Islam اسلام

Islam اسلام L'islam est une miséricorde pour les univers Un adepte de l'islam est appelé un musulman.

L'islam est une religion non Abrahamique seulement, mais c'est une religion qui existe depuis Adam,L'islam articulée autour du Coran( la parole de Dieu )révélée au prophète Mohamed, le dernier prophète de Dieu, au en Arabie. L'islam a pour fondement et enseignement principal le Tawhid (monothéisme, unicité), c'est-à-dire qu'elle revendique le monothéisme le plus épuré où le culte est voué exclusivement à Dieu.

06/05/2019

The Signs
Les signes, la vérité sur l'Islam

06/05/2019
03/12/2017

Hamen dans le Coran

Le prophète Moïse et le jeûne du jour où les Enfants d’Israël ont été sauvé par Dieu:Ces jours-ci (Achoura) les musulman...
12/10/2016

Le prophète Moïse et le jeûne du jour où les Enfants d’Israël ont été sauvé par Dieu:
Ces jours-ci (Achoura) les musulmans jeûnent en hommage au prophète Moïse
Le jeûne d'Achoura est un acte surérogatoire vivement recommandé.Cette tradition musulmane vient commémorer l’épisode célèbre où le prophète Moïse (Moussa) conduisit les Hébreux hors d’Égypte, ce qui entraîna Pharaon et ses troupes à les pourchasser. Résultat : Pharaon fut noyé par les eaux de la mer Rouge. Son peuple sauvé, Moïse jeûna à cette date pour remercier Dieu de l’avoir sauvé des mains du Pharaon.
Allah dit : « Nous fîmes traverser la mer aux Enfants d’Israël. Pharaon et ses armées les poursuivirent avec acharnement et inimitié. Puis, quand la noyade l’eut atteint, il dit : « Je crois qu’il n’y a pas d’autre divinité que Celui en qui ont cru les Enfants d’Israël, et je suis parmi les soumis! » (Yûnus v .90)
Allah dit : « Maintenant ?! Alors qu’auparavant tu as désobéi et tu étais parmi les corrupteurs! Aujourd’hui, nous allons épargner ton corps, afin que tu sois un signe pour tes successeurs. Mais beaucoup de gens ne prêtent aucune attention à nos signes d’avertissement.» (Yûnus v .91-92)

__ANSELM TORMEEDA, CURA Y ERUDITO CRISTIANO, ESPAÑA____________Una gran cantidad de cristianos, abrazaron el Islam duran...
30/09/2016

__ANSELM TORMEEDA, CURA Y ERUDITO CRISTIANO, ESPAÑA____________
Una gran cantidad de cristianos, abrazaron el Islam durante y después de las conquistas islámicas después de la muerte del profeta Muhammad. Nunca fueron obligados, por el contrario, fue un reconocimiento de lo que ya esperaban. Anselmo Turmeda[1], un cura y erudito cristiano, fue una de estas personas cuya historia vale ser mencionada. Escribió un famoso libro llamado “El regalo a los Inteligentes por Rechazar los Argumentos de los Cristianos”[2]. En la Introducción[3] de este trabajo menciona su historia:

“Que todos sepan que vengo de la ciudad de Mallorca, que es una gran ciudad en el mar entre dos montañas y dividida por un pequeño valle. Es una ciudad comercial, con dos maravillosos puertos. Grandes barcos mercantes vienen y echan anclas en el puerto con diferentes productos. La ciudad esta en la isla que tiene el mismo nombre -Mallorca, y la mayor parte de su tierra esta poblada con higueras y olivos. Mi padre era un hombre muy respetado de la ciudad. Yo era su único hijo.

Cuando tenía 6 años, me envió con un cura quien me enseñó a leer el Evangelio y lógicamente, lo terminé en seis años. Después de eso, dejé Mallorca y viajé a la ciudad de Larda, en la región de Castilla, que era el centro de aprendizaje de los cristianos en esa región. Más de mil estudiantes cristianos se reunían allí. Todos bajo la administración del cura que les enseñaba. Estudié el Evangelio y su lenguaje por otros cuatro años. Después de eso, me retiré a Bologne en la región de Anbardia. Bologne es una gran ciudad, siendo el centro de aprendizaje para muchas personas de esa región. Cada año, más de dos mil estudiantes de diferentes lugares se reúnen allí. Se cubren a si mismos con ásperas vestimentas que llaman el “tono de Dios”. Todos ellos, sean hijos de trabajadores o de gobernadores, llevan esta vestimenta, para hacer que los estudiantes se distingan de los demás.

Sólo los curas enseñan, controlan y los dirigen. Viví en la iglesia con un cura anciano. Era muy respetado por su gente debido a su conocimiento, religiosidad y ascetismo, que lo distinguía de los otros curas cristianos. Llegaban preguntas y pedidos de consejos de todos lados, desde reyes a gobernadores, junto a presentes y regalos. Esperaban que aceptara sus regalos y les garantizaran sus bendiciones. Este cura me enseñó los principios y enseñanzas del cristianismo. Me volví muy cercano a él, sirviéndole y asistiendo sus tareas hasta que me convertí en uno de sus mejores asistentes, entonces me confiaba las llaves de su hogar en la iglesia. la comida y bebida que guardaba. Solo se quedaba con una llave de un pequeño cuarto en donde solía dormir. Pienso, y solo Dios lo sabe, que tenía sus cosas más queridas allí. Fui un estudiante y sirviente por un periodo de diez años, luego enfermó, y no pudo cumplir con las reuniones de sus compañeros curas.

Durante su ausencia, los curas discutieron algunos asuntos religiosos, hasta que llegaron a lo que fue dicho por el Dios Todopoderoso a través de su Profeta Jesús en el Evangelio: “Después de él vendrá un Profeta llamado Paracleto.” Discutieron bastante acerca de este profeta y quien era entre los profetas. Todos brindaron su opinión de acuerdo a su conocimiento y entendimiento; y terminaron sin llegar a ninguna conclusión acerca del asunto. Fui a mi cura, como siempre y me preguntó que fue lo que se habló en la reunión del día. Le mencioné las diferentes opiniones de los curas acerca del nombre Paracleto, y como finalizaron la reunión sin aclarar su significado. Me pregunto: “¿Cuál fue tu respuesta?” Le di mi opinión tomada de la interpretación de un conocido exégesis. Él dijo que era casi lo correcto como la de algunos curas, y que otros curas estaban equivocados. “Pero la verdad es diferente. Es porque la interpretación de ese noble nombre la conocen solo algunos eruditos. Y tenemos muy poco conocimiento”. Me arrodille y bese sus pies, diciendo: “Señor, usted sabe que yo he viajado y he llegado a usted de un país distante, le he servido ahora hace ya diez años; y he obtenido más conocimiento del estimado, por favor dígame la verdad acerca de ese nombre”. El cura lloró y dijo: “Mi hijo, por Dios, te estimo mucho por servirme y dedicarte a mi cuidado. Saber la verdad de este nombre, es un gran beneficio, pero es también un gran peligro. Y temo que cuando sepas este nombre y los cristianos lo descubran, te maten de inmediato”. Dije: “Por Dios, por el Evangelio y Él que fue enviado con él, nunca le hablaré a nadie acerca de lo que me dirá, lo guardaré en mi Corazón”. El dijo: “Hijo mío, cuando llegaste de tu país, te pregunté si estabas cerca de los musulmanes, y si se atacaban mutuamente. Esto fue para probar tu odio hacia el Islam. Sabe, hijo mío, que Paracleto es el nombre de su Profeta Muhammad, a quien fue revelado el cuarto libro que menciona Daniel. Su manera es la clara manera que se menciona en el Evangelio”. Dije: “Entonces, señor ¿Qué es lo que dice acerca de la religión de estos cristianos?” El dijo: “hijo mío, si estos cristianos se hubiesen permanecido en la religión original de Jesús, entonces estarían en la religión de Dios, porque la religión de Jesús y la de todos los demás profetas es la verdadera religión de Dios. Pero la cambiaron y devinieron incrédulos”. Le pregunté: “Entonces señor, ¿Cuál es la salvación?” El dijo: “Oh, hijo mío, abrazar el Islam”. Le pregunté: “¿Será salvado el que abrace el Islam?” El respondió: “Si, en este mundo y en el próximo”. Yo dije: “El prudente elige por sí mismo; si sabe, señor el mérito del Islam, entonces ¿Qué lo aleja de él?” El respondió: “Hijo mío, Dios Todopoderoso no me expuso a la verdad del Islam y al profeta del Islam hasta que fui viejo y mi cuerpo se debilitó. Si, no es un excusa, por el contrario, la prueba de Dios se ha establecido en nuestra contra. Si Dios me hubiese guiado a esto cuando tenia tu edad, hubiese dejado todo y adoptado la religión de la verdad. ¡El amor por este mundo es la esencia de cada pecado, y mira cómo soy estimado, glorificado y honorado por los cristianos, y cómo vivo con influencias y confort! En mi caso, si muestro un aleve inclinación hacia el Islam me matarían inmediatamente. Suponte que me salvo de ellos y consigo escaparme con los musulmanes, ellos dirían, ¡no cuentes con tu Islam a favor nuestro, por el contrario te has beneficiado solo por entrar en la religión de la verdad, la religión que te salvara del castigo de Dios! Viviría entre ellos como un pobre hombre anciano de más de noventa años, sin saber su lengua, y moriría entre ellos de hambre. Soy, y toda alabanza se deba a Dios, en la religión de Cristo y la que llego con él, y Dios sabe eso de mi”. Entonces le pregunté: “¿Me recomienda que vaya al país de los musulmanes y adopte su religión?” el me respondió: “Si eres sabio y esperas salvarte, entonces corre por aquello que te salvará en este mundo y en el más allá. Pero hijo mío, nadie está presente con nosotros; esto queda entre tú y yo. Haz un gran esfuerzo y mantenlo como un secreto. Si se sabe y la gente sabe de ello te matarán inmediatamente. Yo no serviré para salvarte. Tampoco servirá que les diga que yo te hablé del Islam, o que te alenté a ser un musulmán, porque lo negaré. Confiarán en mi testimonio. Por lo tanto, no digas una palabra, pase lo que pase”. Le prometí no hacerlo

