25/03/2026
El cheverísimo tiempo de Pascua está llegando.Cristo ha vencido la muerte! Él vive! Y es sobre eso que me gustaría compartir mi testimonio hoy.
Hace algunos años, cuando yo era niño, los misioneros vinieron a mi casa para enseñarme sobre Jesucristo. Tomé la decisión de bautizarme; quería seguir el ejemplo de Jesucristo, aunque no había entendido necesariamente todas las enseñanzas poderosas de los misioneros.
Decidí que mi papá iba a bautizarme. Representaba mucho por él, porque tenía que prepararse y dejar de fumar. Se preparó y dejó de fumar; había luchado con Cristo a su lado y habían ganado.
Sin embargo, él falleció un poco antes de mi bautismo. Me sentí muy perdido, con demasiado dolor y, más que todo, olvidado de Dios. Un Dios que yo conocía desde hacía muy poco tiempo.
Entonces solo había una cosa que hacer: orar para saber si de verdad me escuchaba.
Lo que sentí mientras estaba arrodillado, llorando y orando con todo mi corazón, jamás lo podré olvidar. Es como si, con Su voz y con mucho amor, me recordaba lo que Su Hijo había hecho por mí.
Cristo tenía padres, hermanos y hermanas, amigos y discípulos, y Él, era perfecto. Pero una noche, durante la Pascua judía, fue al Jardín de Getsemaní a llevar sobre Él todo el dolor, los pecados y las enfermedades de cada hijo e hija de nuestro Padre Celestial.
Llevó Su cruz, tan pesada, y por eso también llevó la mía y la de cada uno de nosotros. Murió en la cruz en el monte Gólgota, pero eso no fue el fin de la historia: resucitó tres días después, como los profetas lo habían anunciado.
Sé que Jesucristo es nuestro Salvador. Él vive! Ha vencido la muerte y, gracias a eso, algún día volveré a ver a mi padre y seremos una familia por la eternidad. En este tiempo privilegiado de Pascua, adorémoslo!
En el nombre de Jesucristo, amén.