Templarios Valencia-SOTDSBDC

Templarios Valencia-SOTDSBDC SOBERANA ORDEN TEMPLARIA DE SAN BERNARDO DE CLARAVAL
MAESTRAZGO INTERNACIONAL

ORDEN DEL TEMPLE

SAN AGUSTINObispo y Doctor de la Iglesia.Su fiesta se celebra el 28 de agosto.Biografía de San AgustínVerdaderamente, la...
27/08/2026

SAN AGUSTIN

Obispo y Doctor de la Iglesia.
Su fiesta se celebra el 28 de agosto.

Biografía de San Agustín

Verdaderamente, la Naturaleza y la Gracia fueron generosas con San Agustín, el Águila de Hipona. He aquí algunos juicios sobre su inigualable personalidad y su maravilloso influjo en la cultura universal. San Buenaventura dijo: "Nadie ha dado más satisfactorias respuestas a los problemas de Dios y del alma que San Agustín". Harnack le compara a "un árbol plantado en las márgenes de las aguas vivas, cuyas hojas jamás se marchitan y en cuyo ramaje anidan las aves del cielo". Vives: " ¡Cuán santo varón, cuán docto escritor, Dios mío, es San Agustín, gloria y sostén de la República cristiana!". W. Dilthey: "Es el más profundo pensador entre todos los escritores del mundo antiguo". Y, para terminar, Gatry afirmaba de él: "Es el Platón de la filosofía del mundo moderno, y quizá, el genio metafísico más profundo y más portentoso que han visto los tiempos".

"Por ello bien pudo Carlomagno exclamar en un momento de reflexión sobre San Agustín: " "¡Ah si tuviese en torno mío doce sabios como Agustín!". Y el sabio Alcuino, que estaba a su lado. replicó: "El Criador del cielo y de la tierra no hizo otro semejante a él. ¿Y tú quieres una docena? " .

Nació en Tagaste, pequeña ciudad de la Numidia africano-romana en el año 354. Sus padres fueron el pagano Patricio y santa Mónica, la "madre de las lágrimas". Estudió en Tagaste primero y en Cartago después, que dejará huellas tan tristes en su juventud por el descarriado camino que recorrió.

"No amaba todavía—nos dice él mismo—y ya deseaba amar". Agustín cayó muy hondo en el pecado y por obra de unos amores prematuros e irregulares tiene un hijo a quien pone el nombre de Adeodato. Durante este tiempo lucha con todas sus fuerzas por descubrir la VERDAD. La buscaba en todas las religiones y en todos los libros, pero ninguno le satisfacía.

En el año 383 parte para Roma y detrás le sigue su madre Santa Mónica, esperando siempre la conversión de su hijo. Sienta cátedra en Milán y allí traba cierta amistad con el arzobispo San Ambrosio, que después será uno de los que más influirán en su definitiva conversión. Continua luchando por encontrar la verdad: "Tú me espoleabas, Señor, escribe, con aguijones de espíritu... Tú marcabas mis dichas transitorias"...

Por fin llego el día de su bautismo: 23 de abril de 387 por San Ambrosio. Desde este momento entra Dios de lleno en su alma. Vuelve a Africa. Muere el obispo Valerio y en el año 396 le eligen para sucederle. Su casa es la casa de todos. Se entrega de lleno al cuidado y formación de sus feligreses de Hipona. Los forma, sobre todo, con sus sólidos sermones y sus fecundos escritos, que son de lo más bello y profundo que se haya escrito por pluma alguna. Trata todos los temas eclesiales o teológicos. En todos goza aún hoy de una gran autoridad doctrinal. Por ello, será uno de los Padres y Doctores más ilustres que haya producido la Iglesia en todos sus veinte siglos de historia.

Ahora es cuando Agustín encuentra paz y la Verdad que tanto buscó y que ni la sabiduría, ni los placeres, ni las riquezas le habían conseguido. De ahí su frase lapidaria: "Señor, nos has hecho para Tí y nuestro corazón está insatisfecho hasta que descanse en Tí". "Tarde te amé, hermosura increada"... Pero llegó a tiempo. Gastado por Cristo, y con una escuela bien formada, partió a la eternidad en el año 430. Pero Agustín vive en sus Obras y en sus hijos.