El estaba satisfecho y contento con mi promesa. Comencé a prepararme para mi viaje y le dije adiós. El rezó por mi y me entregó cincuenta dinares de oro[4]. Tomé un barco hacia la ciudad de Mallorca donde permanecí con mis padres por seis meses. Luego viajé a Sicilia y permanecí allí por cinco meses, esperando un barco con destino a la tierra de los musulmanes. Finalmente, llegó un barco con destino a Túnez. Partimos antes de la puesta del sol y llegamos al puerto de Túnez al mediodía del segundo día. Cuando bajé del barco, eruditos cristianos que habían escuchado de mi llegada fueron a encontrarme y permanecí con ellos por algunos meses con comodidades. Después de eso, pregunté si había algún traductor. El Sultán en ese tiempo era Abu al-Abbas Ahmed. Dijeron que había un hombre virtuoso, médico del Sultán, quien era uno de sus más cercanos consejeros. Su nombre era Yusuf al-Tabib. Estaba muy satisfecho de oír esto, y pregunte donde vivía. Me llevaron allí para conocerlo en privado. Le conté mi historia y la razón por la cual había venido aquí; que era abrazar el Islam. El estaba inmensamente satisfecho con el asunto y me ayudaría a hacerlo. Fuimos al palacio del Sultán. Él se encontró con el Sultán y le contó mi historia y pidió permiso para que yo lo conociera.

El Sultán aceptó, y me presenté ante él. La primera pregunta fue acerca de mi edad. Le dije que tenía treinta y cinco años. Luego preguntó acerca de mis conocimientos y la ciencia que estudiaba. Después de decirle me dijo. “Tu llegada es la llegada de la bondad. Sé musulmán con la bendición de Dios”. Luego le dije al doctor: “Dígale al honorable Sultán que siempre pasa cuando alguien cambia de religión que la gente lo difama y habla pestes de él. Por lo tanto, desearía si él amablemente mandara traer a los curas cristianos y mercantes de la ciudad para preguntarles acerca de mí y escuchar lo que tienen que decir. Luego, por la voluntad de Dios, aceptare el Islam”. Él, envió buscar a los curas y a algunos mercantes cristianos y dejó que me quedara en un cuarto contiguo para que no me vean. “¿Que dicen de este Nuevo cura que llego por barco?” preguntó. Ellos dijeron: “Es un gran erudito de nuestra religión. Nuestros obispos dicen que es el más sabio y nadie es superior a él en su conocimiento religioso”. Después de escuchar lo que los cristianos dijeron, el Sultán me envió a llamar, y me presenté ante ellos. Declaré los dos testimonios que no hay otro dios más que Dios y que Muhammad, que la piedad y bendiciones de Dios lo acompañen, es su Mensajero, y cuando los cristianos escucharon esto dijeron: “Nada lo ha inducido a hacer esto excepto su deseo de casarse, ya que los curas en nuestra religión no pueden casarse”. Luego se retiraron en aflicción y dolor.

El Sultán me destinó un cuarto de dinar por día del Tesoro y me permitió casarme con la hija de Al-Hayy Muhammad al-Saffar. Cuando decidí consumar el matrimonio, me entregó cien dinares de oro y un excelente traje. Luego consumí el matrimonio y Dios me bendijo con un hijo a quien llame Muhammad como bendición por el nombre del Profeta”[5].

FOOTNOTES:[1] Después de abrazar el Islam, fue conocido como Abu Muhammad bin Abdullah Al-Taryuman. Lo llamaban Al-Tarjuman (El traductor), porque en menos de cinco meses después de su conversación, el Sultán lo nombro general de la Administración de la Marina donde aprendió el lenguaje árabe y se convirtió en un dotado traductor en discusiones entre musulmanes y cristianos. Después de un año, se lució en el lenguaje árabe y fue nombrado como el jefe de los asuntos de Traducción. Es bien conocido entre las personas comunes, quienes le dieron sobrenombres tan placenteros; el mas popular fue Sidi Tohfah, que significa “Mi Gran Regalo”, refiriéndose a su famoso libro.[2] Tuhfat al-arib fi al-radd ‘ala Ahl al-Salib en arabe. El libro fue un poderoso golpe para la estructura de los cristianos porque fue escrito por uno de los más grandes eruditos cristianos del momento.[3] Siguiendo la introducción, escribió algunos eventos con respecto al estado Hafsah. Sigue con nueve capítulos incluyendo uno que demuestra que los cuatro evangelios no fueron escritos por los discípulos de Jesús, a quien se les atribuye generalmente. También discutió otros temas incluyendo el Bautismo, la Trinidad, el Pecado Original, La Última Cena, La indulgencia, La ley de la fe. Rechazó todas estas doctrinas basadas en los textos de los Evangelios y el razonamiento lógico. Probó también la naturaleza humana de Cristo, y desaprobó su alegación a la naturaleza divina. Luego expuso las contradicciones en los textos interpolados de la Biblia. También discutió asuntos criticados por los musulmanes acerca del permiso de casarse de los eruditos religiosos y hombres piadosos, la circuncisión, y el placer físico en el Paraíso. Concluyó su libro probando la veracidad del Profeta Muhammad utilizando textos de la Biblia.[4] Monedas [5] Extraído del material de la Autenticidad del Corán: Pruebas de que es una Revelación de Dios Todopoderoso por Abdur-Raheem Greene.

____ L'histoire de Anselm Tormeeda prêtre espagnole ________-                                                           ...
30/09/2016

____ L'histoire de Anselm Tormeeda prêtre espagnole ________
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De nombreux chrétiens ont embrassé l’islam à l’époque des conquêtes islamiques et dans les années qui ont suivi, après la mort du prophète de l’islam. Jamais ils ne se sont convertis par la force, mais plutôt parce qu’ils avaient reconnu dans l’islam ce qu’ils avaient longtemps attendu. Anselm Tormeeda[1], un prêtre et érudit chrétien, est l’une de ces personnes dont l’histoire vaut la peine d’être racontée. Il a écrit un livre bien connu intitulé « Cadeau pour l’intelligent : un guide servant à réfuter les arguments des chrétiens ».[2] Dans l’introduction[3] de cet ouvrage, il raconte son histoire :

« Sachez que je suis originaire de Majorque, une belle ville en bord de mer sise entre deux montagnes et séparée par une petite vallée. C’est une ville commerçante, qui compte deux ports. De grands navires marchands y jettent l’ancre, apportant diverses marchandises. La ville est située sur l’île qui porte son nom – Majorque – et l’on y retrouve de très nombreux figuiers et oliviers. Mon père était un homme très respecté, dans cette ville, et j’étais son fils unique.

