14/06/2026
📖 Ecos de la Homilía: Llamados y Enviados
Domingo, 14 de junio de 2026 — XI Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A)
🌾 El Evangelio de Hoy (Mateo 9, 36 – 10, 8)
"Al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad [...] y a estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos... Gratis habéis recibido, dad gratis»."
1. Una Vocación Personal: Llamados por nuestro nombre
Dios no nos habla en masa ni nos envía de forma anónima. En el Evangelio de hoy se nos recuerda que Jesús llama a sus discípulos uno a uno, por su propio nombre (Pedro, Andrés, Santiago, Juan...). Nos conoce, nos busca y nos elige con nuestra identidad. Pero esa llamada no es para quedarnos cómodos o aislados; toda vocación en la Iglesia lleva implícito un envío. Somos llamados para ser enviados.
2. El Reto de la Juventud: ¡Alzad la mirada!
En un mundo lleno de pantallas, distracciones y ruidos que adormecen, el gran desafío y la orden directa para los jóvenes de hoy es: ¡Alzad la mirada!
Levantar los ojos del suelo, de los dispositivos y del propio ombligo.
Aprender a hacer silencio para escuchar qué les pide Dios en el corazón.
Descubrir cuál es su verdadera misión en la vida, esa que da respuesta a la necesidad del mundo y sentido pleno a su existencia.
3. Nuestra Doble Misión: Proclamar y Aliviar
Jesús se compadece al ver a la gente extenuada y abandonada. Al enviarnos a la mies, nos confía una doble tarea que es inseparable:
Proclamar el Evangelio: Ir y anunciar con nuestra vida y palabras que el Reino de los cielos está cerca.
Aliviar el sufrimiento de los demás: Curar dolencias, consolar y acompañar. Ser las manos de Jesús para sostener a los que están "extenuados y abandonados", recordando siempre el mandato: "Gratis habéis recibido, dad gratis".