 37:7:
“Guarda silencio ante Jehová y espera en Él.”
• Esperar no es rendirse. Esperar es perseverar creyendo.

Lamentaciones 3:21-23:
“Esto traigo a mi mente, por lo cual tengo esperanza: por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
• Perseveras porque Dios es fiel, no porque tú nunca te canses.

Perseverar no es no caer, es levantarse cuando caes

Proverbios 24:16:
“Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse.”
•No lo destruye la caída, lo sostiene la perseverancia.

La perseverancia es la fe caminando aunque el camino arda

Jesús dijo en:

Mateo 24:13:
“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
• El fin no es cuando el problema se acaba, es cuando Dios te corona por no soltarlo.

Entonces, ¿qué es perseverancia en palabras sencillas?

Es seguir orando cuando hay silencio.
Es seguir creyendo cuando hay duda alrededor.
Es seguir amando cuando hay dolor.
Es seguir caminando cuando hay cansancio.
Es decir: “No me suelto de Dios, aunque la vida apriete.”

Las pruebas te golpean, pero la perseverancia te sostiene.
La perseverancia no es debilidad, es firmeza.
No perseveras porque todo lo entiendes, perseveras porque conoces al Dios que te sostiene.
No perseveras porque no te canses, perseveras porque aunque te canses, Dios te renueva.
Y si te renueva, sigues.
Y si sigues, vences.
Y si vences, testificas que Dios es fiel.

Porque no hay gloria sin perseverancia, ni perseverancia sin pruebas.
Pero al final, el que persevera, no queda a medias, queda completo en Dios.

Dios te bendiga 🙌🏼!!

Dios es❤️

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