Quand j’avais six ans, mon père m’envoya chez un prêtre qui m’enseigna l’Évangile et la logique; cette instruction s’étala sur six années. Par la suite, je quittai Majorque et me rendis dans la ville de Larda, dans la région de Castille, qui était le centre d’enseignement chrétien de la région, à l’époque. Entre mille et mille cinq cents étudiants y étaient réunis. J’y étudiai l’Évangile dans sa langue d’origine durant quatre autres années. Puis, je partis pour Bologne. Bologne est une très grande ville et chaque année, près de deux milles étudiants s’y rassemblaient, venant de plusieurs endroits différents. Ils étaient vêtus de tissus rêches qu’ils appelaient la « clameur de Dieu ». Chacun d’entre eux, fut-il le fils d’un ouvrier ou le fils d’un juge, était enveloppé de ce vêtement afin de se distinguer, en tant qu’étudiant.

Seuls les prêtres enseignaient, et ils avaient le plein contrôle sur les étudiants. J’habitais dans l’église avec un prêtre assez âgé. Vu son érudition, sa piété et son ascétisme qui le distinguaient des autres prêtres, il était très respecté. Des gens de partout venaient lui poser des questions ou lui demander conseil, même des dirigeants et des rois qui, par la même occasion, lui apportaient des cadeaux de toutes sortes dans l’espoir qu’il les accepterait et leur accorderait sa bénédiction. Ce prêtre m’enseigna les principes et les règles du christianisme. Je devins très proche de lui; j’étais à son service et l’assistais dans ses tâches. Je devins l’un de ses assistants à qui il accordait le plus sa confiance, au point où il me confia les clefs de ses appartements et des réserves de nourriture et de boisson. La seule clef qu’il ne partageait pas avec moi était celle de la petite chambre où il dormait. Je crois, mais Dieu sait mieux, qu’il gardait là ses trésors personnels. Durant dix années, je fus à la fois son étudiant et serviteur; puis, il tomba malade, au point de n’être plus en mesure d’assister aux réunions avec les autres prêtres.

Durant son absence, les prêtres discutèrent de divers sujets et, un jour, ils abordèrent celui des paroles suivantes, que Dieu a transmises aux hommes par l’intermédiaire de Jésus, dans l’Évangile : « Et moi, je prierai le Père, et il vous donnera un autre consolateur [Paraclet]... » (Jean 14 :16). Ils débattirent longuement sur ce Paraclet et sur la personne à laquelle il faisait référence, parmi les prophètes. Chacun donna son opinion en fonction de son savoir et de la compréhension qu’il avait du sujet, et la réunion se termina sans qu’ils se fussent mis d’accord. Je retournai chez mon prêtre et, comme il en avait l’habitude, il m’interrogea sur les sujets dont avaient discuté ses collègues, ce jour-là. Je lui rapportai les échanges qui avaient eu lieu au sujet du Paraclet et la divergence d’opinion entre les prêtres, qui n’avaient pu parvenir à un accord. Il me demanda ce que j’en pensais, personnellement. Je lui donnai mon opinion, qui était en fait basée sur l’interprétation d’un exégèse bien connu. Il me dit que j’avais presque raison, comme certains autres prêtres, et que tous les autres avaient tort. Mais il ajouta : « Toutefois, la vérité est différente de tout ce que vous avez pu avancer. Cela parce que l’identité de ce noble Paraclet n’est connue que d’un petit nombre d’érudits. Et nous ne possédons que peu de savoir...». Je tombai à genoux et embrassai ses pieds et dit: « Monsieur, vous savez que j’ai voyagé et que je suis venu jusqu’à vous d’un pays lointain; je suis à votre service depuis plus de dix ans et j’ai acquis un savoir important, alors je vous en prie, dites-moi la vérité sur le Paraclet. » Le prêtre se mit à pleurer et dit : « Mon fils, par Dieu tu m’es très cher pour m’avoir si bien servi et avoir pris soin de moi avec un tel dévouement. Si je te dis la vérité sur ce nom, tu y trouveras un grand bienfait, mais un danger te guettera. Et je crains, une fois que tu sauras la vérité, que si les chrétiens l’apprennent, ils tentent de te tuer sur-le-champ. » Je dis : « Par Dieu, par l’Évangile et par celui qui a été envoyé avec, je ne dirai jamais un mot de ce que vous m’apprendrez; je le garderai au fond de mon coeur. » Il dit : « Mon fils, lorsque tu es arrivé ici, en provenance de ton pays, je t’ai demandé si tu avais vécu près des musulmans, s’ils avaient organisé des attaques contre vous et vous contre eux. Je t’ai posé ces questions pour connaître ton degré de haine envers l’islam. Sache, mon fils, que le Paraclet est en fait leur prophète, Mohammed, à qui a été révélé le quatrième livre, tel que mentionné par Daniel. Sa voie est la voie droite et claire mentionnée dans l’Évangile. » Je dis : « Dans ce cas, monsieur, que dites-vous de la religion des chrétiens? » Il dit : « Mon fils, si ces chrétiens suivaient toujours la religion transmise à l’origine par Jésus, alors ils suivraient la religion de Dieu; car la religion de Jésus et de tous les autres prophètes est la véritable religion de Dieu. Mais ils l’ont modifiée et sont devenus mécréants. » Je lui demandai : « Mais alors, monsieur, comment s’en sortir? » Il me dit : « Ô mon fils, embrasse l’islam! ». Je lui demandai : « Celui qui embrasse l’islam sera-t-il sauvé? » Il dit : « Oui : en ce monde et dans l’au-delà. » Je dis : « La personne avisée fait les bons choix pour elle-même; si vous connaissez, monsieur, les bienfaits de l’islam, alors qu’est-ce qui vous empêche de l’adopter? » Il répondit : « Mon fils, Dieu Tout-Puissant ne m’a fait connaître la vérité sur l’islam et le prophète Mohammed qu’au moment où j’étais déjà vieux et que mon corps s’était déjà affaibli. Oui, nous n’avons aucune excuse, nous chrétiens; au contraire, la preuve de Dieu a été établie contre nous. Si Dieu m’avait fait connaître cette vérité quand j’avais ton âge, j’aurais tout laissé tomber et j’aurais embrassé la religion de vérité.

