Parroquia Santiago el Mayor - Santiago de Vigo

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Pontevedra, España Templo Parroquial

SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚSTrasplante de corazón.Se dice con frecuencia que alguien tiene buen o mal corazón...
11/06/2026

SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Trasplante de corazón.
Se dice con frecuencia que alguien tiene buen o mal corazón; que tiene mucho corazón o que no tiene corazón cuando se quiere hablar de su bondad o de su maldad. También se emplea como símbolo de la sinceridad o de la generosidad: “Te hablo con el corazón en la mano”, “cuenta conmigo; te lo digo de corazón…”
En el plano fisiológico no es preciso encarecer su importancia. Es una máquina que no descansa ni de día ni de noche, bombeando la sangre a todos los rincones del cuerpo. El día que se pare definitivamente, ha llegado la muerte.
Y, sobre todo, el corazón es símbolo por antonomasia del amor, lo más puro, sublime y divino que tiene el ser humano. Porque Dios es amor y el hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios. Amor que no es impulso ciego ni codicia posesiva, sino entrega oblativa, a la vez lúcida y emocional, voluntaria y consciente, delicada y fuerte, impulsiva y perseverante.
Por todo ello, el corazón es como la síntesis y la expresión más perfecta de la persona humana. De hecho, aún siendo otros órganos tan vitales como el corazón, no se suele decir: «te daría mi cerebro”, por ejemplo, mientras que sí se dice que se entrega todo el corazón a quien se ama mucho.
En la Revelación (Sgda. Escritura), Dios emplea con frecuencia el símbolo del corazón. Parece como si un Dios infinitamente grande, sabio y poderoso, el dios de los filósofos, capaz de mover la máquina del mundo, pero incapaz de conmoverse por el llanto de un niño o el dolor de un enfermo, nos resultara muy frío y muy lejano, incapaz también de mover y conmover nuestro corazón humano.
El Dios de Jesús, por el contrario, se nos revela con un gran corazón, a la medida de Dios, de su amor infinito de Creador, de Padre y de Madre; un corazón lleno de sentimientos de ternura y de misericordia sin límites hacia nuestras debilidades; de Pastor que cuida de su rebaño con desvelo; de médico atento día y noche a sus enfermos y que hasta les hace transfusiones de su propia sangre, y trasplantes de sus propios órganos.
Para que todo esto no quedara en mero símbolo, Dios mismo tomó un cuerpo humano, y un corazón de hombre como el nuestro. Ya en el Antiguo Testamento emplea expresiones de amor hacia su pueblo: «por puro amor nos eligió» (1ª lectura). Pero es en Jesús de Nazaret donde se nos manifiesta en toda su plenitud el infinito amor de Dios y la exquisita delicadeza del corazón divino hacia nosotros (Evangelio), entregando a su propio Hijo por salvarnos. Nos amó hasta el extremo, hasta la muerte. «Como el Padre me amó, así os he amado yo».
Dios espera que le correspondamos a su amor como si necesitara de nosotros, aunque somos nosotros los que necesitamos amarle para ser felices. Ya desde el Decálogo se dice: «Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón». «Corazones partidos, yo no los quiero, que cuando doy el mío lo doy entero», dice una copla popular que bien podríamos poner en la boca de Dios. Sólo Jesús –y María, proporcionalmente y por gracia de su Hijo– pudieron dar su corazón entero porque no lo tenían dividido ni hipotecado por el pecado, como nosotros lo tenemos.
¿Cómo, entonces, amar a Dios con todo el corazón? Con el corazón de su Hijo. En la cruz fue abierto por la lanza del soldado, y de él brotó, con la sangre, el agua, símbolo del Espíritu Santo. Desde el Bautismo el agua del Espíritu brota en nuestros corazones para hacernos vivir, crecer y amar como hijos de Dios.
Hoy la cirugía realiza maravillosas operaciones de trasplantes de órganos. En el verano de 1994, en Estados Unidos, una joven profesora de Míchigan murió en accidente de automóvil durante sus vacaciones, lejos de su familia. Como tenía hecho el testamento vital, donando sus órganos para trasplantes –cosa que deberíamos todos hacer–, inmediatamente le extrajeron todo aquello que aún podría ser útil, siendo distribuído a diversos hospitales según las normas habituales en estos casos. En Estados Unidos se realizan al año unos dos mil trasplantes de corazón. Fue pura casualidad que el corazón de la joven fue destinado precisamente a su padre, que hacía dos años que estaba gravemente enfermo del corazón y necesitado de un trasplante. Y ahora, el corazón de su hija late constantemente en el pecho de su padre, como recordándole su amor.
Jesús nos trasplanta su corazón, y así, con un corazón nuevo, un corazón divino, podemos amar a Dios como hijos de Dios con el Hijo de Dios. Por eso bien podríamos parafrasear a San Pablo: «Ya no soy yo quien amo; es Cristo quien ama en mí», a Dios como a Padre, y a los hombres, como a hermanos.
¿Dejamos que el Corazón de Cristo ame en nosotros a Dios, en la oración, y a los hermanos en el trato y en el servicio diario?
¿Nos cuidamos de hacer todo no sólo por amor sino con amor, con bondad, con amabilidad y simpatía, como lo haría Jesús?
¿Sabemos perdonar de corazón a los enemigos, a los antipáticos, a los que nos quieren mal o nos hacen mal?
¿Procuramos amarles, rezar por ellos y estar dispuestos a hacerles un favor como manda el Señor?
Estas y algunas otras preguntas nos las podemos plantear con motivo de esta Solemnidad que hoy celebramos…
Al celebrar la Eucaristía, no olvidemos que es el mismo Cristo el que nos habla y se nos da en alimento. Él quiere habitar en nosotros…

