Parroquia de Santiago Apóstol. Valdepeñas de Jaén

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CARTA DE DESPEDIDAQueridas hermanas y hermanos.Hoy os escribo estas palabras con una mezcla de sentimientos que no es fá...
12/09/2026

CARTA DE DESPEDIDA

Queridas hermanas y hermanos.
Hoy os escribo estas palabras con una mezcla de sentimientos que no es fácil explicar.

Nunca imaginé que algún dia escribiría una carta como esta.

Cuando llegué a esta Parroquia de Valdepeñas de Jaén, lo hice con ilusión, con ganas de servir, de caminar junto a vosotros y sobre todo, de anunciar a Cristo, como dije el día de mi toma de posesión.

He intentado hacerlo desde el corazón, con mis aciertos, errores y limitaciones, que son muchas, porque soy solo un hombre que ha puesto su vida al servicio de Dios y su Iglesia.

Y hoy, al mirar atrás, por encima de cualquier dificultad, quiero quedarme con TODO LO BUENO.

Quiero quedarme con las personas.

Con las miradas sinceras.
Con las conversaciones.
Con la Eucaristía en COMUNIDAD.
Con las reflexiones y homilías.
Con tantos pequeños gestos de cariño verdadero, que para mi significaron muchísimo.

También hubo momentos difíciles. Muy difíciles. Y cruces.
Desde prácticamente el comienzo, algunas situaciones y actitudes de muy pocas personas, hicieron que el camino no siempre fuera fácil.

No es de cristianos ni señalar a nadie ni guardar resentimiento.
Prefiero dejarlo en las manos de Dios. Porque no quiero que aquello que puede doler y duele mucho, ocupe el lugar de todo el AMOR que he recibido. Y he recibido muchísimo.

GRACIAS

Gracias de corazón a las personas y familias que han estado conmigo, abriéndome las puertas de sus hogares y su corazón.

Gracias de forma especial a quienes quizás estaban más "alejados" de la Iglesia, pero cercanos derrochando humanidad y cariño.

A quienes no siempre encontraban su lugar dentro de un templo.

A quienes no acudían de forma habitual, pero tienen un corazón inmenso.

A quienes desde la distancia, desde sus casas o a través de las redes sociales, encontraban unos minutos para escuchar una Palabra de aliento, una reflexión, una oración.

Gracias por estar.
Porque la Fe no siempre hace ruido. Si os ha sido útil, hay que dar gracias al Dios de la Vida por ello.

También quiero dar las gracias a todos los que formáis parte de esta Parroquia y que me habéis regalado vuestro cariño, cercanía y oración.

Gracias a quienes de forma sencilla me habéis hecho sentir un valdepeñero más. Esas charlas, esas risas, esas anécdotas, esos problemas y esas cruces que con total confianza habéis depositado en mí.

Una Parroquia son sus personas.

Sus historias.

Sus alegrías y heridas.

Sus búsquedas.

Sus preguntas.

Sus lágrimas.

Por eso me voy agradecido.

No quiero que esta despedida sea una puerta que se cierra con tristeza sino una puerta que se abre a lo que Dios tenga preparado. Me voy confiando en Él.

Hay etapas que terminan y caminos que se separan. Y Dios invita a continuar de otra manera.

Me marcho sabiendo que es la mejor decisión tomada POR MI, con serenidad y con la conciencia tranquila de haber intentado servir lo mejor que he podido y he sabido, dentro de mis limitaciones.

Pido PERDÓN por mis errores.

Por mis palabras equivocadas.

Por tantas limitaciones.

Perdón sincero y de corazón. Igual que yo quiero aprender más y mejor a perdonar a ejemplo de Cristo.

Y quiero llevarme todo lo bueno de cada persona. Nunca rencores, sino nombres y corazones de valdepeñeros y valdepeñeras maravillosos.

Me voy con la certeza de que todo lo vivido ha formado parte de mi camino y de mi vocación.
No se que vendrá después a mi vida.
Pero si sé quien va delante: NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO...
Y eso me basta.

Le pido que cuide de cada uno de vosotros.

Que acompañe a quienes se sienten solos.

Que consuele a los que sufren.

Que abrace a quienes se sienten lejos.

Que encuentre a quienes lo estan buscando.

Que nunca permita que perdamos la ESPERANZA.

Gracias por encontrarnos en el camino de la vida.
Por haberme sostenido en momentos duros.