L’amour de ce bas monde est à la source de tout péché. Vois comme je suis estimé, loué et honoré par les chrétiens, et vois comme je vis dans l’abondance et le confort! Considérant ma position, si je démontrais la moindre inclination vers l’islam, ils me tueraient immédiatement. Même en supposant que j’arrive à leur échapper et à me rendre en terre d’islam, les musulmans me diraient que ma conversion à la religion qui me sauvera du châtiment de Dieu n’est pas une faveur que je leur fais à eux, mais à moi-même d’abord et avant tout. Je vivrais donc parmi eux comme un pauvre vieux de quatre-vingt-dix ans, sans connaître leur langue, et je mourrais de faim parmi eux. Je suis – gloire à Dieu – sur la voie du Christ et de son message, et Dieu le sait. » Je lui demandai alors : « Me conseillez-vous d’aller en terre d’islam et d’adopter leur religion? » Il me dit : « Si tu es avisé et que tu souhaites trouver le salut, alors cours vers ce qui t’apportera le succès dans cette vie et dans l’au-delà. Mais, mon fils, nul ne doit être mis au courant de cette affaire : elle reste entre toi et moi, efforce-toi d’en garder le secret. Si la chose est révélée et que les gens l’apprennent, ils te tueront immédiatement et contre eux, je ne pourrai rien pour toi. Il ne t’avancera à rien, non plus, d’aller leur dire ce que tu as entendu de ma part, au sujet de l’islam, ou de leur faire savoir que je t’ai encouragé à devenir musulman, car je nierai tout. Ils me croiront avant de te croire, toi. Alors quoiqu’il adviennne, n’en souffle mot à personne. » Je lui promis de ne rien révéler et il parut satisfait de ma promesse.