11 de Junio: JUEVES X SAN BERNABÉ, ApóstolA pesar de que San Bernabé no fue uno de los doce elegidos por Jesucristo, es ...
10/06/2026

11 de Junio: JUEVES X

SAN BERNABÉ, Apóstol

A pesar de que San Bernabé no fue uno de los doce elegidos por Jesucristo, es considerado Apóstol por los primeros padres de la Iglesia, aún por San Lucas, a causa de la misión especial que le confió el Espíritu Santo y de su activa tarea apostólica.
Bernabé era un judío de la tribu de Levi, había nacido en Chipre; su nombre original era el de José, pero los Apóstoles lo cambiaron al de Bernabé que significa ‘hombre esforzado’. Se le menciona en las Sagradas Escrituras, en el cuarto capítulo de los Hechos de los Apóstoles; se menciona la venta de sus propiedades.
El Santo fue elegido para llevar el Evangelio a Antioquía, instruir y guiar a los neófitos. Para esta misión obtuvo la cooperación de San Pablo. Los dos predicadores obtuvieron gran éxito; Antioquía se convirtió en el gran centro de evangelización y fue ahí donde, por primera vez, se dio el nombre de Cristianos, a los fieles seguidores de Cristo. Tiempo más tarde, se les encomendó una nueva misión y partieron a cumplirla, acompañados por Juan Marcos. Primero se trasladaron a Seleucia y después a Salamina, en Chipre. Luego llegaron a Pafos, donde convirtieron al procónsul romano Sergio Paulo, navegaron hasta Perga en Pamfilia, donde Juan Marcos los abandonó. En Iconium, en Licaonia, estuvieron a punto de morir apedreados. En Listra, San Pablo curó milagrosamente a un paralítico y los habitantes paganos los confundieron con dioses. De regreso a Antioquía pasaron por todas las ciudades que habían visitado para confirmar y ordenar presbíteros. Surgieron ciertas diferencias entre San Pablo y San Bernabé, por lo que decidieron separarse. San Bernabé partió entonces hacia Chipre, acompañado de Juan Marcos, para visitar las iglesias que ahí se habían fundado.
Alrededor del año 60 ó 61, San Bernabé ya había mu**to. Se dice que fue apedreado hasta morir en Salamina. Otra tradición nos lo presenta como predicador en Alejandría y en Roma y además como primer obispo de Milán.