Una anécdota de San Agustín

Un día, Agustín paseaba por la orilla de una playa reflexionando sobre el Misterio de la Santísima Trinidad. Su mente era incapaz de comprenderlo. En eso vio a un niño que estaba, con una pequeña conchita, sacando el agua del mar y echándola en un pocito en la arena.

¿Qué haces niño? – preguntó Agustín.

¿No lo ves?, estoy sacando toda el agua del mar para vaciarla en este pocito – dijo el niño.

Pero… ¿no te das cuenta que eso es imposible? – replicó Agustín.

Agustín – le dijo el niño – es mucho más fácil que yo logre hacer esto, que tú comprendas el Misterio de la Santísima Trinidad.

En efecto, el Niño Jesús se le había aparecido

SAN AGUSTÍN DE HIPONALlamado "Doctor de la Gracia". Un corazón inquieto en busca de la Verdad.Nació en Tagaste (Numidia)...
27/08/2026

SAN AGUSTÍN DE HIPONA

Llamado "Doctor de la Gracia".
Un corazón inquieto en busca de la Verdad.

Nació en Tagaste (Numidia). El llamado «Doctor de la Gracia» fue uno de los más grandes pensadores del cristianismo en el primer milenio.

El público que escucha sus sermones es de lo más heterogéneo. Patricios y esclavos, pobres y ricos, hombres del pueblo con su cultura rudimentaria y letrados, buenos cristianos, herejes e indiferentes se dan cita para escuchar al gran orador. El Obispo de Hipona se esfuerza por presentar con claridad y, al mismo tiempo, con sencillez la Palabra divina, entablando con sus oyentes un diálogo de amor y de fe.

«Tarde te amé»:
Las Confesiones de San Agustín

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que,
si no estuviesen en ti, no existirían.

Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera;
brillante y resplandeciente, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti.

San Agustín es venerado en la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, las Iglesias orientales y las Iglesias reformadas.

LA "LACTATIO BERNARDI" O LACTANCIA DE SAN BERNARDO Hay mucho simbolismo tras la popular imagen medieval de la Virgen ama...
24/08/2026

LA "LACTATIO BERNARDI" O LACTANCIA DE SAN BERNARDO

Hay mucho simbolismo tras la popular imagen medieval de la Virgen amamantando a un santo.

En el arte medieval, era común representar a la Virgen María con los senos expuestos, extrayendo manualmente la leche de ellos.

En ocasiones habría un santo en el extremo receptor de la leche, como san Bernardo de Claraval.

Esta imagen de san Bernardo siendo amamantado por los senos de la Virgen María se debe a una leyenda popular relacionada con su vida.

San Bernardo fue un devoto monje cisterciense del siglo XI que tenía un profundo amor por la Virgen María.

Su nombre a menudo está relacionado con el Memorare, una de las oraciones marianas más populares de todos los tiempos, aunque él no compuso esta oración.

Según varias historias medievales de su vida, san Bernardo tuvo una visión de la Virgen María.

El autor Richard Storrs cuenta la historia en su libro sobre san Bernardo.

"A la Santa Virgen se le había aparecido, acompañada por santos, en su dolorosa enfermedad, y con un toque suave había aliviado su angustia, eliminado su enfermedad y comprobado el flujo feroz de saliva de sus labios, esos labios de los que salían quizás las palabras más sabias y ordenadas escuchadas en Europa".

Murillo inmortalizó una forma más extrema que la leyenda adoptó posteriormente en una famosa imagen en la Galería Real de Madrid, donde se representa a la Virgen Madre apareciéndosele a Bernardo mientras está sentado entre sus libros, y haciendo que la leche de su pecho caiga sobre sus labios, no solo para sanarlos sino para dotarlos de elocuencia celestial, mientras los querubines la rodean en un resplandor de gloria celestial.

Este episodio a menudo es llamado «La lactancia de San Bernardo», y generalmente se representa con un chorro de leche que entra en la boca de Bernardo, aunque a veces las historias relatan que la Virgen María le dio tres gotas de su leche.

La historia y su posterior descripción no fueron extrañas para los cristianos medievales, ya que la lactancia materna era un hecho común de la vida y tradicionalmente se asociaba con una persona alimentada tanto física como espiritualmente.

Hacer que la Virgen María exponga sus senos para alimentar a los fieles cristianos no fue escandaloso de ninguna manera y tenía la intención de significar una realidad espiritual más profunda.

La lactancia materna a menudo estaba espiritualmente conectada en el Antiguo Testamento con la recepción de la sabiduría o las bendiciones de Dios.