Je fis mes préparatifs pour le voyage et j’allai lui faire mes adieux. Il pria pour moi et me donna cinquante dinars d’or. Je pris un bateau jusqu’à Majorque, où j’allai passer six mois avec mes parents. Puis je me rendis en Sicile, où je demeurai cinq mois, attendant un bateau qui partirait pour un pays musulman. Finalement, un bateau arriva, qui repartait pour Tunis. Nous partîmes avant le crépuscule et atteignîmes le port de Tunis le jour suivant, à midi. Lorsque je descendis du bateau, des membres officiels de la communauté chrétienne, qui avaient entendu parler de mon arrivée, vinrent m’accueillir. Je vécus avec eux, dans le plus grand confort, durant quatre mois. Puis, je demandai à rencontrer un interprète. Le sultan, à cette époque, était Abou al-Abbas Ahmed. On m’indiqua un homme vertueux, nommé Yousouf al-Tari, qui était en fait le médecin du sultan et l’un de ses plus proches conseillers. Je fus très content d’entendre cela et je demandai son adresse. On m’y conduisit. Une fois chez lui, je lui racontai mon histoire et la raison pour laquelle j’étais venu à Tunis (i.e. que je souhaitais embrasser l’islam). Il se montra extrêmement enthousiaste et se sentit privilégié que cela se fasse par son intermédiaire. Nous nous rendîmes au palais du sultan. Il raconta mon histoire au sultan et lui demanda la permission de me présenter à lui.

Le sultan accepta et je me présentai à lui. La première chose qu’il me demanda fut mon âge. Je lui dis que j’avais trente-cinq ans. Puis il m’interrogea sur mon éducation et sur les sciences que j’avais étudiées. Après avoir entendu ma réponse, il dit : « Ta venue ici est la venue de la bonté de Dieu. Sois musulman, par la grâce de Dieu. » Je me tournai vers le médecin et lui dis: « Dites à l’honorable sultan qu’à chaque fois qu’une personne change de religion, ses semblables la diffament et parlent en mal d’elle. Je lui serais reconnaissant d’envoyer chercher les prêtres chrétiens et quelques marchands de cette ville, de les interroger à mon sujet et d’écouter ce qu’ils auront à dire. Puis, si Dieu le veut, j’embrasserai l’islam. » Le sultan me dit, par l’intermédiaire de l’interprète : « Tu me demandes ce qu’Abdoullah bin Salam a demandé au Prophète lorsqu’il est venu lui annoncer sa conversion. »

Il envoya chercher les prêtres et certains marchands chrétiens et me fit asseoir dans une pièce adjacente où ils ne pouvaient me voir. Le sultan leur demanda : « Qu’avez-vous à dire au sujet de ce jeune prêtre qui est récemment arrivé par bateau? » Ils dirent : « C’est un érudit très versé dans notre religion. Nos évêques disent qu’il est le plus instruit d’entre nous et que nul ne se situe à son niveau en matière de savoir religieux. » C’est alors que le sultan me fit entrer dans la pièce, devant eux. Je prononçai l’attestation de foi, i.e. que nul ne mérite d’être adoré à part Dieu et que Mohammed est Son messager. Lorsque les chrétiens m’entendirent prononcer ces paroles, ils se signèrent et dirent : « Rien ne l’a poussé à faire cela si ce n’est son désir de se marier, car dans notre religion, les prêtres ne se marient pas. » Et ils quittèrent, en état de choc.

Le sultan me fixa une somme d’un quart de dinar par jour et me fit épouser la fille d’al-Hajj Mohammad al-Saffar. Lorsque vint le moment de consommer le mariage, il me donna cent dinars d’or et une magnifique garde-robe. Je consommai mon mariage et Dieu, de par Sa grâce, me donna un fils que je nommai Mohammed, en hommage au Prophète. »[4]
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NOTES:
[1] Après avoir embrassé l’islam, il changea son nom pour Abou Mohammed bin Abdoullah al-Tarjoumane. Il s’appelait al-Tarjoumane (le Traducteur) parce que cinq mois après sa conversion, le Sultan le nomma général de l’administration de la marine, où il apprit l’arabe et devint un très bon traducteur, servant souvent d’interprète dans les discussions entre musulmans et chrétiens. Après seulement un an, il devint si doué pour la langue arabe qu’il fut nommé dirigeant du Département de Traduction. Il était connu des gens du peuple, qui lui donnaient des surnoms affectueux, dont le plus populaire était Sidi Tohfah, c’est-à-dire Maître Cadeau, qui faisait référence à son populaire ouvrage.[2] Touhfat al-arib fi al-radd ‘ala Ahl al-Salib, en arabe. L’ouvrage portait un coup puissant à la structure de la croyance chrétienne, car il provenait de l’un des plus grands érudits chrétiens de l’époque.[3] Après l’introduction, il relatait et commentait certains événements s’étant produits dans l’État de Hafsah. Puis suivaient neuf chapitres, dont l’un démontrait que les quatre évangiles n’avaient pas été rédigés par les disciples de Jésus, auxquels on les attribue habituellement. Il abordait également d’autres sujets comme le baptême, la trinité, le péché originel, la cène, l’indulgence et la Loi. Il réfutait chacune de ces doctrines sur la base même des textes évangéliques et en utilisant le raisonnement logique. Il démontrait également la nature humaine de Jésus et la fausseté de sa prétendue nature divine. Puis, il exposait les contradictions dans les textes falsifiés de la Bible. Par ailleurs, il discutait de ces choses au sujet desquelles les chrétiens critiquaient les musulmans, comme le mariage chez les hommes versés en religion ou les hommes connus pour leur piété, la circoncision et les plaisirs charnels du Paradis. Il concluait son ouvrage en démontrant le caractère véridique de la mission prophétique de Mohammed, soutenant ses arguments par des textes tirés de la Bible.[4] Texte tiré de “Material on the Authenticity of the Quran: Proofs that it is a Revelation from Almighty God” (Documentation sur l’authenticité du Coran: preuves qu’il s’agit d’une révélation de Dieu Tout-Puissant), par Abdurraheem Green.