Mateo 5,20-26:
Todo el que se deja llevar por la cólera contra su hermano será procesado

«Pero yo os digo». Jesús, con la autoridad del profeta definitivo enviado por Dios, y sirviéndose de antítesis muy claras, sigue comparando las actitudes del AT y mostrando que ahora deben ser perfeccionadas: «Si no sois mejores que los letrados y los fariseos...».
Hoy trata el tema de la caridad fraterna (¿cuántas veces sale la palabra «hermano»?). Si el AT decía, con razón, «no matarás», el seguidor de Cristo tiene que ir mucho más allá.
Tiene que evitar estar peleado con su hermano o insultarle. Parece una paradoja que Jesús, comparando «culto a Dios» y «reconciliación con el hermano», dé prioridad a la reconciliación con el hermano. Después podremos traer la ofrenda al altar.

Preguntémonos hoy cómo van nuestras relaciones con los hermanos, con las personas con quienes convivimos. Naturalmente, no llegaremos a sentimientos asesinos («yo no mato ni robo»). Pero ¿existen en nosotros el rencor, la ira, las palabras insultantes, la maledicencia, la indiferencia?
Jesús quiere que cuidemos nuestras actitudes interiores, que es de donde proceden los actos externos. Si tenemos mala disposición para con una persona, es inútil que queramos corregir las palabras o los gestos: tenemos que ir a la raíz, a la actitud misma, y corregirla.
Antes de comulgar con Cristo, en la misa hacemos el gesto de que queremos estar en comunión con el hermano. El «daos fraternalmente la paz» no apunta sólo a un gesto para ese momento, sino a un compromiso para toda la jornada: ser obradores de paz, tratar bien a todos, callar en el momento oportuno, decir palabras de ánimo, saludar también al que no me saluda, saber perdonar. Son las actitudes que, según Jesús, caracterizan a su verdadero seguidor. Las que al final, decidirán nuestro destino: «tuve hambre y me diste de comer, estaba enfermo y me visitaste».

10 de Junio: MIÉRCOLES X Mateo 5,17-19No he venido a abolir, sino a dar plenitud Jesús, en el sermón de la montaña, comp...
09/06/2026

10 de Junio: MIÉRCOLES X

Mateo 5,17-19
No he venido a abolir, sino a dar plenitud

Jesús, en el sermón de la montaña, compara el AT con el NT: un tema que no resultaba nada fácil para los primeros cristianos.
Jesús criticó repetidas veces las interpretaciones que se hacían de la ley de Moisés, pero no la desautorizó, sino que la cumplió e invitó a cumplirla, porque, durante siglos, había sido, para el pueblo elegido, la concretización de la voluntad de Dios.
No ha venido a abolir el AT, sino a perfeccionarlo, a llevarlo a su plenitud. Pondrá, sucesivamente, varios ejemplos (referentes a la caridad fraterna, la fidelidad conyugal, la claridad de la verdad). Siempre en la línea de una interiorización vivencial, sin conformarse con el mero cumplimiento exterior.

El AT no está derogado. Está perfeccionado por Jesús y su evangelio.
Los mandamientos de Moisés siguen siendo válidos. La Pascua de Israel ya fue salvación liberadora, aunque tiene su pleno cumplimiento en la Pascua de Cristo y en la nuestra. La Alianza del Sinaí (Juan Pablo II la llamó «la nunca derogada primera Alianza») ya era sacramento de salvación, pero ahora ha recibido su plenitud en el sacrificio pascual de Cristo en la cruz y en su celebración memorial de la Eucaristía. Lo mismo podemos decir de los sacrificios y del sacerdocio y del Templo y del Pueblo elegido de Dios: en el NT llegan a su realización definitiva en Cristo y su Iglesia.
Seguimos leyendo con interés el AT, como palabra eficaz de Dios e historia de salvación, como diálogo vivo entre la fidelidad de Dios y la manifiesta infidelidad de su pueblo. En algunos aspectos -el sábado, la circuncisión, el Templo, los sacrificios de corderos- la nueva comunidad de Jesús se ha distanciado de la ley antigua. Pero, en la mayoría de sus elementos, sigue consciente de la gracia salvadora de Dios que ya empezó entonces y continúa ahora: basta recordar cómo seguimos rezando los salmos del AT. Eso sí, conscientes de que Jesús ha llevado a su perfección todo lo que se nos dice en el AT, como lo ha hecho en este sermón de la montaña con el novedoso programa de sus bienaventuranzas. No nos lo ha hecho más fácil, sino más profundo e interior.