Por haberme recordado con vuestra vida que merece la pena seguir anunciando el Evangelio.
Todos pasaremos, pero Cristo y su Palabra PERMANECEN para siempre.

Que el Dios de la Vida os bendiga siempre. Que allí donde estéis, nunca os falte una razón para seguir CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO.

Aunque nuestros caminos se separen, una parte de vosotros seguirá caminando conmigo. Porque hay personas que pasan por la vida y hay personas que se quedan para siempre en el corazón.

Delante del Santísimo Cristo de Chircales, que tenemos en la Iglesia, elevo una oración por todos vosotros.

Orar también por mí cuando veáis sus brazos abiertos en la cruz.
Brazos de acogida y amor.

El banco vacío, el sol se despide y yo también.

Mi camino sigue.
Que el Dios de la Vida os bendiga siempre. Os llevaré en mi corazón.

HASTA SIEMPRE.

José Antonio, sacerdote.

🌿EVANGELIO 12 DE SEPTIEMBRE🌿Lucas 6, 43-49En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«No hay árbol bueno que dé fruto ...
11/09/2026

🌿EVANGELIO 12 DE SEPTIEMBRE🌿
Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno.

Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian uvas de los espinos.

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca el bien;
y el malo, de su maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?

Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os diré a quién se parece:

se parece a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca.
Vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla porque estaba bien construida.

El que escucha mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos.

Cuando el río arremetió contra ella, se derrumbó y quedó completamente destruida».

REFLEXIÓN
Jesús hoy nos hace una pregunta que llega muy dentro:

¿Sobre qué estoy construyendo mi vida?

Todos construimos algo cada día.
Construimos con nuestras decisiones, con nuestras palabras, con la forma en que tratamos a los demás y también con la manera en que afrontamos aquello que nos duele.

Jesús nos recuerda que un árbol se conoce por sus frutos. No por lo que aparenta, sino por lo que da.

También nosotros podemos preguntarnos:

¿Qué estoy dando a los demás?

¿Paz o inquietud?

¿Comprensión o juicio?

¿Amor o indiferencia?

Y hay algo precioso en este Evangelio:

Jesús no nos pide que seamos perfectos. Nos pide que escuchemos y pongamos en práctica su palabra.

Porque escuchar a Jesús puede consolarnos, pero vivir apoyados en Él es lo que nos hace fuertes.

La vida trae crecidas: problemas inesperados, pérdidas, decepciones, momentos en los que sentimos que ya no podemos más.
La diferencia no está en que a unos les lleguen las tormentas y a otros no.

La tormenta llega para todos.

La diferencia está en dónde hemos puesto nuestros cimientos.

Si nuestra vida está construida sobre la confianza en Dios, quizá temblemos, quizá lloremos, quizá sintamos miedo… pero la roca permanece.
Y esa roca es Cristo.

Hoy podemos pedirle al Señor que entre en nuestro corazón y quite todo aquello que nos impide dar buenos frutos:
el miedo, el resentimiento, la tristeza, la dureza, la desesperanza.

Que nos enseñe a hablar desde un corazón lleno de amor y a vivir de tal manera que quienes estén a nuestro lado puedan encontrar en nosotros un poquito de su luz.

Señor, que mi vida no sea solamente palabras sobre Ti.

Que sea una vida que dé fruto.

Que mis manos hagan el bien,
que mi boca lleve consuelo
y que mi corazón tenga siempre sus raíces en Ti.

ORACIÓN
Señor Jesús,
hoy quiero construir mi vida sobre Ti.
Cuando lleguen las tormentas,
dame una fe que no se derrumbe.

Cuando tenga miedo,
recuérdame que Tú estás conmigo.

Cuando esté cansado,
sé Tú mi fuerza.

Cuando me duela el corazón,
sé Tú mi consuelo.

Ayúdame a cuidar lo que guardo dentro de mí,
porque sé que de mi corazón nacen mis palabras y mis obras.

Arranca de mí todo aquello que no da buenos frutos
y planta en mi corazón semillas de amor,
paciencia, misericordia, esperanza y paz.

Que no me quede solamente en decir
«Señor, Señor»,
sino que sepa vivir tu palabra cada día.
Y cuando las aguas suban
y la vida se vuelva difícil,
haz que recuerde que tengo una Roca sobre la que apoyarme:

Tú, Señor.