«Alegraos, Jerusalén, y regocijaos por ella
todos los que la amáis,
llenaos de alegría por ella todos los que por ella hacíais duelo;
de modo que maméis y os hartéis
del seno de sus consuelos,
de modo que chupéis y os deleitéis de los pechos de su gloria» (Isaías 66, 10-11).

San Pablo en el Nuevo Testamento vincula de manera similar la lactancia materna con la transmisión de la fe cristiana.

«Yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche y no alimento sólido, pues todavía no lo podíais soportar. Ni aun lo soportáis al presente; pues todavía sois carnales» (1 Corintios 3, 1-3).

En los últimos años, el papa Francisco ha alentado a las mujeres a amamantar a sus hijos, vinculándolo a darles un regalo de sí mismas.

«Los bebés tienen su propio dialecto.
Si uno comienza a llorar, los demás lo seguirán, como en una orquesta.
Si comienzan a hacer el «concierto», es porque no se sienten cómodos.
O tienen demasiado calor, o no están cómodos, o tienen hambre.
Si tienen hambre, amamantarlos, sin miedo, darles de comer, porque ese es el lenguaje del amor».

La imagen de san Bernardo amamantando en los senos de la Virgen María es una obra de arte que tiene mucha historia y belleza con un simbolismo espiritual detrás que nos recuerda también la dignidad del cuerpo humano.

ACERCAMIENTO A LA SANTIDAD A TRAVES DE LA FIGURA DE SAN BERNARDO DE CLARAVAL Hoy, día 20 de Agosto de 2025, celebramos l...
20/08/2026

ACERCAMIENTO A LA SANTIDAD A TRAVES DE LA FIGURA DE SAN BERNARDO DE CLARAVAL

Hoy, día 20 de Agosto de 2025, celebramos la festividad de San Bernardo de Claraval y en virtud de ello tienen por objetivo estas líneas poner en valor la santidad, su concepto y significado así como hacer una breve mención a la vida y obra del Abad.

Contemplar la vida de un santo constituye un acercamiento a un testimonio de fe, una muestra absoluta de confianza en Dios así como de humildad, y obediencia a su voluntad.

Y son precisamente esa entrega incondicional a Dios, la intimidad de dicha relación, o el testimonio de amor divino que dimanan de este acercamiento, elementos necesarios para alcanzar tal condición.

LA ENTREGA A DIOS, CAMINO HACIA LA SANTIDAD.

Entregarse a Dios no es simplemente un acto de abandono pasivo sino un ejercicio dinámico fruto de la decisión firme de abandonar la lucha entre nuestro egoísta hombre pecador y el Padre que se demuestra en la tarea diaria, comprometida, solidaria, generosa, esperanzada, alegre y orante por nuestra parte.

Así, cuando sometemos nuestra voluntad a la suya, este hecho nos ayuda a tener una especial relación con Él, que, a mayor entrega, más nos reconforta toda vez que hace que seamos guiados por el Espíritu Santo, (Efesios, 5:18).

LA OBEDIENCIA, COMO SIGNO DE AUTENTICIDAD.

Un referente para acreditar si uno se busca a sí mismo o busca realmente a Dios, es, como venimos diciendo, la apertura a su voluntad, y una señal inequívoca del seguimiento de la voluntad de Dios es la obediencia.

Se cuenta que San Bernardo mandó cargar carbón a un novicio muy letrado, cosa que el joven monje hizo con mucho gusto y que, transcurrido el tiempo, el novicio fue elegido Papa: Honorio III.

Esta es una de las numerosas anécdotas en la vida de los santos que, a modo de ejemplo, resaltan el gesto de la obediencia como signo de autenticidad.

LA CONFIANZA, HERRAMIENTA DE FORTALECIMIENTO DE LA FE

Confiar en Dios siempre aporta paz al corazón.Así, la confianza en nuestro Padre supone depositar en él nuestra fe y descansar tranquilos porque él está a nuestro lado y nos ayuda en todo momento.

Si bien la confianza en Dios no nos libra de los momentos inciertos o difíciles de la vida, nos ayuda a enfrentarlos con entereza y fe puesto que quien confía en Dios sabe que él no lo abandona ni permite situaciones que vayan más allá de lo que pueda soportar.

