21/03/2026
El 25 de febrero asistí, en representación de la asociación de Antiguos Alumnos, a la inauguración del nuevo edificio de Educación Infantil y Formación Profesional de nuestro colegio. Fue un acto bonito y emotivo, con la presencia de religiosas del Equipo General, del Equipo Provincial y del Equipo de Titularidad de la Compañía de María, así como de diversas autoridades civiles y eclesiásticas.
El colegio se transforma y se actualiza, porque así es la vida: todo cambia, se adapta a los tiempos y, en definitiva, crece y evoluciona. Una transformación que recuerda, de algún modo, a la energía: siempre en movimiento. Porque Compañía es también una energía vital que sigue formando a generaciones en constante renovación. Y, sin embargo, en medio de esos cambios, permanece intacta su esencia: el legado de Santa Juana de Lestonnac.
El nuevo edificio está concebido con espacios abiertos y dinámicos que favorecen un aprendizaje activo. Todo está pensado a la medida de los más pequeños, con mobiliario en colores cálidos. Los grandes ventanales permiten aprovechar al máximo la luz natural, creando un entorno luminoso y acogedor.
La Compañía de María siempre ha apostado por la innovación educativa, manteniendo como base una educación humanista y cristiana que sitúa a la persona en el centro, educa en la vida y para la vida, y busca formar cabezas bien hechas más que bien llenas.
En lo personal, fue especialmente significativo volver a ver a la religiosa Cristina Sanz, odn, directora del colegio cuando yo cursaba BUP y COU y también profesora de Literatura. Forma parte de la historia de mi vida. Al escuchar su intervención durante la inauguración, por un momento cerré los ojos y su voz, tan reconocible, me llevó de nuevo a aquellos años. Me dio clase; estuve con ella en celebraciones, convivencias y excursiones… recuerdos y vivencias que forman parte de mi historia personal y del vínculo que sigo manteniendo con la Compañía de María.
Carmen Begué