Quédate conmigo,
sostén mi vida,
bendice a las personas que amo
y ayúdame a ser también para ellas
un lugar de paz y de consuelo.

Jesús, Tú eres mi roca.
En Ti quiero permanecer.

Amén.

✨Evangelio 11 de Septiembre✨Lucas 6, 39-42En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:«¿Acaso puede un ciego guiar a ot...
10/09/2026

✨Evangelio 11 de Septiembre✨
Lucas 6, 39-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano:

“Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo?

¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

Palabra del Señor.

Reflexión
Qué fácil es mirar hacia fuera y descubrir lo que los demás hacen mal.
Qué difícil, en cambio, detenernos delante de nuestro propio corazón.

Jesús no nos pide que ignoremos los errores de los demás. Nos pide algo mucho más profundo:
que aprendamos a mirar primero hacia dentro.

A veces llevamos una “viga” hecha de orgullo, resentimiento, heridas, juicios o palabras que nunca hemos perdonado… y, sin embargo, nos preocupamos de la pequeña mota que vemos en los ojos de los demás.

Antes de juzgar, Jesús nos invita a comprender.

Antes de señalar, a mirarnos.

Antes de corregir, a amar.

Porque cuando dejamos que Dios sane nuestra propia mirada, empezamos a ver a los demás de otra manera. Ya no vemos solamente sus errores:
vemos también sus heridas, sus luchas y todo aquello que quizá llevan en silencio.

Señor, limpia nuestra mirada para que no seamos personas que condenan, sino personas que comprenden;
no personas que señalan, sino personas que ayudan a levantarse.
Y quizá hoy podamos preguntarnos:

¿Qué hay en mi corazón que necesito entregar a Dios para poder mirar a los demás con más amor?

Oración
Señor Jesús,
hoy vengo ante Ti
con todo lo que hay dentro de mi corazón.

Ayúdame a mirar primero mis propias heridas
antes de juzgar las de los demás.

Arranca de mí el orgullo,
el resentimiento, la dureza
y todo aquello que me impide amar.

Dame unos ojos nuevos, Señor,
unos ojos capaces de ver más allá de los errores,
capaces de descubrir el dolor escondido,
la soledad y las luchas que otros llevan en silencio.

Que nunca use mis palabras para herir,
ni mis juicios para alejar,
sino que pueda ser para quien sufre
una mano tendida, una palabra de esperanza
y un pequeño reflejo de Tu amor.

Sana primero mi corazón, Señor,
para que mi mirada también quede sana.
Y cuando no sepa qué hacer,
enséñame simplemente a amar.

Amén

10/09/2026
🌿Evangelio 10 de Septiembre🌿Lucas 6, 27-38En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:«A vosotros que me escucháis os d...
09/09/2026

🌿Evangelio 10 de Septiembre🌿
Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«A vosotros que me escucháis os digo:

amad a vuestros enemigos
haced bien a los que os odian
bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica.
A todo el que te pide, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.

Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a quienes los aman.

Vosotros, en cambio, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; así tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo.

No juzguéis y no seréis juzgados;

no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados.

Dad y se os dará:
recibiréis una medida buena, apretada, colmada, rebosante.

Porque con la medida con que midáis, se os medirá a vosotros».

Reflexión
Jesús hoy nos propone algo que parece imposible: amar incluso cuando nos han hecho daño.

Pero amar al que nos hirió no significa permitir que vuelva a hacernos daño. Significa no dejar que el rencor se quede viviendo dentro de nuestro corazón.

Significa entregar a Dios aquello que nosotros no sabemos cómo sanar.
Hay heridas que nadie ve.
Personas que sonríen mientras por dentro están cansadas de luchar. Y quizá hoy Jesús te diga suavemente:

«No cargues tú solo con aquello que te hicieron. Déjamelo a Mí».

Perdonar no siempre ocurre de un día para otro. A veces comienza simplemente con una oración:
«Señor, todavía no puedo perdonar, pero quiero querer hacerlo. Sana Tú mi corazón».

Porque Dios no nos pide que seamos perfectos. Nos pide que dejemos que su amor vaya transformando poco a poco aquello que nos duele.

No devuelvas oscuridad por oscuridad. Entrégasela a Dios y sigue caminando hacia la luz.

Oración
Señor Jesús,
enséñame a amar como Tú amas.

