30/01/2026
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
- Hebreos 12:1-2
En tu vida, tienes una carrera que correr, y tu carrera es de máxima importancia para ti y para tu mundo. Necesitamos que la corras. Dejamos a un lado las excusas, y despojémonos de todo peso que nos impida correr. Dejamos nuestras cargas con Jesús y fijamos nuestros ojos en Él. En Él tenemos todo lo que necesitamos para correr. Basta ya de “pobre de mí “. Tenemos a Jesús, somos bendecidos con toda bendición, somos perdonados, tenemos su favor, su poder y sobre todo, somos profundamente amados por Él. Ahora sí, tú y yo podemos correr.
Oración:
Padre celestial. Quiero correr la carrera que has puesto delante de mi. Ayúdame a quitar mis ojos de mí mismo y de mis circunstancias. Yo pongo mis ojos en ti. Tú eres mi vida, y en ti tengo todo lo que necesito para correr. Gracias Jesús por amarme tanto, y por toda la bendición que tengo. En el nombre de Jesús. Amén.