21/07/2016
Je n'arrête pas de penser et méditer ce verset coranique : "Lorsque Ton Seigneur confia aux Anges: «Je vais établir sur ...
20/06/2016

Je n'arrête pas de penser et méditer ce verset coranique : "Lorsque Ton Seigneur confia aux Anges: «Je vais établir sur la terre un vicaire «Khalifa»(1). Ils dirent: «Vas-Tu y désigner un qui y mettra le désordre et répandra le sang, quand nous sommes là à Te sanctifier et à Te glorifier?» - Il dit: «En vérité, Je sais ce que vous ne savez pas!». (30) Et Il apprit à Adam tous les noms (de toutes choses), puis Il les présenta aux Anges(2) et dit: «Informez-Moi des noms de ceux-là, si vous êtes véridiques!» (dans votre prétention que vous êtes plus méritants qu’Adam). (31)"[2-30]
=>Méditez comment les anges posent leurs interrogations,comment ils avouent qu'ils n'ont pas compris d'une manière sincère.Je pensais en lisant ça aux non-croyants n’hésitez pas de poser vos questions à Dieu. Lui seul peut vous répondre et je suis convaincue que vous allez avoir une réponse mais quand vous allez l'avoir ne fermez pas les yeux ne fermez pas vos cerveaux pour une raison ou une autre, par peur ou par autre chose .
Posez toutes vos questions,vous n'avez pas besoin d'intermédiaire.

Sous-titré en Anglaishttps://www.youtube.com/watch?v=9xGmziNI6kU
17/01/2016

Sous-titré en Anglais
https://www.youtube.com/watch?v=9xGmziNI6kU

هي مبادرة تقوم عليها أسرة المهيدب الكريمة لإستضافة 100 من المسلمين الجدد لأداء مناسك الحج وهذا الفيلم يحكي قصصهم ومشاعرهم في الحج.

"Ô hommes! Une parabole vous est proposée, écoutez-la: «Ceux que vous invoquez en dehors d’Allah ne sauraient même pas c...
16/01/2016

"Ô hommes! Une parabole vous est proposée, écoutez-la: «Ceux que vous invoquez en dehors d’Allah ne sauraient même pas créer une mouche, quand même ils s’uniraient pour cela. Et si la mouche les dépouillait de quelque chose, ils ne sauraient le lui reprendre. Le solliciteur et le sollicité sont [également] faibles!» "(73)(Coran : Surah 22:73)
[O people, an example is presented, so listen to it. Indeed, those you invoke besides God will never create [as much as] a fly, even if they gathered together for it [i.e., that purpose]. And if the fly should steal from them a [tiny] thing, they could not recover it from him. Weak are the pursuer and pursued.] (Coran : Surah 22:73)
https://www.youtube.com/watch?v=KrL3qI2Qg-Q

رسالة القرآن رسالة خالدة، لأنها خاتمة الرسالات من رب السموات والأرض. إذا كانت الاكتشافات العلمية سببا في كشف تلاعب رجال الكنيسة بالعقول واستعباد البشر، فإنها...

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