Junto con la entrega, la confianza y la obediencia, la humildad, la paciencia y la perseverancia son fundamentales tanto en la regla monástica como en el camino de encuentro con nuestro Padre y a través de estas San Bernardo nos demuestra la razón de su fidelidad, que no es otra que el amor, el saberse amado de Dios y enamorado de Jesucristo.

Así, plasma el Santo en algunas de sus frases más reflexivas y espirituales que “la humildad es la base de todas las virtudes”, “la caridad es la perfección del hombre”, “la oración es la llave que abre el corazón de Dios” o exalta la paciencia y la perseverancia en su conocida “'nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: solo Dios basta”, partiendo de una filosofía de vida que gira en torno a la confianza en Dios.
..............

En otro orden de cosas, hablar de San Bernardo implica necesariamente dar reconocimiento a una profunda devoción mariana.

Excluyendo alguna carta, su primer escrito, “Missus est”, versa sobre la anunciación a María que la sitúa como la estrella del mar que conduce a Cristo.

El Papa Benedicto XVI recogió dicha devoción de San Bernardo, entre otros, en su Audiencia General del 21 de Octubre de 2009:

“En otro célebre Sermón en el domingo dentro de la octava de la Asunción, el santo abad describe en términos apasionados la íntima participación de María en el sacrificio redentor de su Hijo. «¡Oh santa Madre —exclama—, verdaderamente una espada ha traspasado tu alma!…

Hasta tal punto la violencia del dolor ha traspasado tu alma, que con razón te podemos llamar más que mártir, porque en ti la participación en la pasión del Hijo superó con mucho en intensidad los sufrimientos físicos del martirio» (14: PL 183, 437-438).

San Bernardo no tiene dudas: «per Mariam ad Iesum«, a través de María somos llevados a Jesús.

Él atestigua con claridad la subordinación de María a Jesús, según los fundamentos de la mariología tradicional.

Pero el cuerpo del Sermón documenta también el lugar privilegiado de la Virgen en la economía de la salvación, dada su particularísima participación como Madre (compassio) en el sacrificio del Hijo.

Por eso, un siglo y medio después de la muerte de san Bernardo, Dante Alighieri, en el último canto de la Divina Comedia, pondrá en los labios del Doctor melifluo la sublime oración a María: «Virgen Madre, hija de tu Hijo, / humilde y elevada más que cualquier criatura / término fijo de eterno consejo, …” (Paraíso 33, vv. 1 ss).

Todo aquel que quiera progresar en su amor a la Madre de Dios, necesariamente tiene que leer los escritos de San Bernardo, porque entre todos los predicadores católicos quizás ninguno ha hablado con más cariño y emoción acerca de la Virgen Santísima que este gran santo.

Él fue quien compuso aquellas últimas palabras de la Salve: "Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María". Y repetía la bella oración que dice:

"Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno a Ti haya acudido, sin tu auxilio recibir".

"Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María.

Si la se*******ad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María.

Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzaleuna mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios. Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás.

Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial".

Sus bellísimos sermones son leídos hoy, después de varios siglos, con verdadera satisfacción y gran provecho.

Pese a la petición del Santo, "…mi gran deseo es ir a ver a Dios y a estar junto a Él.

Pero el amor hacia mis discípulos me mueve a querer seguir ayudándolos.

Que el Señor Dios haga lo que a Él mejor le parezca…", tal día como hoy, del año 1153, el Padre requirió la presencia del Santo junto a Él, a la edad de 63 años.

Encomendémonos pues en este día a San Bernardo para que a través de la Santísima y Piadosísima Virgen María, guarde y proteja a nuestra Soberana Orden de todo mal al tiempo que todos y cada uno de nosotros, en virtud de nuestros actos, seamos presentados y reconciliados ante nuestro Señor Jesucristo.

NON NOBIS, DOMINE, NON NOBIS, SED NOMINI TUO DA GLORIAM

SAN BERNARDO Y EL CISTER Los orígenes remotos de la orden cisterciense se remontan a 1098, cuando Roberto de Molesmes, a...
20/08/2026

SAN BERNARDO Y EL CISTER

Los orígenes remotos de la orden cisterciense se remontan a 1098, cuando Roberto de Molesmes, antiguo abad de un rico monasterio benedictino, fundó el cenobio de Citeaux (Cister) en las cercanías de Lyon, con la intención de retornar a los primitivos ideales evangélicos.

