06/04/2026
CUANDO LA FE SE PONE EN VENTA.
Hay algo profundamente incómodo en lo que está pasando con la Semana Santa en algunos lugares. Y no es solo cuestión de tradición, ni de estética, ni de organización, es algo más hondo.
Si Jesús entrara hoy en ciertas ciudades ¿qué vería?
Si no compras, no participas.
Y entonces es inevitable recordar aquella escena en el templo. Jesús no se enfadó por capricho, se enfadó porque lo sagrado había sido invadido por el negocio. Porque lo que debía ser de todos es condicionado por el dinero.
Porque cuando la fe se convierte en espectáculo de pago, cuando la devoción se segmenta por precios o cuando el pueblo se queda detrás de una barrera, algo no va bien
La Semana Santa nació en la calle y nació para todos. Para el que puede y para el que no. Para el que cree y para el que duda. Para el que mira y para el que la vive, con el corazón en un puño.
Convertir eso en un espacio privatizado no es solo una decisión logística, es una declaración de valores.
Y quizás la pregunta que incomoda (pero que necesitamos hacernos) es esta:
¿Estamos honrando el mensaje de Jesucristo o lo estamos vendiendo?
Porque si hay algo que dejó claro Jesús, es que hay cosas que no deberían tener precio.
Y entre ellas, sin duda, está el alma de un pueblo.
( con el permiso del que publico esto, lo he tomado prestado, pero resumiendolo un poco, para adaptarlo a lo mas cercano.