15/04/2014
México, DF.- El presidente Enrique Peña Nieto se
ha notado triste en los últimos días. Algunos
medios aseguraban que era el nervio por el
encuentro con el presidente de Francia. Pero el
día de hoy ha salido a la luz la verdadera causa
del estado de ánimo de Peña Nieto: descubrió que
la lucha libre es, en realidad, un espectáculo.
Todo surgió cuando el pasado domingo se reunió
con sus hijos para ver Wrestlemania (o
Reseltmania como él lo pronuncia). El presidente
apoyaba al invicto Undertaker. Enrique estaba tan
seguro de la victoria de este luchador, que hizo
una apuesta con unos senadores panistas. En
juego: la aprobación de una reforma.
Al ver la derrota de su ídolo, el galán de
Atlacomulco lloró de tristeza (la reforma no le
importó mucho, él lloraba de incredulidad y
tristeza). Fue entonces cuando sus hijos le dijeron
que no exagerara, pues todo era falso.
Fue un golpe muy duro para el presidente, pues
hace apenas seis años que dejó de creer en los
Reyes Magos (sus hijos le dejaban regalos), y
todavía no se recuperaba de eso. Desde niño,
Peña Nieto siempre fue fanático de la lucha libre,
su ídolo era El Santo, y no puede creer que su
más grande héroe fuera un farsante.
Incluso, se dice que rompió todos los muñecos
que tenía de él, cortó en pedazos su máscara, y
quemó las cartas que le escribió y que nunca se
atrevió a enviarle. El presidente ha pedido que se
le considere “persona non grata” en México,
aunque uno de sus asesores le explicó que eso no
se puede hacer con personas que ya murieron.
Esperemos que el presidente se recupere pronto
de este golpe y pueda estar pronto al cien por
ciento para gobernarnos como mejor sabe