Dame un corazón capaz de perdonar
sin olvidar lo aprendido,
de hacer el bien sin esperar recompensa
y de soltar aquello que todavía me hace daño.

Cuando alguien me hiera,
no permitas que el dolor me convierta
en alguien que no quiero ser.

Sana mis heridas,
calma mis pensamientos
y ayúdame a dejar en Tus manos
a quienes no sé cómo perdonar.
Hazme compasivo, paciente y misericordioso.

Que pueda mirar a los demás
con los ojos con los que Tú me miras a mí.

Y cuando me falten fuerzas,
recuérdame que Tu amor puede hacer posible
lo que mi corazón todavía no sabe hacer.

Amén.

🌟Evangelio 9 de Septiembre  Lucas 6, 20-26🌟En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, dijo:«Biena...
08/09/2026

🌟Evangelio 9 de Septiembre
Lucas 6, 20-26🌟

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, dijo:

«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

Bienaventurados seréis cuando os odien y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre.

Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!

¡Ay de vosotros, los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros!»

Reflexión
Jesús hoy nos habla especialmente a quienes lloran en silencio, sienten que les falta algo, atraviesan momentos difíciles o llevan heridas que nadie conoce.

El mundo muchas veces nos dice que solo somos felices cuando todo nos va bien. Pero Jesús mira más profundamente. Mira al corazón herido y le dice:

«No estás olvidado. Tu dolor no será para siempre. Dios está contigo.»

Las lágrimas que derramamos sin que nadie las vea también las conoce Dios. Él ve cada esfuerzo, cada noche difícil, cada vez que seguimos adelante aunque por dentro estemos cansados.
Las bienaventuranzas son una promesa: Dios no abandona a quien confía en Él.

Quizá hoy no entiendas por qué estás pasando por determinadas cosas. Quizá estés esperando que cambie una situación, que llegue un poco de paz o simplemente sentirte querido.

No pierdas la esperanza.
Lo que hoy te hace llorar no tendrá la última palabra. La última palabra la tiene Dios.

Oración
Señor Jesús,
tú conoces mis lágrimas y mis silencios.

Sabes aquello que me duele
aunque no encuentre palabras para explicarlo.
Cuando me sienta solo, quédate conmigo.

Cuando esté cansado, sostenme.

Cuando tenga miedo, dame tu paz.

Y cuando no pueda más,
recuérdame que todavía estás a mi lado.
Enséñame a confiar en ti
incluso cuando no comprenda el camino.

Mira, Señor, a todos los que hoy lloran en silencio,
a quienes se sienten solos,
a quienes están heridos por dentro
y a quienes han perdido la esperanza.

Diles al corazón:

«No estás solo. Yo estoy contigo.»

Amén.

🌟MARÍA, AURORA DE UN NUEVO AMANECER🌟Hoy nace María…y con Ella comienza a amanecer una esperanza nueva para el mundo.Marí...
08/09/2026

🌟MARÍA, AURORA DE UN NUEVO AMANECER🌟

Hoy nace María…
y con Ella comienza a amanecer una esperanza nueva para el mundo.

María nace pequeña, humilde, sin saber todavía cuánto amor llevará dentro de su corazón.
Dios la prepara en silencio para una misión inmensa:

Ser la Madre de Jesús y también nuestra Madre.
Que al contemplar hoy su nacimiento recordemos que Dios también puede hacer nacer algo hermoso en nuestra vida, incluso después de momentos de dolor, soledad o cansancio.

María nos enseña que no hace falta ser grande ante los ojos del mundo para ser inmensamente grande ante los ojos de Dios.

Que la Virgen María, nacida hoy como una flor delicada en las manos de Dios, nos cubra con su manto, consuele a quienes sufren en silencio y nos ayude a volver a creer que, después de cada noche, Dios siempre hace amanecer una esperanza.

🌸FELIZ NATIVIDAD DE MARÍA, MADRE NUESTRA🌸

Qué hermoso que hayas nacido para acercarnos al corazón de Dios. 🙏

✨Evangelio 8 Septiembre✨Mateo 1, 18-23La concepción de Jesucristo fue así:María, su madre, estaba desposada con José y, ...
07/09/2026

✨Evangelio 8 Septiembre✨
Mateo 1, 18-23

La concepción de Jesucristo fue así:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, mientras pensaba en ello, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:

«José, hijo de David, no tengas miedo de acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por medio del profeta:

«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel», que significa «Dios con nosotros».