9 de Junio: MARTES X Mateo 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundoEn el evangelio de hoy, Jesús exhorta a sus discípulos...
08/06/2026

9 de Junio: MARTES X

Mateo 5,13-16:
Vosotros sois la luz del mundo

En el evangelio de hoy, Jesús exhorta a sus discípulos a ser “sal de la tierra” y “luz del mundo”. Los hombres y mujeres que acogen el evangelio del Reino y viven según el espíritu de las bienaventuranzas son un fermento de nueva humanidad.
La “sal” hace que los alimentos adquieran sabor (Job 6,6) y era utilizada también para conservarlos en buen estado. En algunos textos bíblicos, la sal había llegado a significar el valor permanente de un contrato. Se hablaba, por ejemplo, de “alianza de sal” o “sellada con sal” (Num 18,19). Existía un dicho de Jesús que hacía referencia a la sal, tal como lo demuestra Lc 14,34 y Mc 9,50. Mateo interpreta esa palabra del Señor para afirmar que el creyente debe conservar y hacer que aparezca sazonada y apetitosa la realidad de cada día delante de los seres humanos, a través de la fidelidad a la alianza con Dios y la vivencia radical de las bienaventuranzas.
La “luz” hace que la realidad pueda ser percibida y que los seres humanos puedan orientarse y caminar sin tropezar. La luz es la primera obra de la creación, la criatura primogénita de Dios (Gn 1,3). Es imagen de la vida y de la salvación que viene de Dios (Sal 36,10), es como el vestido de Dios, expresión de su dignidad y de su poder salvador (Sal 104,1-2). La luz revela el misterio de Dios en forma particular: “Dios es luz, y no hay en él oscuridad alguna” (1Jn 1,5). Y Jesús dirá en el evangelio de Juan: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no camina en tinieblas” (Jn 8,12). Para Mateo cada creyente y cada comunidad de fe es luz para el mundo, signo y sacramento de la luz y la vida de Dios.
La sal, que comunica, da sabor y conserva los alimentos, se puede sin embargo desvirtuar: “Vosotros sois la sal de la tierra: si la sal pierde el gusto, ¿con qué la sazonarán? Sólo sirve para tirarla y para que la pise la gente” (Mt 5,13). La luz alumbra a todos, pero se puede esconder: “No se enciende un candil para taparlo con una vasija de barro; sino que se pone sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa” (Mt 5,15). Así ha de ser la comunidad cristiana: “Brille así vuestra luz delante de los seres humanos de modo que, al ver sus buenas obras, den gloria al Padre que está en los cielos” (Mt 5,16).
La Buena Nueva del Reino no puede quedar escondida por temor a ser perseguidos (Mt 5,11-12) o por flojedad de los discípulos, sino que debe hacerse presente en la vida de las personas y en las estructuras de la sociedad a través del testimonio de vida de los creyentes: “Brille así vuestra luz delante de los seres humanos de modo que, al ver sus buenas obras, den gloria al Padre que está en los cielos” (Mt 5,16).
La comunidad cristiana está llamada a hacer “buenas obras”, es decir, a vivir en forma activa y responsable el espíritu de las bienaventuranzas, no por vanidad o por solapado fariseísmo, sino para “dar gloria al Padre que está en los cielos”, es decir, para mostrar el poder y la bondad de Dios que actúan en la vida de las personas que se abandonan a él con confianza.

