Cristo de la Expiración y Virgen de Fátima de Valsequillo, aúna el sentir de todas aquellas personas que sienten devoción por nuestros titulares: Santísimo Cristo de la Expiración y la Virgen de Fátima, en el bonito pueblo de Valsequillo. RESEÑA HISTÓRICA
Debemos hacer un querido y merecido reconocimiento a Manuel Cano Aranda, en particular, y a su familia en general, por la entrega y el trabajo
que a lo largo de su vida ha dedicado a hacer más grande su devoción por nuestra titular la Virgen de Fátima y saber transmitirla y legarla con toda la historia y tradición que atesora, según podréis comprobar a través de sus propias palabras que hemos reproducido con motivo del 75 Aniversario de la donación de la Virgen de Fátima de Valsequillo. Podemos estar orgullosos de ello.
….“”Sabido es, que los acontecimientos que ocurrieron en nuestra vecina Portugal, en Fátima, y en su “Cova de Iría”, produjeron un enorme eco y levantaron un inusitado fervor y emoción tanto en Portugal como en nosotros sus vecinos, que se fue extendiendo como leve y suave brisa por todo el ámbito español. Seguramente que conociendo bien las autoridades eclesiásticas portuguesas el fervor y devoción que a todos nos infundió la Virgen, consintieran que en el año 1949 fuera llevada en sencilla procesión adentrándose pasada Extremadura un recorrido por toda nuestra Andalucía pasando en sus sencillas andas por lugares, pueblos y ciudades andaluzas que, emocionados, salían a su paso a rendirle tributo de amor, de veneración. Pues bien, en este peregrinar le tocaba cubrir el trayecto o recorrido desde Jerez de la Frontera (Cádiz) hasta Los Palacios (Sevilla), y lo mismo que todas las gentes yo con mi esposa e hijas salimos a la carretera a recibirla y rezarle una plegaria y durante su estancia en Los Palacios también fuimos a su parroquia a visitarla. En el momento de estar contemplando esta auténtica imagen de la Virgen de Fátima, se vino a mi mente este pensamiento: “me gustaría donarle a mi pueblo y para su culto, una imagen tan bella y milagrosa”. Este pensamiento mío, se lo expresé a mi esposa que lo acogió con entusiasmo y alegría; entonces sin pérdida de tiempo emprendimos lo necesario para poner en marcha nuestro deseo. Quedó formalizada la petición y al poco tiempo recibimos la notificación de que podíamos ir a conocer a la Virgen, que por cierto, la tenían expuesta en su escaparate donde muchos sevillanos pudieron contemplarla. Nosotros, contentos de haberla contemplado, le ordenamos a dicho señor la enviara sin pérdida de tiempo a nuestro pueblo, cosa que se realizó conforme a nuestro deseo. Esto que hasta ahora va escrito es lo que yo considero como la parte, pudiéramos llamar histórica o meramente privada con respecto a los motivos que originaron la creación y situación de nuestra Virgen en nuestro pueblo. Una vez que la Virgen debidamente embalada llegara a nuestra estación, allí mismo fue sacada quedando depositada varios días en casa del señor jefe de estación que muy amablemente se ofreció a tenerla. Pasaron varios días que dieron motivo a que tanto los familiares y en general todas las personas con la asistencia del señor párroco, Don José Borrego, organizarán los actos que habían de celebrarse para ir a por la Virgen. El trayecto o carretera a la estación lo habían adornado de trecho en trecho con arcos, con flores y otros adornos; puesta la Virgen sobre sus andas, las gentes con entusiasmo y verdadera emoción y cantos religiosos iniciaron la marcha presidida por el señor párroco y autoridades, al paso de la Virgen salían todos a saludarla y a hacerle su primera petición de protección y ayuda a todos, cosa que los hijos de nuestro pueblo le siguen haciendo de todo corazón. La procesión entra por nuestro Barrio, sigue por la Calle Mesones y tomando la Calle Capitán Haya se adentra en la plaza donde todos llenos de entusiasmo le dan la bienvenida. Allí se realizó un acto de singular belleza por su sencillez y realismo; había formado un cuadro plástico que consistía en una emulación o representación de una de las apariciones en el pueblecito de Fátima, se había colocado una encina, había cuatro niñas y un niño que representaban: una la Virgen María, era hija del comandante de puesto de la guardia civil, las otras tres niñas representaban aquellas niñas portuguesas que tuvieron la dicha de ver con sus propios la imagen de la Señora, estas tres niñas videntes eran: Emilia Cano, Mari Barbero y Lupita Mohedano; el pastorcito, auténtico, era un niño que se apodaba “El Inglés”, dicho niño tenía