Reflexión
Hoy celebramos el nacimiento de María, una mujer sencilla que, sin saber todavía todo lo que Dios tenía preparado para ella, se convirtió en parte esencial de la historia de nuestra salvación.

María nos recuerda que Dios puede comenzar algo maravilloso incluso en aquello que nosotros no comprendemos.

También José tuvo miedo, dudas y pensamientos que no entendía. Pero cuando Dios le habló, decidió confiar. Y esa confianza cambió su vida.

Cuántas veces nosotros también tenemos miedo porque no entendemos lo que nos está pasando.
Hay momentos en los que parece que Dios guarda silencio, que las cosas no tienen sentido o que caminamos solos.
Pero el Evangelio de hoy nos deja una palabra preciosa: «Dios con nosotros».

No estás solo.

Dios está contigo en tus lágrimas, en tus preocupaciones, en tus noches difíciles y también en esos momentos en los que nadie sabe lo que llevas dentro.

Y María, desde su sencillez, nos enseña a confiar: aunque no entendamos el camino, podemos seguir caminando de la mano de Dios.

Oración
Madre María,
en el día de tu nacimiento
quiero poner mi vida en tus manos.

Enséñame a confiar cuando tenga miedo,
a esperar cuando no vea la salida
y a creer cuando todo parezca perdido.

Acompaña especialmente
a quienes sufren en silencio,
a quienes lloran sin que nadie lo sepa,
a quienes se sienten solos
y a quienes llevan una tristeza escondida en el corazón.

Madre, acércanos a Jesús
y recuérdanos cada día
que nunca caminamos solos,
porque Él es Emmanuel, Dios con nosotros.

Amén.

🌿Evangelio 7 de septiembre🌿Lucas 6, 6-11En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar.Había allí un ho...
06/09/2026

🌿Evangelio 7 de septiembre🌿
Lucas 6, 6-11

En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar.
Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.

Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si Jesús curaba en sábado, y así tener de qué acusarlo.
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre de la mano paralizada:

—«Levántate y ponte ahí en medio».

Él se levantó y se quedó en pie.

Jesús les dijo:

—«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».

Y, mirando a todos, dijo al hombre:

—«Extiende tu mano».

Él lo hizo, y su mano quedó restablecida.
Pero ellos, llenos de furor, discutían qué podrían hacer con Jesús.

🌿 Reflexión
Qué hermoso es este Evangelio porque Jesús vuelve a enseñarnos que por encima de cualquier norma está el amor.

Aquel hombre tenía una mano paralizada. Quizá llevaba mucho tiempo acostumbrado a esconderla, a sentirse diferente, a pensar que su limitación era parte de su vida.
Pero Jesús no lo ignora. Lo ve. Lo llama. Lo pone en medio.

También nosotros podemos tener partes de nuestra vida que están «paralizadas»:
una herida que no conseguimos cerrar, un miedo, una tristeza, una decepción, una soledad que nadie conoce…
Y quizá pensamos que tenemos que seguir adelante escondiéndolas.
Pero Jesús nos dice hoy:

«Levántate y ponte ahí en medio».

No tengas vergüenza de tu herida. Yo la conozco.
Y después nos pide algo precioso:

«Extiende tu mano».

Es decir:
Confía en mí, vuelve a abrirte a la vida, deja que mi amor llegue precisamente allí donde más te duele.

Jesús no pasa de largo ante nuestro sufrimiento. Se detiene. Mira. Se acerca. Y sana.

Que hoy podamos recordar que, aunque haya personas que no comprendan nuestro dolor, Dios sí lo ve.
Y donde nosotros solo vemos una herida, Él todavía puede hacer nacer una historia nueva.

Oración
Señor Jesús,
hoy me pongo delante de Ti
con todo lo que llevo dentro.

Tú conoces mis heridas,
mis cansancios,
mis tristezas y esas lágrimas
que muchas veces escondo de los demás.

Mira, Señor, aquello que tengo paralizado
y que ya no sé cómo sanar.

Dame fuerza para levantarme,
valor para extender mi mano
y confianza para dejarme abrazar por Ti.
No permitas que el dolor
me haga cerrar el corazón.
Y cuando me sienta sola,
recuérdame que Tú estás ahí,
mirándome con ternura
y diciéndome:

«Extiende tu mano.
Yo estoy contigo».

Amén.

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