8 de Junio: LUNES X Mateo 5,1-12: Bienaventurados los pobres en el Espíritu Durante tres meses -de la semana X a la XXI ...
07/06/2026

8 de Junio: LUNES X

Mateo 5,1-12:
Bienaventurados los pobres en el Espíritu

Durante tres meses -de la semana X a la XXI del Tiempo Ordinario-, vamos a seguir diariamente el evangelio de Mateo, después de haber leído durante nueve semanas el de Marcos.
Empezamos en su capítulo 5, con el sermón de la montaña, porque los cuatro primeros -la infancia y la manifestación de Jesús, con la llamada de los primeros discípulos- los escuchamos ya en la Navidad y semanas siguientes.
El sermón de la montaña -capítulos 5-7 de este evangelio- es el primero de los cinco grandes «discursos» que Mateo reproduce en su evangelio, recogiendo así, para bien de sus lectores, las enseñanzas que Jesús dirigió a sus discípulos a lo largo de su ministerio.
Los otros serán el de la misión (cap. 10), las parábolas (cap. 13), las enseñanzas sobre la vida comunitaria (cap. 18) y el discurso escatológico (caps. 24-25).

Empezamos bien, con las bienaventuranzas, la «carta magna» del Reino. Jesús anuncia ocho veces a sus seguidores la felicidad, el camino hacia el proyecto de Dios, que siempre ha sido proyecto de vida y de felicidad. Como Moisés, desde el monte Sinaí, anunció de parte de Dios el decálogo de la Alianza a su pueblo, ahora Jesús, el nuevo y definitivo Moisés, en la montaña propone su nuevo código de vida.
Ahora bien: este camino que nos enseña Jesús es en verdad paradójico: llama felices a los pobres, a los humildes, a los de corazón misericordioso, a los que trabajan por la paz, a los que lloran y son perseguidos, a los limpios de corazón. Naturalmente, la felicidad no está en la misma pobreza o en las lágrimas o en la persecución. Sino en lo que esta actitud de apertura y de sencillez representa y en el premio que Jesús promete.
Los que son llamados bienaventurados por Jesús son los «pobres de Yahvé» del AT, los que no son autosuficientes, los que no se apoyan en sí mismos, sino en Dios. A los que quieran seguir este camino, Jesús les promete el Reino, y ser hijos de Dios, y poseer la tierra.

Todos buscamos la felicidad. Pero, en medio de un mundo agobiado por malas noticias y búsquedas insatisfechas, Jesús nos la promete por caminos muy distintos de los de este mundo. La sociedad en que vivimos llama dichosos a los ricos, a los que tienen éxito, a los que ríen, a los que consiguen satisfacer sus deseos. Lo que cuenta en este mundo es pertenecer a los VIP, a los importantes, mientras que las preferencias de Dios van a los humildes, los sencillos y los pobres de corazón.
La propuesta de Jesús es revolucionaria, sencilla y profunda, gozosa y exigente. Se podría decir que el único que la ha llevado a cabo enplenitud es él mismo: él es el pobre, el que crea paz, el misericordioso, el limpio de corazón, el perseguido. Y, ahora, está glorificado como Señor, en la felicidad plena.
Desde hace dos mil años, se propone este programa a los que quieran seguirle, jóvenes y mayores, si quieren alcanzar la felicidad verdadera y cambiar la situación del mundo. Las bienaventuranzas no son tanto un código de deberes, sino el anuncio de dónde está el tesoro escondido por el que vale la pena renunciar a todo. Más que un programa de moral, son el retrato de cómo es Dios, de cómo es Jesús, a qué le dan importancia ellos, cómo nos ofrecen su salvación. Además, no son promesa; son, ya, felicitación.
Pensemos hoy un momento si estamos tomando en serio esta propuesta: ¿creemos y seguimos las bienaventuranzas de Jesús o nos llaman más la atención las de este mundo? Si no acabamos de ser felices, ¿no será porque no somos pobres, sencillos de corazón, misericordiosos, pacíficos, abiertos a Dios y al prójimo?
Empezamos el evangelio de Mateo oyendo la bienaventuranza de los sencillos y los misericordiosos, y lo terminaremos escuchando, en el capitulo 25, el éxito final de los que han dado de comer y visitado a los enfermos. Resulta que las bienaventuranzas son el criterio de autenticidad cristiana y de la entrada en el Reino.

7 de Junio: DOMINGO XSOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO Para el pueblo de Israel el maná (figura de la E...
06/06/2026

7 de Junio: DOMINGO X
SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Para el pueblo de Israel el maná (figura de la Eucaristía) fue el pan que alimentó su marcha por el desierto. Era un pan que bajaba del cielo y no lo conocían.
Aquel pan no daba la vida; los que lo comían terminaban muriéndose también.
La Eucaristía es el alimento del pueblo de Dios que peregrina en este mundo. Es el pan del cielo, la carne y sangre del Hijo que genera la vida más allá de la muerte. Precisamente este pan es también el viático con el que todo cristiano se equipa para realizar el paso de este mundo al Padre. El viático da al cristiano la garantía de que su muerte no será término, sino tránsito a la vida y exigencia de resurrección.
San Pablo destaca la exigencia de unidad que brota de la Eucaristía. Todos los que comulgan del cuerpo y la sangre de Cristo se hacen con él un solo cuerpo. La unidad de alimento produce también unidad entre los miembros de la comunidad, que lo asimila. De ello deriva la exigencia de unidad entre los miembros de la comunidad cristiana. La consecuencia que fluye también es la de compartir los bienes espirituales y materiales en una verdadera caridad fraterna. Las diferencias que humillan a unos hermanos, al lado de los demás, contradicen el amor a Cristo y la unidad entre los miembros de la comunidad.
Por eso hoy es día de verdadera revisión comunitaria frente al mandato de la caridad, que dimana de la Eucaristía.
«El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Porque el pan es uno, somos muchos un solo cuerpo, pues todos participamos de ese único pan». Para San Agustín, estos versículos constituían uno de los centros de su teología; sus homilías de la noche de Pascua son una exégesis de estas palabras. Comiendo del mismo pan nos transformamos en aquello que comemos. Este pan -dice el Santo en las Confesiones- es el alimento de los fuertes.-
Los alimentos normales son menos fuertes que el hombre, y, en último término, su finalidad es ésta: ser asimilados por el organismo de quien los come. Pero este alimento es superior al hombre, es más fuerte que él; por ello, su finalidad es diametralmente distinta: el hombre es asimilado por Cristo, se hace pan como él: «Unus panis, unum corpus sumus multi». La consecuencia es evidente: la Eucaristía no es un diálogo entre dos solamente; no es un encuentro privado entre Cristo y yo: la comunión eucarística es una transformación total de mi vida. Esta comunión dilata el yo del hombre y crea un nuevo «nosotros». La comunión con Cristo es también y necesariamente comunicación con todos los «suyos»; así, yo me convierto en parte de este pan nuevo que El crea en la transustanciación de los seres terrenos.
Cuando la comunión se entiende sólo como «mi comunión», asunto privado entre Jesús y mi alma, el cuerpo de Cristo que es la Iglesia se desintegra: cada uno come su propio pan, y éste ya no es el «pan que partimos». La comunión sólo es auténtica cuando no se privatiza y se apropia, cuando comulgar con Cristo significa también comulgar con los hermanos, más aún, con todos los hombres: recibimos un cuerpo que se entrega por nosotros y por todos los hombres. El que comulga se compromete con Cristo y con los que son de Cristo, como un solo hombre, en el sacrificio de Cristo, en la salvación del mundo.
Un escritor francés dijo: «No se puede creer impunemente», es decir, no se puede creer sin que tenga consecuencias en nuestra vida. Y podríamos decir también hoy: no se puede celebrar la Eucaristía impunemente, no podemos comulgar en el Cuerpo y la Sangre de Jesús sin que tenga consecuencias en nuestra vida.

San Agustín llama a la Eucaristía: sacramento de amor, símbolo de unidad, vínculo de caridad:
- Sacramento de amor: ante la Eucaristía, por medio de la fe puede barruntar algo de la profundidad e intensidad del amor de Cristo, puesto que ese amor es responsable de la Encarnación, de la Cruz, de la Iglesia, de los Sacramentos... "Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo...".
- Signo de unidad: San Agustín: "Nuestro Señor ha puesto su cuerpo y sangre en estas cosas -el pan y el vino- que, de múltiples que son en sí se reducen a una sola, porque el pan, de muchos granos, se hace una sola cosa; el vino se forma de muchos granos, que hacen un solo licor".
Y realiza la unidad: "Puesto que uno es el pan, un solo cuerpo formamos todos los que participamos de ese único pan" (1 Co 10. 17). Cristo es la cabeza del Cuerpo Místico que formamos con él todos los bautizados. Si recibimos a Cristo en la Eucaristía, recibimos también a todos nuestros hermanos. Comul-gamos con todos ellos: santos o no, amigos o enemigos.
- Vínculo de amor: Sin la comunión no habría amor a los demás. Cada comunión debe hacernos crecer en el amor a los otros. El otro debe ser nuestra hostia diaria. La Eucaristía debe crear en nosotros la decisión consciente de ir hacia los otros y entregarnos a ellos. Por encima de las oraciones litúrgicas de acción de gracias, por encima de las plegarias privadas, la verdadera acción de gracias es la caridad -¿Por qué falla la Euca-ristía? Porque no nos dejamos transformar.

Creemos que al comulgar hacemos a Cristo cosa nuestra, cuando la verdad es otra. Al comer a Cristo somos comidos por Él. Y la Eucaristía falla cuando comulgamos, no cuando somos comulgados. "Como es fuente de vida el Padre que me envió y yo vivo por el Padre, del mismo modo, el que me come vivirá por mí" (Jn/06/58).
Cada Comunión debe hacernos crecer en el amor a los otros.
El Otro es tu hostia diaria.

6 de Junio: SABADO de la semana IX T.O. Mc. 12, 38-44: Esta viuda pobre ha echado más que nadie.Hoy es el último día en ...
05/06/2026

6 de Junio: SABADO de la semana IX T.O.

Mc. 12, 38-44:
Esta viuda pobre ha echado más que nadie.

Hoy es el último día en que leemos a San Marcos. La última parte de su Evangelio la leemos en Semana Santa. El próximo lunes empezaremos el evangelio de Mateo.

Y en Mc. 12, 38-44, nos encontramos con un contraste entre los letrados y aquella pobre viuda.
A los letrados judíos «les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias», «buscan los asientos de honor y los primeros puestos». Además de orgullosos, son también avaros, «devoran los bienes de las viudas».
Mientras que la viuda pobre se acerca al cepillo del Templo y de un modo discreto, sin imaginar que le están mirando nada menos que el Mestas y sus discípulos, deposita allí dos reales: «Ha echado en el cepillo más que nadie, porque ha echado todo lo que tenía para vivir».
¿En cuál de las dos estampas quedamos retratados nosotros?
¿De qué vamos por la vida: buscando los primeros lugares o tratando de hacer el bien sin llamar la atención? ¿idólatras del dinero o desprendidos? ¿dando lo que nos sobra o dándonos a nosotros mismos, y sin factura?
A la buena mujer no le aplaudieron los hombres, que no se hubieran dado ni cuenta si no llega a ser por la observación de Jesús. Pero Jesús sí se dio cuenta y la puso como modelo para generaciones y generaciones de cristianos. Y le aplaudió Dios: «el Señor, que ve en lo oculto, te lo recompensará», había dicho Jesús en el sermón de la montaña.
Dios lo ve todo. Los que han recibido diez talentos, pueden dar más. Los que sólo uno, menos. Pero Dios ve el corazón. No todos son líderes, ni salen en los periódicos. Dos reales, pero dados con amor.
En nuestra vida de cada día ¿cuánto tiempo y cariño y atención damos, tanto a Dios como al prójimo?

5 de Junio: VIERNES de la semana IX T.O.Mc. 12, 35-37: ¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?En el Evangelio de hoy...
04/06/2026

5 de Junio: VIERNES de la semana IX T.O.

Mc. 12, 35-37:
¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?