cogidos dos preciosos corderitos completando con ellos este bello conjunto tan emotivo como sencillo que daban en nombre de todos el recibimiento y buena acogida de la Señora. Como nuestro pueblo estaba en plena reconstrucción así como la iglesia, como consecuencia del estado general de ruina y destrucción en la pasada guerra, tuvo que ser llevada a una nave de los grupos escolares que ya se habían terminado y allí estuvo recibiendo el culto hasta que llegará el día de su traslado a la iglesia. Esto que acabo de relatar ocurrió precisamente el día 11 de noviembre del año 1949 en el que la Virgen comenzó su estancia entre nosotros. Como además de los cultos ordinarios era preciso celebrar y hacerle su Romería, nosotros de común acuerdo con nuestros amigos los blazqueños, acordamos celebrar conjuntamente esta Romería, señalando un lugar apropiado junto al cruce de camino de los dos pueblos y allí se hizo su primera Romería; por cierto, que como el pueblo de Los Blázquez no había recibido aún la imagen de la Virgen llevaron a la Romería a San Isidro Labrador. No resultó esta fiesta conforme a la ilusión y buena disposición de salir satisfechos y contentos; el día estuvo bastante desapacible algo lluvioso que se arreció por la tarde y no hubo más remedio que emprender el regreso casi precipitadamente. Como recordaréis esta primera Romería no fue lo animada que se esperaba, desilusionando un tanto por ser la primera. Al año siguiente, llegado el día de la Romería, ya fueron las dos imágenes de la Virgen, corriéndose la misma suerte que el año anterior, en estas circunstancias, todos con singular opinión decían que la Virgen lo que quería es que se le hiciera la Romería a Ella Sola y en otro lugar de nuestros campos, no faltó quien interpretando el sentir de todos y el suyo propio, hicieran ofrecimiento de un lugar verdaderamente hermoso, típico y agradable; esta donación del lugar o parcela para edificar la ermita fue hecha por Doña Pilar Camacho y su esposo dando lugar al comienzo de la construcción de la ermita; todo el pueblo prestó su apoyo y colaboración a tal realización; unos acarreaban materiales, otros aportaban su trabajo personal, y todos en común consiguieron tener nuestra bella y sencilla ermita donde la Señora recibe casi a diario la visita de los hijos de este pueblo, presentes y ausentes para impetrar su bendición y protección. Desde la primera Romería hasta la pasada de este segundo domingo de mayo del año 77 se han realizado 27 y bien sabéis que nunca ha decaído ni la ilusión ni el entusiasmo; el amor y el fervor a nuestra Virgen se ha ido acrecentando de tal forma que todos los hijos del pueblo la veneran y la quieren. También se me pasaba hacer referencia a la primera Romería que se le hiciera a la Virgen en su ermita. Yo tuve la satisfacción de asistir a ella y estar presente en la bendición de la ermita hecha por el párroco Don Francisco Mohedano; fue un día verdaderamente hermoso en su doble aspecto, tiempo bueno y soleado, día espléndido de florida primavera que se unía con los hijos de este pueblo a la alegría de haber realizado lo que, como decían, quería la Virgen, “tener su casa y su lugar”. Como veis, todo cuanto acabo de relatar pertenece al pasado, es ya historia, ahora nos toca pensar en el futuro ya que ha quedado bien demostrado el cariño, el fervor y la dedicación que todo el pueblo ha tenido y tiene a su Virgen de Fátima. También me han comunicado el propósito de unificar la Hermandad de la Virgen con la de nuestro Santísimo Cristo, por mi parte yo no lo veo mal, antes al contrario, lo considero conveniente siempre y cuando se tenga en cuenta que cada Hermandad, por su simple constitución , tiene distinto motivo de realización. Los cultos al Santísimo creo que deben ser los de siempre, los que ya hace por lo menos cinco años se vienen haciendo. Yo creo haber manifestado cuanto era preciso; me doy por satisfecho de haber podido lograr, el dejar sentada esta plataforma o cimiento para la constitución de esta Hermandad.””…
Bonitas palabras, llenas de historia y emoción, que como Hermana Mayor suponen para mí un gran honor pero también mucha responsabilidad porque nos enfrentamos en los últimos tiempos a un reto muy importante, bien conocido por todos, donde seguimos trabajando y luchando para reivindicar lo que nos pertenece por historia. Tenemos que celebrar, con el esplendor que se merece, el 75 Aniversario de la llegada de la Virgen, en el marco de esta efeméride se programarán una serie de actos y eventos conmemorativos que ya se anunciarán.