Sin embargo, los verdaderos fundadores de la orden fueron Esteban Harding, tercer abad de Citeaux, autor de la "Carta caritatis" (c. 1120) y, sobre todo, san Bernardo (1091-1153), que dotó al movimiento de una dimensión verdaderamente supranacional.

La idea básica que inspiraba a ambos personajes era la de devolver al monacato la prístina pureza que la excesiva mundanización de Cluny había hecho perder.

Con tal objetivo procedieron al restablecimiento literal de la regla de san Benito (ad apicem litterae) rechazando cualquier elemento que no estuviese explícitamente recogido en su texto. La "Carta caritatis" incidía además en el factor de la uniformidad.

El horario, la disciplina, los servicios religiosos, los libros de lectura, el tipo de edificio, el régimen de comidas, etc., debían ser idénticos en todas las casas de la orden al objeto de evitar cualquier tentación de relajamiento.

Este extraordinario rigorismo, conscientemente buscado, se unía a una positiva valoración del trabajo manual frente a los oficios divinos auspiciados por Cluny.

El equilibrio entre la oración pública, la pobreza, la lectura meditada y el trabajo físico constituía un objetivo irrenunciable que, por lo demás, sólo cabía realizar en abierta oposición al mundo.

De ahí que se buscasen zonas alejadas de las ciudades y de las grandes rutas de comercio para establecer los nuevos monasterios.

La importancia concedida al trabajo físico y el deseo indisimulado de "fuga mundi", explican que fueran las tierras recientemente incorporadas a la Cristiandad las que atrajeran con preferencia a los cistercienses y a sus conversos.

Su presencia, prácticamente en solitario, en las regiones al este del Elba y las enormes roturaciones allí realizadas por los monjes blancos, son buenos ejemplos de esta vocación de aislamiento y rigor.

Cuando san Bernardo ingresó en el Cister en 1112 estas ideas distaban mucho de haberse realizado salvo en el plano meramente testimonial.

La orden contaba sólo por aquel entonces con la abadía fundacional, que difícilmente podía imponerse, pese a sus meritos, a la competencia que representaban los otros monasterios de Borgoña, comenzando por Cluny.

Sin embargo, la extraordinaria capacidad de san Bernardo consiguió que, casi de inmediato, las enormes potencialidades del Cister se manifestasen.

Al monasterio de Clairvaux (Clara vallis) del que san Bernardo sería abad hasta su muerte, siguieron pronto las fundaciones de las otras tres abadías-madre de la orden: Morimond, La Ferté y Pontigny.

En 1153 el Cister contaba ya con 343 casas, de las que 66 eran fundaciones directas de san Bernardo.

A mediados del siglo XIII, en su momento de máxima expansión, la orden contaba con cerca de 700 abadías masculinas y otras tantas femeninas.

Resulta difícil exagerar el decisivo papel jugado por san Bernardo en la expansión del Cister.

Su figura llena con creces uno de los periodos más brillantes de la cultura y espiritualidad medievales.

Procedente de la nobleza borgoñona, san Bernardo se mostró siempre orgulloso de su origen aristocrático.

De hecho, cuando manifestó su vocación, se vio acompañado de buen número de parientes, y muchas de sus fundaciones se localizaron en los dominios de los aristócratas amigos.

Predicador de la segunda cruzada, abogado de la orden del Temple, que colaboró a fundar con su encomiástico "De laude nova militiae" y defensor acérrimo de la ortodoxia frente a los herejes, san Bernardo defendió siempre que tuvo ocasión la sociedad de los tres ordines como marco natural de las relaciones humanas.

Este extremado conservadurismo, unido a sus excelentes relaciones con los círculos de poder, facilitaron grandemente su labor, calificable pese a todo de titánica.

Desde el punto de vista intelectual no fueron menores las virtudes del Santo de Claraval.

Su riguroso ascetismo, muy superior al exigido por la regla que modeló su forma de vida y la de sus monjes, quedó plasmado ideológicamente en su conocida polémica con Pedro el Venerable.

Su visión teológica se caracterizó por un fuerte tradicionalismo, hasta el punto de que se le haya considerado el último de los Padres de Occidente.

Defensor de una concepción estática de la fe como depósito inmutable a transmitir, su espiritualidad se mantuvo en cambio abierta a las novedades de su época.

Así su declarada vocación mariana (no en vano dedicó a la Virgen todas y cada una de las iglesias cistercienses), su agudizado sentimiento de la naturaleza pecadora del hombre y del mundo y su exaltación de la pobreza constituyen elementos precursores de la futura religiosidad mendicante.

