25/07/2026
Con el corazón lleno de amor, la Divina Pastora vuelve a llamar a salir a las calles de su pueblo. Un pueblo que la espera con los brazos abiertos y el corazón rebosante de fe.
La Divina Pastora es protección, es consuelo, es amor eterno y, sobre todo, esperanza. Irradia fortaleza con su mirada y derrama su gracia sobre todos aquellos que se acercan a Ella con confianza.
Así se presenta para la Procesión Pastoreña 2026, ataviada con un extraordinario conjunto de piezas históricas de gran valor artístico y devocional.
Luce un chaleco bordado en oro de canutillo, datado a principios del siglo XVIII, auténtica joya del patrimonio textil. Porta también un magnífico mantón de Manila, bordado íntegramente a mano en seda y flecado artesanalmente, con más de 160 años de historia.
El vestido que estrena es otro de los favores cumplidos por la Santísima Madre, testimonio de la fe y del agradecimiento de sus devotos. Sobre su manto prende las peticiones, los agradecimientos y los favores concedidos, mientras que de su manzano cuelgan numerosos rosarios, como homenaje al rezo del Santo Rosario y al amor filial a María.
El Divino Pastorcito también estrena un precioso traje brocado en tonos dorados, enriqueciendo aún más este conjunto de extraordinaria belleza.
Desde aquí queremos agradecer de corazón a todas las personas que han acompañado a la Santísima Madre durante esta mañana, así como en estos días de Santo Rosario y de cercanía junto a Ella.
La Divina Pastora, más cerca que nunca.
La Divina Pastora, en el corazón de todo un pueblo.