En el Evangelio de hoy (Marcos 12,35-37) nos encontramos con que Jesús también sabe hacer preguntas comprometidas. Esta vez es él el que pone en apuros a sus interlocutores.
Al rey David se le prometió que de su casa, de su descendencia, vendría el Mesías. Pero en el Salmo 109 («Oráculo del Señor a mi señor»), que se atribuía a David, éste le llama «Señor» a su descendiente y Mesías. ¿Cómo puede ser hijo y a la vez señor de David?
La respuesta hubiera podido ser sencilla por parte de los letrados: el Mesías, además de ser descendiente de la familia de David, sería también el Hijo de Dios, sentado a la derecha de Dios. Pero eso no lo podían reconocer. Sus ojos estaban cegados para ver tanta luz.
Jesús de Nazaret, el Mesías, el hijo de David, es el Señor, el Hijo de Dios. En todo el evangelio de Marcos estaba resonando esta pregunta: ¿quién es en realidad Jesús?
Nosotros respondemos fácilmente: Jesús es el Señor y el Hijo de Dios. El mismo nos ha dicho que él es la luz, el camino, la verdad, la vida, el maestro, el pastor. No sólo sabemos responder eso, sino que hemos programado nuestra vida para seguirle fielmente, y aceptar su proyecto de vida, vivir y pensar como él.
En eso consiste sobre todo nuestra fe en Cristo. No sólo en saber cosas de él. Sino en seguirle: o sea, hacer nuestros los valores que él aprecia, imitar sus grandes actitudes vitales, su amor de hijo a Dios, su libertad interior, su entrega por los demás, su esperanza optimista en las personas y en la vida...

4 de Junio: JUEVES Semana IX del T.O. Mc 12, 18b-34: No hay mandamiento mayor que estos -Un escriba se acerca a Jesús y ...
03/06/2026

4 de Junio: JUEVES Semana IX del T.O.

Mc 12, 18b-34:
No hay mandamiento mayor que estos

-Un escriba se acerca a Jesús y le pregunta…
Jesús es preguntado, Jesús es abordado en la calle.
¿Suelo preguntar muchas cosas a Jesús?
-"¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"
A los escribas les gustaba mucho discutir sobre la Ley. ¿Tenemos también esta afición, esta voluntad de búsqueda, por las cosas de Dios? ¿Sabemos buscar lo esencial?
-Jesús le da esa respuesta: "Escucha Israel, el primero es: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas." (Dt 6, 5)
Amar.
Primer mandamiento Dios.
El primer amado.
La acumulación de esos términos -"corazón, alma, mente, fuerza"- quiere significar una plenitud de amor que comprende todas nuestras facultades de amar.
Es preciso que el amor arda en nosotros de pies a cabeza, del espíritu al cuerpo, de la mañana a la noche y de la noche a la mañana, de la infancia a la vejez.
¿Amo yo a Dios? ¿Qué hago para probarle mi amor?
-El segundo es éste: "Amaras a tu prójimo como a ti mismo".
Amar.
Segundo mandamiento.
El prójimo.
Segundo amor.
Hay que ser fiel a esos dos mandamientos distintos.
Como reacción a una cierta espiritualidad de huida del mundo, se ha tenido demasiada tendencia a decir que el segundo reemplazaba el primero. ¡No! Evidentemente esto es burlarse del pensamiento de Jesús. No basta con amar al prójimo. Hay también, y en primer lugar, que amar a Dios.
-Díjole el escriba: "Muy bien, Maestro... Sí, esto es mejor que todas las ofrendas y todos los sacrificios."
El también conocía perfectamente su Biblia, cita a 1 Samuel 15, 22.
-Viendo Jesús cuán atinadamente había respondido le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios." Es el único pasaje en todos los evangelios, en que Jesús felicita a un escriba. Habitualmente más bien tuvo muchos disgustos con esta clase de gentes demasiado seguros de sus conocimientos religioso y bloqueados en sus certidumbres.
Incluso en los pasajes paralelos de Mateo (22, 35) y de Lucas (10, 25), se subraya abiertamente que la pregunta fue hecha con malevolencia "como una zancadilla". Marcos quiso terminar esta serie de controversias con una nota positiva.
Ninguna categoría humana es desechada a priori por el Señor.
Seguramente hubo escribas que pasaron a ser discípulos. Te ruego, Señor, por los que buscan la verdad con lealtad. Y te ruego también por los que están bloqueados y ya no tratan de buscar. Ayúdanos a todos a permanecer abiertos y disponibles.

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