Junto a la arrolladora personalidad de san Bernardo, otro factor que explica el fulminante éxito del Cister fue su inteligente estructura orgánica, combinación de centralismo y autonomía que serviría además de modelo al resto de órdenes monásticas, incluidas las mendicantes.

Basada en la negativa experiencia de Cluny, la organización cisterciense se caracterizaba por su gran flexibilidad.

Cada monasterio, cuyo abad era elegido directamente por la comunidad, estaba ligado a una de las cinco grandes casas-madre de la orden, iguales en poderes, aunque se reservase cierta primacía moral a Citeaux.

La directa ligazón existente entre las abadías fundacionales y sus hijas estaba además asegurada, desde el punto de vista disciplinar, por las visitas que los abades principales efectuaban anualmente a sus centros dependientes.

De este modo quedaban aseguradas a un tiempo la autonomía monástica y la cohesión de la orden, cuyo carácter supranacional -de Palestina a la Península Ibérica- resultaba todavía más acentuado que en el caso de Cluny.

Como culmen de la organización cisterciense existía además el capítulo general, reunido en Citeaux cada año, y del que formaban parte la totalidad de abades de la orden.

Presidido por el abad del monasterio fundacional, que se reservaba teóricos poderes supremos de carácter judicial y legislativo, el capítulo general atendía los asuntos referentes a la observancia de la regla, problemas disciplinares, disputas entre monasterios, funcionalidad y decoración de los edificios y, en general, cualquier tipo de irregularidades.

Papel destacado en la orden, aunque sin desempeñar oficios monástico-clericales, tuvieron finalmente los conversos, verdadera línea de contacto continuo con el laicado más consciente de la época.

Miércoles, 20 de Agosto de 2026San Bernardo de Claraval
20/08/2026

Miércoles, 20 de Agosto de 2026
San Bernardo de Claraval

"... Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto por cuarenta días, ...
17/08/2026

"... Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo.

Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús le respondió: Escrito está: ``NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE." Llevándole a una altura, {el diablo} le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Y el diablo le dijo: Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy.

Por tanto, si te postras delante de mí, todo será tuyo. Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: ``AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS, Y A EL SOLO SERVIRAS."

Entonces {el diablo} le llevó a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquí, pues escrito está: ``A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA PARA QUE TE GUARDEN", y: ``EN LAS MANOS TE LLEVARAN, NO SEA QUE TU PIE TROPIECE EN PIEDRA."

Respondiendo Jesús, le dijo: Se ha dicho: ``NO TENTARAS AL SEÑOR TU DIOS."

Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de El esperando un tiempo {oportuno.}

Lucas 4:1-13

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN, REPRESENTACION DE MURILLOPeriodo: Barroco Sevillano (1670-75)La "Asunción de la Virgen" de Bar...
15/08/2026

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN, REPRESENTACION DE MURILLO

Periodo: Barroco Sevillano (1670-75)

La "Asunción de la Virgen" de Bartolomé Esteban Murillo se muestra como una de sus obras maestras del período barroco sevillano, pintada hacia 1670-1675.

Uno de los temas religiosos preferidos por Murillo fue el de la Virgen, dedicando más de treinta cuadros al tema de la Asunción y de La Inmaculada Concepción.

El tratamiento en ambos es parecido y con frecuencia los rostros también.

Aunque los primeros tienden a representar con gran teatralidad a la Virgen de cuerpo entero y como subiendo a los cielos, mientras que los segundos, con una representación más íntima, de sólo medio cuerpo, pero con el cielo como fondo.

Pero siempre con una suavidad especial y encanto casi adolescente, que fue, y es, muy apreciado en Andalucía, donde Murillo es, por antonomasia, el pintor de la Virgen.

La Luna siempre presente responde al texto del Apocalipsis de San Juan "Y apareció en el cielo una señal grande, una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas" (12, 1) tradicionalmente interpretado como referencia a la Virgen.

María ocupa el centro de la escena, elevada sobre una nube, con los brazos abiertos y mirada al cielo. Está rodeada de un coro de ángeles y querubines que la impulsan hacia lo alto.

La disposición en espiral y el movimiento ascendente son típicos del barroco.

Fue realizada para un retablo en Sevilla (probablemente para la iglesia de los Capuchinos).

La imagen respondía a la intensa devoción mariana de la Contrarreforma, donde la pintura actuaba como instrumento catequético y de contemplación mística.

El cuadro transmite ternura, armonía y ascensión espiritual, con un toque casi etéreo que distingue a Murillo de otros pintores barrocos más intensos o dramáticos.

LA ASUNCION DE LA VIRGEN La Asunción de María o Asunción de la Virgen es la creencia, de acuerdo a la tradición y doctri...
14/08/2026

LA ASUNCION DE LA VIRGEN

La Asunción de María o Asunción de la Virgen es la creencia, de acuerdo a la tradición y doctrina de la Iglesia católica y de la Iglesia ortodoxa, la iglesia ortodoxa oriental y algunas denominaciones protestantes como los anglicanos, que la Virgen María, la madre de Jesucristo, cumplido el curso de su vida terrestre, fue llevada en cuerpo y alma al Cielo.

No debe confundirse con la Ascensión, que hace referencia al propio Jesucristo.

Primeras referencias litúrgicas

La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia oriental; en el siglo IV se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María, que conmemoraba la entrada al Cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su asunción.

Esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormitio (κοίμησις, koimesis) o Dormición de María, donde se celebraba el fin de la vida terrena y la asunción de María al Cielo.

En el siglo VII el nombre pasó de «Dormición» a «Asunción».

Relatos apócrifos

Los relatos apócrifos sobre la asunción de María aparecen aproximadamente desde el siglo IV y V. Entre estos están el Liber Requiei Mariae y el Six Books Dormition Apocryphon.

Otros apócrifos posteriores notables basados ​​en estos incluyen De Obitu S. Dominae, que lleva el nombre de San Juan.

También se encuentra en el libro De Transitu Virginis, falsamente imputado a San Melito de Sardes; así como en una carta espuria atribuida a San Dionisio el Aeropagita.

El más difundido de los «evangelios asuncionistas» y uno de los más antiguos en el oriente bizantino es el Libro de San Juan Evangelista, el Teólogo.

Este y otros escritos apócrifos tuvieron gran influencia en diversas homilías y escritos de los oradores orientales, como por ejemplo Juan de Tesalónica, Juan de Damasco, san Andrés de Creta, san Germán de Constantinopla, entre otros.

Si bien no tenían ni tienen carácter histórico, la Iglesia católica vio en estos escritos el fondo teológico que existía y del cual los relatos eran expresiones adornadas.

La Asunción en Occidente

Debido a factores políticos y lingüísticos, ya que las relaciones con oriente eran tensas y el griego no se dominaba todavía, la doctrina de la Asunción de María no fue desarrollada sino hasta el siglo XII donde aparece el tratado Ad Interrogata, atribuido a san Agustín, el cual aceptaba la asunción corporal de María.

Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos se declararon en su favor.

San Pío V, en el siglo XVI, al momento de reformar el Breviario, quitó las citas del "Seudo-Jerónimo" y las sustituyó por otras que defendían la asunción corporal.

Benedicto XIV señaló la doctrina de la asunción como pía y probable pero sin señalarla aun como dogma.

La influencia del libro llamado el Pseudo-Jerónimo el cual ponía en duda si María fue asunta al cielo con o sin su cuerpo (aunque manteniendo la creencia en su incorrupción) hizo surgir la duda de si la asunción corporal estaba incluida en la celebración de la fiesta.

A esto se sumó otro libro que gozó de fama entre los conventos y cabildos, llamado el Martirologio, del monje Usuardo (el cual murió hacia el año 875) el cual alababa la reserva de la Iglesia de aquella época que preferiría no saber "el lugar donde por mandato divino se oculta este dignísimo templo del Espíritu Santo y nuestro Señor Dios".

El dogma

Retablo mayor de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Zacatecas, México.
En 1849 llegaron las primeras peticiones a la Santa Sede de parte de los obispos para que la Asunción se declarara como doctrina de fe; estas peticiones aumentaron conforme pasaron los años.

Cuando el papa Pío XII consultó al episcopado en 1946 por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae, la afirmación de que fuera declarada dogma fue casi unánime.

El 1 de noviembre de 1950 se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la cual el papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María:

"... Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial..."

(Constitución apostólica Munificentissimus Deus, 1 de noviembre de 1950).

Dirección

Valencia

Teléfono

+34625298982

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Templarios Valencia-SOTDSBDC publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Templarios Valencia-SOTDSBDC:

Atajos

Compartir