28/08/2026
Este Domingo Día de Misión Diocesana, Colaboraremos con la ayuda a los Misioneros asturianos y a las Misiones de Nuestra Diocesis
CARTA DE D. JESUS SANZ, ARZOBISPO DE OVIEDO CON MOTIVO DEL DIA DE LA MISION DIOCESANA EL 29 Y 30 DE AGOSTO
Tras los tres años de andadura apostólica, Jesús regresará al Padre. No volverá para dejar sus trazas humanas y recuperar los esplendores divinos. Sino que una vez que se encarnó en nuestra condición, abrazará con todas las consecuencias la humanidad que como naturaleza asumida formará parte de su única persona. Es lo que hemos aprendido y profesado en nuestro credo de fe cristiana. Pero hay un matiz importante: que en esa despedida se realizará una transmisión, una transferencia. El Señor confiará a sus discípulos la misma misión que el Padre le confió a Él. Así concluye el relato de San Marcos: «Y les dijo: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16, 15). Ahí nace la vocación misionera de todo cristiano.
La diócesis de Oviedo tiene un precioso recorrido con sus señeras experiencias misioneras, empezando por nuestro dominico protomártir San Melchor de Quirós en las tierras del Oriente. Pero también hubo asturianos misioneros en América, en África y en Europa. Distintos escenarios, diversas épocas, muchas y variadas circunstancias que tienen en común la pasión cristiana de llevar la Buena Noticia a los hombres y mujeres a los que nos sentimos en todo momento movidos a compartir la fe que recibimos de nuestros padres, de nuestros sacerdotes y religiosas, de nuestros catequistas.
Los últimos años han estado marcados por una doble presencia en América y en África: Aguarico (Ecuador) y Bembereké-Gamia (Benín), respectivamente. Por diversos motivos nuestra presencia misionera en esos lugares tocó a su fin, tal y como en su momento explicamos con gratitud por cuanto realizamos en esos lares. Dimos término a la presencia allí, no a nuestra exigencia y vocación misionera como cristianos de Asturias que tienen abierto el corazón y dilatada la mirada desde el mandato del Señor de ir a todo el mundo para proclamar el santo Evangelio a toda la creación.
Hemos ido tanteando posibilidades, valorando y discerniendo los distintos factores para volver a tener una presencia misionera diocesana. Nos decantamos por los países hermanos de la América hispana. Últimamente ha emergido con fuerza y creíble posibilidad de abrir una misión en Panamá. Se trata de una zona pobre, con casi cien mil habitantes, un colegio de educación especial para niños indigentes, la cárcel de menores y la de mujeres, y unos ochenta lugares de culto con pequeñas comunidades. Todo esto es atendido en este momento por un sacerdote, dos diáconos permanentes y un nutrido grupo de catequistas. Estando al habla con mi buen amigo el arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa, agustino, estuve visitando esa zona de su diócesis junto a nuestro vicario general y nos inclinamos a que sea ese el próximo destino de nuestra misión diocesana.
En momentos de precariedad vocacional como los que sufrimos en la vieja Europa, la tentación puede ser la de replegarse en nuestra seguridad cómoda y no complicarnos la vida. Pero lo que reclama el seguimiento de Jesús es precisamente la disponibilidad ilusionada para llevar la Buena Noticia del Señor a los hermanos que nos necesitan. En los próximos meses daremos ya los primeros pasos que supondrán un alargamiento de nuestra geografía diocesana dilatando la presencia de nuestros sacerdotes y quizás algún laico para trabajar en aquella diócesis hermana que espera con alegría nuestra próxima llegada. Doy gracias al Señor por esta nueva etapa misionera que se nos abre, y que será una bendición para todos, estemos donde estemos. Pongo ante Dios este proyecto, y que la Santina lo bendiga junto a san Melchor de Quirós. Recemos para que cuanto antes sea posible la realización de esta nueva presencia fraterna y apostólica de la Iglesia asturiana.
El Señor os bendiga y os guarde.
Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo