16/06/2026
Evangelio según San Mateo 5, 43-48 (16-06-2026)
“Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. Es cierto que somos barro, vulnerables, pero esa fragilidad y errores que cometemos no impide que en la vida tengamos claro el objetivo que, desde la fe, es hacer llevar la palabra del Señor a la vida diaria. Entonces entiendo que la perfección no consiste en hacer todo bien, no equivocarse, etc., pues eso sólo le corresponde a Dios; la perfección es procurar ser en todo tiempo y lugar reflejo de Aquel que ha sembrado en cada uno la semilla de su presencia, ser imagen del creador; la perfección a la que el Señor nos llama es continuar por su camino con nuestras inquietudes, dudas, caídas…, pero es levantarse y no dejar de caminar pues es en el camino donde la luz se va haciendo presente, es en el camino que vamos descubriendo y viviendo la tierra prometida, creciendo en humanidad y fe y dejando rastros que llevan al encuentro con el Dios de la vida. Esa perfección a la que el Señor nos llama nace de Él, de su llamada, de fijar su mirada en nosotros, una invitación o llamada que no deja indiferente a nadie y que rompe con nuestro inmovilismo y nos pone ante un camino nuevo y sorprendente, un camino por hacer, una nueva historia que construir. “Como vuestro Padre es perfecto”, pues el Señor es nuestro ejemplo, espejo en el que nos miramos y de quien aprendemos la nueva manera de hacer posible una persona nueva, una historia distinta. Feliz día.